«Todos profesionales de la Marina Mercante trabajan en el ámbito de sus competencias para prevenir accidentes marítimos y la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes Marítimos (Ciaim) analiza las causas de cada accidente y a nosotros, las Administraciones, nos corresponde tomar buena nota y poner en marcha todas las indicaciones». Así despachó la ministra de Fomento la interpelación de la diputada del BNG Rosana Pérez, que preguntó a Pastor qué medidas urgentes pretendía poner en marcha su Gobierno para evitar naufragios como los del Santa Ana, Mar de Marín y Mar Nosso, que en espacio de 39 días se cobraron 18 vidas.
Pastor se limitó a enumerar una serie de normativas aprobadas por el Gobierno en relación con el sector marítimo y abroncó a la nacionalista por ser «la primera vez que se interesa por las medidas para la mejora de la seguridad en mar», después de que Pérez le reprochara su «clamorosa falta de implicación» en los tres naufragios.
La ministra se dedicó a ensalzar la labor de todas las instituciones y cuerpos de seguridad que intervinieron en el salvamento de vidas humanas, al tiempo que advirtió a la diputada del Bloque de que no se le ocurriese poner «en duda el servicio de estos profesionales». Ahora bien, tampoco despejó incógnitas ni dudas sobre el correcto funcionamiento de las comunicaciones, si se activó la radiobaliza en el caso del Mar Nosso, si se inflaron las balsas salvavidas... «Como en el caso de Angrois, no todo es fallo humano y, a veces, hay decisiones políticas que tienen una incidencia negativa», sugirió Pérez.

