El abandono de la Marina Civil
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- Published on Saturday, 06 August 2022 10:25
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En el preámbulo del REAL DECRETO 1696/2007, de 14 de diciembre, por el que se regulan los reconocimientos médicos de embarque marítimo, el propio gobierno reconoce lo siguiente:
“En el sector laboral marítimo-pesquero, las condiciones de trabajo en las que los trabajadores realizan su actividad, han supuesto, desde siempre, un factor adverso para su salud. Factores configuradores de la actividad marítima tales como el trabajo en plataformas móviles y espacios reducidos, la exposición a condiciones físico-ambientales desfavorables, la existencia de elevadas cargas físicas, el aislamiento social y familiar, el alejamiento de centros sanitarios asistenciales, entre otros, han determinado la necesidad de establecer medidas de prevención y protección de la salud de los trabajadores embarcados “
Si eso es así, y lo es con creces, por qué los sucesivos gobiernos de la democracia surgida de la Constitución Española del año 1978, es decir, de hace 44 años, sigue consintiendo y fomentado, con reducciones de tripulación absolutamente salvajes y una tolerancia vergonzosa en los despachos de buques, que los trabajadores de la Marina Civil, especialmente en la pesca, realicen como práctica habitual jornadas que llegan a alcanzar las 20 horas de trabajo. ¿No es institucionalmente grave que los equipos de protección personal sean en muchos casos viejos y sin homologar?
¿No es de irresponsables, que los cursos de formación en los que se deberían adquirir los conocimientos y la destreza necesaria para hacerse a la mar con unos mínimos de capacidad para entrenarse a situaciones de elevado riesgo, incendios, inundaciones, naufragios, etc, sean un "negociete" homologado desde las altas instancias de la Administración marítima?
¿No es abusivo e injusto tolerar las condiciones de miseria y temeridad que algunos “armadores” - los de siempre- imponen en el sector pesquero?
Dónde están los que tenían qué estar, dónde el Congreso de los Diputados mirando hacia otro contorno- como ya es tradicional.
¿No va siendo hora que tomen medidas eficaces, propias de un gobierno civilizado, ya no de izquierdas, sino simplemente que respete los derechos más elementales de las personas, para poner fin a esta lamentable situación?
Todos esos gobernantes, funcionarios públicos, legisladores y agentes sociales que invocan con tanta frecuencia el Estado de Derecho, deberían mirarse al espejo y reflexionar sobre cuál es su grado de responsabilidad y de complicidad en lo que está ocurriendo en la mar.
Y, por favor, ya está bien de llamar a la mar, el mar. Cultívense en los temas relativos a la Marina Civil y su gratificante historia, y respeten los nombres y las tradiciones marítimas. Las millas ya son kilómetros, los marinos, marineros; los patrones, capitanes; y los capitanes marineros; un autentico desmadre. Y así sucesivamente. Y mientras, la flota pesquera, desastrosamente diseñada, envejece y se reduce porque el sector ha caído en manos de clanes ajenos a las pautas y señas de identidad de la Marina Civil.
Y como maquillaje de todo este desastre una CIAIM que es un auténtico pufo.
La decadencia del sector marítimo español no es fruto de extrañas razones, sino de la desprofesionalización y relajo fomentado por un bipartidismo de adobe, espada y reclinatorio.
Hasta el PAPA ha tomado medidas para evitar la degradación que conllevan ciertos sectarismos.

