Esta semana, el alcalde de Vigo, Abel Caballero, afirmaba en la cadena de televisión La Sexta que en Vigo no había simbología franquista en sus calles. Siete años después de la aprobación de la Ley de Memoria Histórica, diversos edificios públicos siguen exhibiendo elementos derivados de la sublevación militar de 1936, y contradicen las manifestaciones del regidor vigués.
La famosa ley, impulsada por el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez

