Cristóbal Colón nunca fue almirante de la Armada Española,
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- Published on Wednesday, 28 May 2025 07:10
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Cristóbal Colón
Cristóbal Colón nunca fue almirante de la Armada Española, ni antes ni después de que confirmase que, a unas 750 leguas de Canarias, había un Nuevo Mundo. Un territorio habitado que desbordaba por completo los límites del Oikume, o Ekumene, que había sido hasta entonces el mundo habitado y conocido, aunque no se trataba de una imagen fija, de un espacio geográfico acotado y confinado. No, el Ekumene era un espacio vivo que evolucionaba con las exploraciones terrestres y marítimas. El extremo occidental de ese mundo se jalonaba con Finisterres (fin de la tierra), y más allá estaba el mar tenebroso cargado de monstruos y abismales precipicios oceánicos. En el extremo oriental se extendía la India, aunque más allá el conocimiento geográfico se disipaba. En tiempos de Homero, ocho siglos antes del nacimiento de Cristo, el mundo se representaba como un disco plano, rodeado de un mar circular llamado Océano. Unos cuatro siglos más tarde, Aristóteles dirá que la tierra es una esfera; sin embargo, a nivel popular, y en algunos ámbitos del dogmatismo, la idea de la tierra plana perdurará en el tiempo. Tanto es así, que Colón tiene que vencer muchas resistencias para llevar a adelante su proyecto. Tendrá que convencer, en un clima dominado por el absolutismo monárquico, la docta ignorancia y la rígida Inquisición, a quienes ostentan el poder y la capacidad de financiar su proyecto. Colón, cuando llega a España, en 1484, es un marino escarmentado por su experiencia con el rey de Portugal. No está dispuesto a regalar su proyecto, quiere garantías, y, en consecuencia, pide que si culmina con éxito la expedición náutica que propone, se le otorguen altos títulos nobiliarios incluidos los privilegios económicos, jurisdiccionales y de poder que conllevan. Bajo esa perspectiva, sella con los Reyes un asiento, un acuerdo: las llamadas Capitulaciones de Santa Fe. Una vez cerrado el acuerdo, los Reyes disponen que navegue al frente de una armada, que nada tenía que ver con la Armada Española, que ni siquiera existía. Colon será el capitán de la nao Santa María y ejercerá el mando sobre el conjunto de el armada, en otras será capitán general, tendrá autoridad sobre los capitanes de carabelas, la Pinta, la Niña. No fue el almirante de aquella armada, ese supuesto es pura falacia.
La figura de Colón es demasiado golosa para las esferas de poder, y de ahí que a lo largo de los últimos 500 años se haya tratado de utilizarla, incluso con intereses contrapuestos, haciendo surgir al héroe y al canalla, recurriendo con tales fines a la presumible eliminación de documentos originales, a la sustitución de estos por copias adulteradas, a la falsificación y manipulación documental, y la orquestación académica de narrativas imaginarias o falaces a tenor del guión a defender en cada caso. Actuaciones que se alejan del rigor histórico y de los principios éticos más elementales.
Resulta fácil imaginar, que si la monarquía, la iglesia y sus universidades hubiesen tenido los conocimientos científicos y náuticos necesarios para descubrir el Nuevo Mundo, nunca hubiesen esperado por Cristóbal Colón.
Colón ni era genovés, ni era militar, ni almirante de la armada, ni se topó con América. Y del famoso diario atribuido a Bartolomé de las Casa habrá mucho que decir.
La figura del capitán de la marina civil, Cristóbal Colón, sigue viva y, en los próximos años asistiremos, muy probablemente, a una revisión a fondo de su proyecto y reconocimiento.

