Casi 19 años después de la marea negra del Prestige, el viejo monocasco sigue su singladura judicial. Su travesía no solo ha sido errática y suicida en el mar, sino que también ha dado bandazos en los tribunales. Dirimida a finales de 2018 la responsabilidad penal por el mayor desastre medioambiental ocurrido en aguas españolas, con la condena del capitán

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