Gatos y humanos han convivido durante miles de años. Han cazado ratas, ratones y otras plagas, han servido como mascotas e incluso han sido fuente de pieles y carne. Pese a eso, los arqueólogos les han prestado poca atención, quizás por el espíritu independiente de los felinos, que los lleva a entrar y salir sin demasiado control.
En Estados Unidos, sin embargo, los restos de un gato adulto y otro joven recuperados del naufragio del

