Donan al Museo do Mar de Noia una carta náutica
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- Published on Wednesday, 08 January 2014 05:23
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El mapa fue realizado por un marinero de Fisterra // Recoge los naufragios habidos desde el siglo XVIII en Costa da Morte
MANUEL GIL. NOIA | 29.12.2013
El Museo do Mar de Noia recibió una carta náutica que refleja prácticamente todos los hundimientos habidos en la Costa da Morte desde el siglo XVIII, según informa el director del centro museístico, Félix González Tuñas. Se trata de una donación ofrecida por José López Redonda, un marinero jubilado de Fisterra que dedicó su vida profesional a buscar los puntos de los naufragios para la pesca selectiva de mero con el arte del palangre.
La instalación ofrece una de las más ricas y variadas propuestas museográficas, entre las dedicadas a la mar en Galicia con más de 3.000 piezas expuestas. En sus más de 200 metros cuadrados y 5 metros de altura de exposición, muestra la vida marina y todas las formas de relación del hombre con la mar a lo largo de su historia.
Félix González explica que la nueva carta náutica que recibió el museo hace algunos días fue realizada por el propio marinero a través de los datos que había recopilado a lo largo de toda su vida profesional. El director del centro museístico precisa que en las zonas donde se hunden barcos es habitual que las frecuenten especies pesqueras como el mero.
Comentarios de AEMC
La casa de piedra en la que habita José López Redonda, a la orilla de la ría de Corcubión, es una preciosidad. Un remanso de paz y un lugar idílico para alguien que es un nostálgico de la navegación. Es una delicia ver como algunas gaviotas, que se han criado allí mismo, se pasean por el porche, sintiéndose seguras y dueñas de su espacio.
En pleno verano, en uno de esos días en los que el sol se mira sin remilgos en el espejo de la ría, con Finisterre al fondo, es un regalo tomarse un buen Alvariño en compañía de este marino y escuchar sus experiencias como patrón de pesca.
Pepe se conoce veril a veril y pecio a pecio toda la costa gallega. Fueron muchos años de su vida los que ha dedicado a la pesca del mero. Y nos cuenta cómo esta especie se suele refugiar en los restos de los barcos hundidos, en los pecios. Y por esa razón se ha dedicado a localizar pecios, así fue como despertó su curiosidad primero y su pasión después por ponerle nombre y apellidos a los restos que iba localizando. Su labor investigadora no se quedaba en la mar, sino que se prolongaba en tierra firma, en donde consultaba archivos, preguntaba a los viejos del lugar y adquiría libros que le ayudasen a desentrañar los misterios que el lecho marino atesoraba. El conocimiento acumulado durante años de trabajo en la mar y en tierra, le ha permitido confeccionar un extenso catálogo de restos que tiene un indudable valor histórico. Algún día quizás su labor sea completada con la ayuda de las nuevas tecnología. Pepe recuerda con emoción y legitimo orgullo los detalles de cada barco. Cómo era, como se hundió, cuántos miembros componían la dotación. Su trabajo es conocido por la Armada Español, que le ha ayudado en muchas ocasiones.
Las cartas de pecios manuscritas por Pepe tienen un especial encanto. Son como una especie del mapa del tesoro en version actualizada. Su color sepia, su caligrafía es propia de un avezado amanuense de otro tiempo, su trazo cuidado y el detalle de cada pecio las hacen importantes. Coloca un símbolo de naufragio en las coordenadas de cada pecio, son coordenadas obtenidas a través de instrumentos y cálculos náuticos. Es cieto que utiliza cartas náuticas oficiales previamente envejecidas, pero son cartas cartas en las que se aprecia el cariño y la paciencia con la que ha ido elaborando su trabajo. Los resultados obtenidos son espectaculares, pues las cartas que ha hecho están repletas de naufragios y envueltas en un cierto misterio que las hace muy atractivas.
Pepe no es un científico, es un investigador vocacional
Se le podrán negar elevados conocimientos teóricos, pero lo que nunca se le podrá negar es la minuciosa y concienzuda tarea de investigación llevada a cabo, cuyos resultados se plasman en unas cartas de pecios que son únicas. Es un valioso trabajo que debería ser publicado como se merece. Justo sería también que se le reconociese su mérito y su esfuerzo.
Un pequeño museo.
Una parte de su casa es un autentico museo de la navegación. Bitácoras, agujas, sextantes, radiogoniómetros, escandallos,correderas, sondas, cartas náuticas, y un sinfín de papeles y libretas en las que Pepe fue registrando sus experiencias. Y por encima de todo, la historia de cada instrumento, de dónde, cómo y cuándo los ha conseguido, de cómo utilizaba alguno de ellos en sus trabajos de investigación.
Navegó como patrón y tuvo sus propios barcos. Nos contó como iba incorporando toda la tecnología disponible para localizar con mayor precisión los pecios y una vez sobre ellos fijar su posición sobre la carta.
Allí donde localizaba un pecio, dejaba caer sus aparejos en busca del preciado mero, pero también procuraba registrar la sonda, la latitud y la longitud del mismo. Todo lo anotab cuidadosamente. Una vez tierra firme, trataba de saciar su curiosidad buscando el nombre, las características del barco, la fecha del naufragio, el tipo de barco y según los casos, los datos más significativos sobre las circunstancias del naufragio.
Desde estas páginas felicitamos al Sr. López Redonda por su trabajo y abogamos para que se le reconozca y se le premie como merece.
José A. Madiedo Acosta
Ex Director General de la Marina Mercante

