DEL “MARBEL” (1978) AL “VILLA DE PITANXO” (2022).
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- Category: Pesca
- Published on Saturday, 31 January 2026 00:33
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AEMC
29 de febrero de 2026

Sería un título muy adecuado para un libro sobre las verdaderas causas de unos accidentes que por el número de fallecidos y por las circunstancias que los rodean han causado impacto en la opinión pública, especialmente en Galicia. Pero entre ambos se han registrado decenas de ellos, decenas de muertes y lesiones que se prodrían haber evitado. Pero en Galicia y en otros pueblos pesqueros, la historia de los naufragios, de los funerales, de las viudas y las familias destrozadas por los accidentes en la mar han sido y son una clara consecuencia de ideologías lastradas de un pasado esclavista, que, en algunos casos, aún pervive, por mucho que se niegue o se quiera maquillar. Culpar de los accidentes de la pesca a los golpes de mar o a la mala fortuna es puro cinismo, es pura hipocresía. Quienes conocen la mar, los barcos, los caladeros como Gran Sol, Malvinas, Terranova, el Pacifico, quienes saben como se ha operado en algunos astilleros, en las antiguas Comandancias de Marina, en algunas Capitanías Marítimas, en los despachos de buques, en la organización y desarroolo de algnos cursillos. Quienes saben como han actuado algunos los redactores de normas, algunos jueces, algunos de los abogados especializados en la materia, alguno de los líderes del amarillismo pesquero, algunos de los diseñadores e inspectores de buques, alguno de los altos funcionarios competentes en la materia; quienes han analizado los informes de la tecnocrática CIAIM, quienes han contrastado la información de algunos medios de comunicación saben perfectamente lo que ocurre en la mar. Saben o deberían saber la relación directa entre los barcos, la mar, las condiciones de vida y trabajo a bordo, la tiranía de algunos capitanes y patrones, la corrupción, la prevaricación, los falsos informes de la CIAIM, las conductas reprochables y los altos índices de siniestralidad que se registran en la mar. Es necesario subrayar que muchas de las personas que son actores principales o secundarios del sector pesquero, o que intervienen en él directa o colateralmente son personas honradas y decentes, y merecen todos los respetos. Pero también es procedente señalar que la corrupción está incrustada en el sistema. No es necesario esperar a los telediarios para que las noticias confirmen que un ministro responsable de la Seguridad Marítima ha sido enviado a prisión por un supuesto caso corrupción. Lo grave es que hay partidos que parecen conformes con que la corrupción se normalice. Otros, que parece que son muy agresivos contra la corrupción, se muestran muy nostálgicos y defensores de los grandes corruptos del pasado próximo, por no tener que recordarles su presente. Pocos ejemplos se necesitan para comprobar como actuan los fascistas una vez que consigue hacerse con el poder.
Dictadura y corrupción son inseparables.
La corrupción tiene forma de triángulo. Corruptor y corrompido ocupan respectivamente dos vértices. El tercero y necesario es el que ocupa el prevaricador. En muchas ocasiones, el prevaricador medra mientras que los índices de siniestralidad se disparan.
Por su parte, la CIAIM se ha ganado su merecido desprestigio. Su informe “final” sobre el “Villa de Pitanxo” es incompleto, sesgado, atrasado y falto del necesario rigor.
Se debe destacar asimismo que del accidente del "MARBEL“ tan solo se ha publicado una parte, pero es mucho lo que se pretende sepultar para siempre.
La Armada Española debería pedir perdón públicamente a los pescadores por su actuación en ese y otros accidentes.
En el caso del “Villa de Pitanxo” las actuaciones de la Capitanía Marítima de Vigo deberían ser analizadas en capítulo aparte. El patrón merece ser juzgado como responsable del barco, pero mientras no se pruebe lo contrario con el debido rigor, no es el único responsable.
Lo que está ocurriendo es indigno de un país como España. Los medios, en general, han sido decisivos para que hoy se conozca mejor lo que ocurre en la Marina Civil, pero aún es deseable que su protagonismo sea mayor. Su contribución es necesaria para poner término a una situación que no debería tener sitio en la sociedad de nuestro tiempo. Y por último, hay que decirles a los “señores de la pesca” y a sus cómplices que el éxito del negocio pesquero no depende de una explotación humana que vulnera valores, principios y derechos. Los resultados son evidentes.

