La mar se planta y gana: el paro de la flota obliga al Gobierno a flexibilizar el control pesquero

De norte a sur, de este a oeste, ayer la mar habló con una sola voz. La flota pesquera española amarró barcos, cerró lonjas y paralizó subastas en una protesta sin precedentes recientes. No fue un gesto simbólico ni una pataleta sectorial: fue un paro total, coordinado y con un mensaje nítido dirigido a Madrid y a Bruselas.

El detonante fue el nuevo Reglamento Europeo de Control Pesquero, aprobado hace casi tres años pero aplicado ahora con toda su crudeza. Una norma que, según denuncian los pescadores, trata a la pesca artesanal como si fuera una actividad industrial, imponiendo obligaciones burocráticas imposibles de cumplir en el día a

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