Mientras fallecía ahogado el tripulante de un velero en Nigrán, la lancha permanecía amarrada en el puerto de Marín

11.03.2014 | 01:13

"Se podría haber hecho mucho más en el caso del velero de Nigrán", afirma un agente de la Guardia Civil del Mar, en alusión al siniestro del pasado domingo en el que falleció un hombre tras sufrir un golpe de mar que lo arrojó al agua, mientras que otro sufrió una hipotermia. Esta unidad especial de la Guardia Civil sería más efectiva en un caso como este, si el operativo mantuviese una presencia permanente en la ría, con turnos continuados de 24 horas.

Actualmente las embarcaciones permanecen amarradas, aunque dispuestas para zarpar ante cualquier alerta. Pero los funcionarios recuerdan que cada barco tarda un tiempo considerable en hacerse a la mar, tiempo que se reduciría si la patrulla estuviese ya operativa.

Se da la circunstancia además de que la alerta de este accidente se produjo a las 18.00 horas, momento en el que se estaría produciendo un cambio de turno en el servicio, con la incorporación y regreso a base de cada uno de los grupos.

Las tres horas que se invierten en cada cambio de turno supone que de las 24 horas del día, al menos nueve sean inoperativas para el servicio.

Por esta razón, los agentes de la Guardia Civil del Mar niegan que los cambios en la unidad con base en Pontevedra se justifiquen en términos de rentabilidad, ya que el servicio que realizan en labores humanitarias no es cuantificable, al margen de que unas patrullas "paradas" son en todo caso menos rentables que prestando servicio.

En este sentido niegan también que aspectos como las dietas o el gasto en gasoil sea determinante para los cambios impuestos, ya que aseguran que la unidad pontevedresa no ha superado los presupuestos establecidos por el ministerio para estos capítulos.

Los agentes denuncian, por otra parte, que los nuevos turnos alteran gravemente la conciliación de la vida laboral y familiar, ya que muchos de ellos residen lejos de Marín, donde la agrupación tienen su base.