Ionway amplía su planta de material de baterías en El Musel con más edificios en su primera fase

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La empresa pide aumentar su potencia eléctrica y algún límite de vertidos, pero asegura que su proyecto siendo "compatible" en cuanto a sus efectos contaminantes

El Principado pide a la entidad una decena de requerimientos

 
 
Entorno de El Musel donde se implantará Ionway.

Entorno de El Musel donde se implantará Ionway. / Ángel González

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24 JUN 2026 23:33

El proyecto de Ionway para impulsar en la ampliación de El Musel una planta de producción de materiales para baterías de coches eléctricos vuelve a salir ahora a información pública tras solicitar la empresa el pasado abril una modificación de su autorización ambiental, un permiso que el Principado le había otorgado a finales de 2024. En su propuesta, la entidad plantea entre otros aspectos sumar nuevos edificios para disolver metales y cristales y reconfigura su aterrizaje en dos fases, estimando ahora para la primera una producción anual de 90.000 toneladas de material, la mitad de lo que podrá llegar a fabricar cuando funcione a pleno rendimiento.

 

Lo que Ionway quiere fabricar en Gijón son precursores de materiales activos de cátodos, denominados pCAM, que se emplean para la producción de baterías. La última previsión conocida estima que el proyecto requerirá entre 1.000 y 1.500 millones de euros. A finales de 2024 la empresa recibió el primer espaldarazo en firme del Principado, su autorización ambiental, y desde entonces ha estado avanzando en los detalles del proyecto. En ese marco de revisión, el pasado 15 abril llegó al despacho del Ejecutivo regional una solicitud para modificar la autorización ambiental de acuerdo a una serie de cambios. Ionway entregó esa petición apenas unos días después de trasladar varias declaraciones responsables con las que se compromete a tratar debidamente residuos peligrosos y a contar con los recursos económicos necesarios para abordar la inversión.

 

La entidad consideraba que sus modificaciones no cambiaban el planteamiento general por el que se la había reconocido la autorización, pero al tiempo admitía que se trataban de cambios relevantes sobre plano y de los que debía informar. Anuncia, así, su intención de redistribuir las volumetrías de sus edificios para reforzar y definir en detalle su primera fase de producción. Plantea, en sus dos parcelas de la ampliación de El Musel, sumar nuevas construcciones, entre ellos una central eléctrica, un inmueble para la disolución de metales y otro con el mismo fin para tratar cristal. Incorpora casetas de guardia e instalaciones de mantenimiento.

El Principado respondió relativamente rápido, el pasado 12 de mayo, con una batería de requerimientos y un plazo de 15 días para responder. Esa comunicación del Ejecutivo regional fue exigente: apreciaban los técnicos regionales que la propuesta de implantación de Ionway en su primera fase era "muy indeterminada" y que no veían debidamente justificados varios de los cambios planteados. En concreto, inquietó al Principado que la empresa, en esta modificación, pida ampliar su potencia eléctrica de los 65 a los 90 megavatios a la hora pese a que en se mantenía la previsión anual de consumo eléctrico (620.000). Tampoco veían acreditadas las propuestas de gestión de vertidos y pidieron estudios concretos sobre emisiones atmosféricas e impacto al tráfico.

 
Nueva reproducción de cómo lucirá la primera fase de la planta de material de baterías eléctricas.

Nueva reproducción de cómo lucirá la primera fase de la planta de material de baterías eléctricas. / LNE

Es en respuesta a este requerimiento donde Ionway aporta, ahora ya en información pública, nuevos detalles. Señala la citada previsión de producir 90.000 toneladas de producto al año en su primera fase con nueve líneas de producción operativas y estima que la canalización de sus vertidos, que se mezclarán con las aguas residuales de La Reguerona y Arcelor, no afectarán al entorno. Sí insisten en la necesidad de ver ampliado su límite de vertidos hasta los 125 miligramos por litro, 25 más de lo que se le había autorizado inicialmente, pero asegura que lo pide para "disponer de cierto margen" ante ocasiones puntuales y que no prevé superar el límite de 100 en jornadas normales. Mismo argumento que dan sobre ampliar la potencia eléctrica: tener un límite más holgado para momentos concretos.

Sobre la contaminación y el tráfico, Ionway admite que la factoría generará emisiones por sustancias químicas, pero asegura que su aporte a las partículas en suspensión quedará "muy lejos" de los umbrales límite, igual valoración ante la posible expulsión de manganeso, cadmio, sulfuro de hidrógeno y ácido sulfúrico, entre otras sustancias. Señala también que el transporte de sus materias primas se hará por barco, por lo que el transporte terrestre se usará para el traslado de parte del material fabricado en planta. En el escenario "más desfavorable", con los peores datos, calcula Ionway que su planta implicará el paso de 11.900 camiones de expedición de producto y 4.550 por gestión de residuos. Sería una media de 34 camiones más al día. La propia empresa suma a esa cifra un máximo de 900 vehículos privados, uno por cada trabajador, pero entiende que el volumen real será menor y dice trabajar en un plan de movilidad sostenible para que parte de su plantilla acuda a El Musel por otros medios.

 

Por último, y en respuesta a las preguntas de la Consejería de Cultura, Ionway presenta también un estudio de impacto visual y al patrimonio, esto último debido a la cercanía de la futura planta con el yacimiento de la Campa Torres. Los técnicos de este informe reconocen lacónicos que la vista desde el espacio arqueológico es "realmente demoledora" en algunos puntos por todas las instalaciones portuarias. Ahora bien, señalan que ese impacto que ya existe hace que la planta de material de baterías no vaya a causar un trastorno estético y, se estima, los edificios industriales serán visibles solo desde el 15 por ciento del yacimiento.