NAVANTIA.- Apuestas para el futuro buque de Navantia

Los sindicatos esperan que el pedido anunciado por Montoro sea un megabuque similar al 'LHD Adelaide' o un barco de combate porque supondrían hasta cinco millones de horas de trabajo

a. moledo | a coruña 22.02.2014 | 02:44

Salida del buque ´Adelaide´ de la ría de Ferrol. / 13fotos
Salida del buque ´Adelaide´ de la ría de Ferrol. / 13fotos
 

 

 

 

 

 

 

 

 

La sexta fragata para Ferrol o un barco de acción marítima para Cádiz son otras opciones

"El Gobierno encargará a Navantia la construcción de un barco mientras se materializan otros acuerdos internacionales". Ese fue el anuncio que realizó esta semana el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, pero sin dar más detalles hasta que se determine qué tipo de buque sería el más operativo. Desde los astilleros ferrolanos esperan que se trate de un megabuque similar al LHD Adelaide, el último encargo de la empresa que partió a Australia a finales del pasado diciembre.

El secretario xeral del comité de empresa de Navantia-Ferrol, Lito Blanco, asegura que sería "la mejor decisión" porque daría empleo tanto a los astilleros de Ferrol como a los de Cádiz y supondría cinco millones de horas de trabajo, lo que supone casi cinco veces más que los 1,2 millones que el flotel encargado por la petrolera mexicana Pemex.

El Adelaide fue contratado a Navantia el 23 de noviembre de 2007, junto con la cesión del diseño y tecnología para tres destructores, por un importe de casi 1.200 millones de euros. Para los trabajadores de Navantia sería "importante" en cuanto a carga de trabajo tener la posibilidad de volver a construir una embarcación similar a esta y que está basada en el buque de proyección estratégica Juan Carlos, el de mayores dimensiones de la Armada española. Estos barcos tienen una capacidad para transportar a 1.400 personas y 20 helicópteros cada uno. Cuentan con una eslora de 230 metros, una manga de 32 y un calado de más de siete metros, con un desplazamiento a plena carga de 27.831 toneladas. Blanco señala que otra buena alternativa sería un buque de aprovisionamiento en combate (BAC), y según sus cálculos daría entre tres y cuatro millones de horas de trabajo.

Tanto la LHD o el BAC -explican- darían empleo tanto a los astilleros de Navantia en Ferrol como a la de Cádiz. Pero las cosas cambian en el caso de que el buque que se encargará a la empresa pública con fondos del Ministerio de Industria sea la sexta fragata F-106 o si se trata de un buque de acción marítima, ya que en el primer caso la carga de trabajo se iría solo para la ría ferrolana y en el segundo a los astilleros gaditanos. En ambos casos se trata de promesas electorales del Ejecutivo central.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, anunció en su discurso de investidura la construcción de una sexta unidad de la serie de fragatas F-100 para la Armada española, que se unirían a las cinco que ya están en funcionamiento y que también se construyeron en Ferrol. De llevarse a cabo este proyecto, los sindicatos estiman tres millones de horas de trabajo.

Por el contrario, desde Cádiz esperan que el nuevo barco sea el primero de la segunda fase de los buques de acción marítima. La primera fase de los BAM, encargada por el anterior Gobierno de Zapatero, posibilitó que en los astilleros de la Bahía se construyeran entre 2007 y 2012 los buques Meteoro, Rayo, Relámpago y Tornado, que tienen su base en Canarias y que operan en aguas oceánicas. En el tramo final de la anterior legislatura la entonces ministra de Defensa, Carme Chacón, anunció una segunda fase que incluiría la construcción de cuatro navíos más.

Sea cual sea la embarcación elegida, para los trabajadores lo importante es que haya "cuantos más pedidos mejor" en el ámbito militar porque es en el que se consideran "especialistas". Además, creen que en este momento la Marina necesita flota después de que la Armada mandara el año pasado al desguace al portaaviones Príncipe de Asturias, su buque insignia en el último cuarto de siglo.

Pese a las palabras de Montoro, desde el comité de empresa acogen el anuncio con "cautela" porque, en su opinión, el ministro es "un experto en no cumplir lo que dice". Y en este sentido, esperan que este anuncio no sea una estrategia electoral igual que cuando anunció que en marzo de 2013 se estaría cortando chapa en Ferrol "y un año después seguimos esperando".