Después de que el incendio de un patinete provocase el pánico en el vagón de un tren de cercanías, Cataluña decidió cortar por lo sano y prohibió los patinetes eléctricos en todo el transporte público.
El motivo de la prohibición fue el riesgo de que las baterías de litio de los vehículos de movilidad personal salgan ardiendo y la dificultad que supone controlar un fuego de este tipo.
Solo unas semanas después, el mismo motivo ha llevado a una naviera noruega a prohibir el transporte de coches eléctricos en sus barcos. El objetivo es evitar que se produzca un desastre como el del barco Felicity Ace y los cientos de coches que acabaron en el fondo del mar por culpa de un incendio incontrolable.

