Las relaciones entre España y Noruega son excelentes, salvo por algún pequeño asunto que está empezando a irritar esta cordialidad. La ‘culpa’ es de los 12.000 marineros españoles que protestan enérgicamente para que les devuelvan los impuestos pagados entre 1955 y 1994 al país nórdico mientras trabajaban en su marina mercante. Los afectados alegan que parte de su sueldo era para pagar las tasas obligatorias del país pero que nunca disfrutaron de sus derechos porque nunca residieron en tierra noruega; siempre trabajaron en los barcos.
Long Hope, la asociación que engloba a los afectados, ya no pide tanto una pensión para los extrabajadores

