GIJÓN. EL ESTADO CONDICIONARÁ LA AMPLIACIÓN DE EL MUSEL AL DINERO DE LA UNION EUROPEA

El Gobierno central dispondrá, como en La Coruña, que sus vocales en el consejo portuario den su apoyo a la obra si hay financiación

J. M. CEINOS

El Gobierno de la nación no se pillará los dedos con la ampliación del puerto de El Musel. Y como ya sucedió en el consejo de administración de la Autoridad Portuaria de La Coruña, los vocales en representación de la Administración General del Estado en el consejo de la Autoridad Portuaria de Gijón formularán una especie de voto particular que indique que condicionan su apoyo a la adjudicación de las obras a la existencia de financiación, lo que, en definitiva, es una salvaguarda legal ante la posibilidad de que la Unión Europea no conceda los fondos de cohesión (247,5 millones de euros) solicitados por el Gobierno central para la ampliación de El Musel. Los planes de la Autoridad Portuaria son adjudicar las obras (presupuestadas en 580 millones de euros) a finales de este mes o a principios de diciembre. Pero la Unión Europea aún no contestó si concederá los fondos solicitados para El Musel, que se incluyen dentro de un paquete presupuestario que afecta a la financiación de obras en otros puertos españoles. Cinco vocales El consejo de administración de la Autoridad Portuaria de Gijón está formado por 23 miembros, más el secretario. Los vocales en representación de la Administración General del Estado son cinco: Ignacio Fernández Fidalgo (capitán marítimo de Gijón), Bernardo Blanco (abogado del Estado), Manuel Peláez (del Ministerio de Fomento), Ignacio García Arango (jefe de la Demarcación de Carreteras de Asturias) y César Salvador Artola (jefe de recursos humanos del ente público Puertos del Estado). Esta consideración legal de la Administración General del Estado, que propició el pasado jueves que el consejo de la Autoridad Portuaria de La Coruña paralizase la adjudicación de las obras del puerto exterior de punta Langosteira, se produciría en el seno del consejo de la Autoridad Portuaria de Gijón en el caso de que se decidiera adjudicar las obras sin contar con el respaldo económico de la Unión Europea. La ampliación de El Musel necesita los fondos europeos. Por ello, el plazo de ejecución del superpuerto se rebajó de seis a cuatro años para llegar a tiempo anualmente a los fondos de cohesión europeos, que tienen un plazo limitado de tiempo para su concesión, debido a la entrada de nuevos países en la UE, que se llevarán la parte del león de las ayudas que hasta ahora se otorgaban a países como España para que convergieran con los estados más desarrollados de la Unión. Por su parte, la Autoridad Portuaria de Gijón deberá correr con los 333 millones de euros restantes para llegar a los 580 millones presupuestados. Para ello tiene previsto pedir un crédito de entre 190 y 220 millones de euros, a pagar en unos veinte años. El resto del dinero saldrá de los fondos propios del organismo portuario gijonés. La Autoridad Portuaria tiene capacidad para generar entre 20 y 25 millones de euros anualmente.

 

La CSI solicita oficialmente la masa salariala la dirección del puerto

J. M. CASTRO

La Corriente Sindical de Izquierda (CSI) presentó el pasado viernes, en el Registro de la Autoridad Portuaria, una solicitud para que le sea entregada por la dirección de la empresa pública la masa salarial del año pasado de toda la plantilla del organismo portuario. El próximo martes, en una reunión del comité de empresa, la CSI planteará que también lo solicite el comité como tal, en el que tienen representación, además de la CSI, las centrales UGT y Comisiones Obreras. La masa salarial del año 2003 es fundamental, sostiene la CSI, para los trabajadores de la Autoridad Portuaria con vistas a la negociación del nuevo convenio colectivo estatal de los puertos de interés público. Hasta el 31 de diciembre del año pasado, los trabajadores de la Autoridad Portuaria de Gijón se regían por un convenio local, que nunca fue aprobado por las instancias superiores del Estado. No obstante, cobraban determinados pluses pactados en el convenio que ahora la dirección de la Autoridad Portuaria no quiere incluir en la negociación del nuevo convenio estatal. Con ello, sostiene la CSI, los trabajadores perderán poder adquisitivo al negociarse un nuevo convenio con una masa salarial inferior a la real.

PROTESTAS. (Publicado en La Voz de Asturias Pablo Gómez):

"Superpuerto"

07/11/2004

La Autoridad Portuaria y el Ayuntamiento de Gijón han sabido jugar sus cartas, presentándonos primero una alternativa (la famosa 3C) que desde un punto de vista económico y ambiental era una monstruosidad inviable; una vez acongojados por semejante engendro, cualquier otra opción nos ha parecido providencial.

La variante Este, actualmente proyectada (una 3C maquillada, metida a calzador) no se ve tanto desde San Lorenzo, que parece ser lo único importante en todo este asunto... Las cifras son de órdago... Pero el superpuerto se ha justificado desde el principio en base a unas expectativas de tráfico exageradas, basadas en datos obsoletos.

El Musel siempre ha sido un puerto granelero, creado para servir a la industria eléctrica y siderúrgica; pero todos sabemos que con el cambio climático y las imposiciones de Kioto, el carbón térmico y la producción siderúrgica se estabilizarán, en el mejor de los casos. No ha habido aumento de tráfico granelero en El Musel en los últimos 5 años, y no hay perspectivas de que aumente en el futuro. Las otras posibilidades que le quedan a El Musel son el tráfico de pasajeros, contenedores, y vehículos. Las negociaciones con los ferries británicos fracasaron tras varios años por la escasa rentabilidad de la línea, y recientemente hemos perdido la línea de contenedores con Rotterdam, de modo que sólo nos queda una línea con Algeciras. Para la importación de vehículos, se construyó el año pasado un puerto seco en Venta de Baños que, paradójicamente, la Autoridad Portuaria ha terminado por arrendar a Santander (nuestro rival directo en el mercado), en un intento de rentabilizar una inversión hasta la fecha estéril. También para ferries y vehículos se amplió en julio el muelle de La Osa, donde se ha terminado almacenando carbón por falta de uso. A todo este desaguisado de mala gestión y despilfarro, hemos de añadir el impacto que el proyecto del superpuerto tendrá sobre la fauna, flora y patrimonio, y sobre los importantes caladeros de pesca de Torres.

Cabe destacar el impacto de la obra sobre las corrientes de la bahía de Gijón y la playa de San Lorenzo, que reducirá su oleaje y tendrá que ser rellenada con arena artificial, además de la pérdida de calidad de las aguas de baño mientras duren las obras... Y no podemos olvidar que el paisaje costero de Gijón, y en especial San Lorenzo, son el principal atractivo de ese Gijón turístico que queremos potencial. Durante 4 años habrá empleos en la constucción y después?.

El superpuerto modificará irreversible y drásticamente el paisaje de Gijón. Una vez construido, no se podrá desmantelar, y sus consecuencias perdurarán. Es necesaria esta ampliación? O basta con las ampliaciones proyectadas en La Osa y Aboño para tráfico general y regasificación? Estamos dispuestos a hipotecar el futuro de nuestra ciudad por unos empleos efímeros y unas cifras infladas, para beneficio de unos pocos?