Buques de guerra cerca de Venezuela

El Times

“No pasa nada”, dijo un conductor de Carabobo, una ciudad cerca de la costa norte del país. “Y no creemos los venezolanos en nadie, ni de aquí ni de allá”.

El hombre, con un cierto aire de desencanto, se refería al más reciente de los episodios de tensión entre el gobierno de Estados Unidos y Venezuela.

El episodio es el siguiente: la semana pasada se dio a conocer que una serie de buques de guerra estadounidenses, aviones de vigilancia y hasta un submarino se estaban reuniendo en aguas internacionales cerca de Venezuela, al sur del mar Caribe.una serie de acciones y declaraciones del gobierno del presidente Donald Trump que han escalado la animosidad entre ambos países.

El mes pasado, Trump firmó una directiva, aún secreta, en la que daba instrucciones al Pentágono de utilizar la fuerza militar contra algunos cárteles de la droga que su gobierno ha calificado como organizaciones terroristas. Casi en paralelo, Estados Unidos declaró que una banda criminal venezolana, conocida como el Cartel de los Soles, era uno de esos grupos terroristas y que Nicolás Maduro, el presidente de Venezuela, era su líder. A principios de este mes, también el gobierno estadounidense anunció que duplicaba la recompensa por información que condujera a la captura y procesamiento de Maduro.

A la izquierda, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump; y, a la derecha, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. Kamil Krzaczynski/Agence France-Presse — Getty Images

Maduro contestó. “Ningún imperio va a venir a tocar suelo sagrado de Venezuela”, dijo, y agregó que desplegaría 4,5 millones de milicianos por todo el país, un número que algunos especialistas dudan que sea correcto.Pero la movilización naval estadounidense, “plantea la duda de si el objetivo final solo es contrarrestar el flujo de embarcaciones que contrabandean drogas o una posible guerra que busca un cambio de régimen”, escriben desde Washington Charlie Savage, Helene Cooper y Eric Schmitt.

Y, desde Sudamérica, Julie Turkewitz, la jefa de corresponsalía de los Andes, aborda la otra parte: el punto de vista de los venezolanos de a pie.

“Yo dejé de creer en los gringos”, dijo una venezolana escéptica citada en el reportaje de Julie. “Nos hicieron pensar en que de verdad habría un cambio de gobierno”. Y agregó: “¿Qué pasó? Nada de nada”.