Dos tripulantes mueren arrollados por la hélice

 

 

 

 

 

 

 

Un tercero resultó herido y se mantuvo a flote con los cuerpos de sus amigos atados a él para que no se hundieran

Dos jóvenes submarinistas de 26 y 27 años de edad, Benigno Torres González y Juan Torres Parada, respectivamente, fallecieron, y otro de unos 30 años, José Manuel Pérez Míguez, resultó herido tras caer de la planeadora que pilotaban y ser arrollados por las hélices de la embarcación en la ría de Muros y Noia cuando se encontraban a la altura de la parroquia sonense de San Pedro de Muro. Un fallo en los mandos del motor se apunta como la causa más probable del accidente.

El grupo, experto en submarinismo, principalmente los dos fallecidos, salió a pescar el sábado por la tarde tal como acostumbraban a hacer habitualmente los fines de semana desde hacía tiempo y lo que iba a ser una plácida tarde acabó en tragedia. Todo ocurrió, al parecer, por la rotura del cable de la dirección, que provocó, supuestamente, que perdieran el control de la planeadora, lo que hizo que ésta girara "a mucha velocidad" y salieran despedidos los tres tripulantes al mar, según relató el alcalde de Porto do Son, Pastor Rodríguez, que siguió las tareas de rescate. La misma versión fue dada a este diario por el único superviviente a través de su compañera sentimental, Luz Divina González, y el portavoz del PP, Manuel Tomé, cuya compañera de partido, Asunción Torres, es hermana de Juan Torres y prima de Benigno.

Las mismas fuentes explicaron que la hélice del barco causó graves heridas en la cabeza a los dos fallecidos que, al parecer, se encontraban en popa, causándoles la muerte, mientras que el superviviente, que estaba en proa, sufrió magulladuras en todo su cuerpo por los golpes recibidos.

Sobre las diez de la noche del sábado se movilizaron los familiares de los tres submarinistas ante la tardanza de su regreso a casa y tras dos horas de búsqueda, con el apoyo de diversas embarcaciones de Porto do Son y Portosín, decidieron dar aviso a los servicios de Emergencia. Salvamento Marítimo mandó a rastrear la zona dos helicópteros (Pesca I Helimer 210), el buque de salvamento María Pita y la lancha ligera Salvamar Regulus.

Sin embargo, fueron los tripulantes del pesquero Playa de Seiras, con base en O Son, quienes escucharon, sobre las 3.30 horas, los gritos del único superviviente a la altura de Seráns, entre As Furnas y San Pedro de Muro. José Manuel Pérez tras caer al mar se ató a los cuerpos de los fallecidos, dos primos vecinos de O Son, para que no se hundieran y aguantó así cerca de siete horas.

El superviviente, natural de Ribeira y afincado en Porto do Son, donde regenta el bar Ébora, fue trasladado en helicóptero al hospital vigués de Meixoeiro, donde fue ingresado con síntomas de hipotermia en sus pies y diversas magulladuras. Ayer por la tarde recibió el alta, aunque se encontraba muy afectado anímicamente por el suceso, según apuntó su compañera. El traje de neopreno que tenía puesto para hacer submarinismo le resguardó de las frías aguas, de ahí que sólo sufriera hipotermia en los pies.

No obstante, Luz Divina González señaló que José Manuel recibió el alta por encontrarse bien físicamente, aunque aseguró que está "hundido" moralmente. Este hostelero se dio a conocer a través de los medios de comunicación en 2006 después de que se encadenara a su bar cuando se lo querían cerrar tras una denuncia vecinal por ruidos y otras deficiencias. Finalmente, tras una larga lucha en los despachos y corregir los fallos consiguió mantenerlo abierto.

Por su parte, los cuerpos de los dos fallecidos fueron trasladados al Instituto Anatómico Forense de Santiago con el fin de practicarles la autopsia, y posteriormente al tanatorio de Los Dolores de Ribeira, donde quedó instalada la capilla ardiente. Ambos jóvenes, Juan, vecino de Queiruga, y Benigno, de San Pedro de Muro, eran grandes expertos en el submarinismo, ya que lo practicaban desde hacía años y habían hecho numerosos cursos.

La noticia del accidente corrió como la pólvora ayer por Porto do Son y en poco tiempo se personaron numerosas personas en el tanatorio para transmitirle el pésame a la familia. El siniestro fue recibido en este municipio con gran consternación, ya que las víctimas son muy conocidas. Los dos eran muy aficionados al deporte. Además, Juan regentaba un tienda de bicicletas (Cicloson) y Benigno trabajaba para una empresa de infraestructuras.

Esta tarde, a partir de las 17.00 horas, se celebrará un funeral conjunto al aire libre en la pista polideportiva de Nadelas, en Queiruga, por los dos jóvenes fallecidos, que seguidamente recibirán sepultura en sus respectivos cementerios parroquiales.

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