La inteligencia artificial (IA) salió a la luz por primera vez en la década de 1950, cuando la capacidad de una máquina para llevar a cabo una operación y adaptarse a condiciones cambiantes sin intervención humana rozaba los límites de la ciencia ficción. El reconocimiento generalizado del que goza ahora el tema se debe en parte a que disponemos de suficiente potencia informática para que la IA trabaje para nosotros. Las máquinas y el software artificialmente inteligentes ya no son ciencia ficción, y las consecuencias están en todas partes, incluso en el procesamiento de datos geofísicos.
Norwegian operator Reach Subsea has been granted funding of up to €14.3 million (US$15.4 million) from the EU Innovation Fund under the Net Zero Technologies initiative.
The funding will support the scale-up of the company's Reach Remote project, which focuses on developing advanced remote unmanned surface vessels (USVs) for efficient and sustainable operations in ocean-based industries.
The first stage of Reach Remote is to introduce USVs dedicated to survey, inspection, and light repair projects. These USVs will serve as mobile power banks, data centres, and communication modules for underwater remotely operated vehicles (ROVs), with both the USVs and ROVs operated from an onshore control centre.

