" EL ADOSADO DE FINISTERRE"
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- Category: Seguridad marítima
- Published on Thursday, 17 July 2003 00:00
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EL ADOSADO DE FINISTERRE
Las peticiones formuladas por algunas organizaciones pesqueras para que el Dispositivo de Separación de Trafico de Finisterre fuese alejado a 200 millas náuticas de la costa, han tenido un resultado increíble. El Gobierno ha propuesto a la OMI, organismo internacional competente, que se adose, al dispositivo existente, otra doble vía para buques que transporten mercancías peligrosas. En otros términos, que se desdoble la autopista marítima de Finisterre. Según informa el Ministerio de Fomento, el nuevo dispositivo pasará a ser único en el mundo, por dos razones: por ser el más alejado de la costa y por tener cuatro vías o carriles de circulación. Para reforzar el control sobre los barcos “peligrosos,” que a partir de ahora circularán fuera del alcance fiable de los radares existentes en la torre, se anuncian inversiones de unos 7 millones de euros. Valoración técnica del nuevo dispositivo Finalidad de los dispositivos de tráfico Marítimo: Tanto el capitulo V del Convenio Internacional para la Seguridad de la Vida Humana en la Mar, como la Regla 10 del Convenio Internacional para prevenir abordajes, como varias resoluciones de la Organización Marítima Internacional (OMI), relativas a dispositivos de tráfico, consideran que la finalidad prioritaria de éstos dispositivos es incrementar la seguridad marítima, mediante la ordenación y el control de los flujos de trafico. Partiendo de esa premisas, analizaremos las ventajas e inconvenientes del nuevo dispositivo de Finisterre. Flujos de Trafico: Hacia Finisterre se canalizan básicamente los siguientes flujos de tráfico: - Los procedentes de América N. y Europa (Land´s(UK), Ouessant (F), Golfo de Vizcaya, que se dirigen hacia el Estrecho de Gibraltar, Islas Canarias y América - Los procedentes del Estrecho de Gibraltar, Islas Canarias y América. Que se dirigen hacia Europa (Land´s, Ouessant, Gollfo de Vizcaya), G. de Vizcaya y América del Norte. Finisterre, es por tanto un lugar de convergencia y dispersión de rutas. Un lugar extraordinariamente concurrido. Por él pasan anualmente unos 43.000 buques, de los cuales unos 12.500 transportan mercancías peligrosas. Ha de tenerse en cuenta también que los dispositivos, situados en Land´s End. (Reino Unido), Ouessant (Francia), y los de I Berlingas Roca y San Vicente (Portugal), todos ellos de dos vías, actúan como puntos de alineamiento de las rutas habituales de navegación, marcando de hecho la trayectoria a seguir desde la salida cada de uno de ellos al inmediatamente siguiente. El “adosado de Finisterre”, con sus cuatro carriles, complicará los flujos de tráfico tanto en la convergencia, como en la divergencia, generando, por la diferencia del número de vías, irremediables cruces de ruta, con lo que se conseguirá justamente lo contrario de lo que se pretende. Es decir, habrá menor seguridad y, en consecuencia, mayor riesgo. En otro orden de cosas, habrá que valorar el trastorno económico que supone para los puertos del Golfo de Vizcaya, los de Galicia y Portugal, el aumento de las distancias a recorrer para comunicarse entre ellos, vía Finisterre, cuando se transporten mercancías peligrosas. Las rutas de los barcos prestando esos servicios engendrarán más puntos de corte al ser más el numero de líneas a cruzar. Con ello es indiscutible que se incrementan los riesgos. El nuevo dispositivo no supone ningún tipo de ventaja relativa para la pesca, ya que a esos efectos todo sigue como antes, salvo los inconvenientes añadidos de los cruces de ruta a los que hemos hecho referencia. Sistema de Control y Comunicaciones La fiabilidad técnica de los actuales equipos de radar, es deficiente a partir de las 30 millas.
A partir de la entrada en vigor del adosado, la vía más próxima para buques peligrosos se sitúa a 41 millas. El alcance del sistema de comunicaciones VHF, salvo en condiciones de propagación muy favorables, resultará ineficaz. Cualquier misión que requiera la intervención o presencia de unidades destinadas a tareas de control o policía, resultará mas gravosa y lenta, en consecuencia, se perderá dinero y tiempo. Las dificultades que tendrán muchos barcos, en la práctica, para posicionarse será mayor. Condiciones meteorológicas y oceanográficas: Con respecto a éstas, conviene señalar que: Las corrientes marinas, en general, cambian sus rumbos con las estaciones, pero terminan transportando hacia tierra los manchas de petróleo u otras sustancias en suspensión. Ha llegado en invierno y primavera. Y , ahora, también en pleno verano. Los vientos dominantes, generados por la trayectoria de las abundantes borrascas que transitan la zona, empujan hacia tierra las manchas en superficie, como ya se ha demostrado con el Prestige. Es por tanto absurdo plantearse que 11 o 20 millas más, van evitar que un hipotético vertido llegue a tierra. Por el contrario, tenderá a abrir más el abanico de dispersión del producto vertido. Asimismo, habrá que subrayar que la visibilidad en el corredor adosado será tan reducida como lo pueda ser en el corredor actual. Y que los temporales afectarán igualmente a la zona, aunque con mayores inconvenientes en caso de tener que desplazarse a mayor distancia. Antecedentes y accidentes: Conviene recordar que el cambio de posición del primer dispositivo que hubo en Finisterre a la posición actual, fue justificado como una medida necesaria para alejar de la costa los peligros marítimos y evitar los inconvenientes que suponían para los caladeros de pesca. Los accidentes Mar Egeo, Rabadne Abame, y el Prestige, posteriores al traslado del dispositivo, con efectos demoledores para costa, han venido a confirmar la ineficacia del alejamiento. Otra cosa es, que el alejamiento estuviese perfectamente justificado para liberar del trafico marítimo a determinados caladeros. Las estadísticas demuestran que los accidentes por colisión se producen en mayor porcentaje en los casos de cruces. Las colisiones por alcance son irrelevantes.
En caso de incendio, vía de agua, avería de equipos propulsores, colisión, explosión, vertido, escora, o heridos a bordo, cualesquiera otras circunstancias que requieran asistencia, al ser mayor la distancia, se dilata el tiempo de actuación o lo que es lo mismo se pierde rapidez en la intervención. O sea, se incrementa el riesgo. La mayor distancia significa también, en el caso de los helicópteros y embarcaciones menores, menor numero de vuelos en el mismo período de tiempo. O sea, pérdida de eficiencia. Incrementos de riesgos.: Como ya se ha apuntado, el adosamiento de una vía de circulación, paralela a las existentes, pero más distante, genera un incremento de riesgos por cuanto supone para los barcos que se incorporan o abandonan el dispositivo, con rumbos cruzados con respecto al flujo de circulación general, un mayor número de cortes y por tanto un incremento de riesgos.
Conclusión.
1.- El “adosado de Finisterre” no presenta ningún tipo de ventaja en caso de vertido o contaminación, puesto que como ha demostrado el Prestige, los productos contaminantes terminarán el la costa.
2.- P´´erdida neta de eficacia en cuanto a servicios de salvamento, lucha contra la contaminación y comunicaciones.
4.- Se merman las posibilidades de comunicación, dejando al VHF prácticamente fuera de alcance.
5.- A efectos de contaminación, se incrementan los riesgos y se perderá eficacia.
6.- El control sobre los flujos de tráfico, vertidos , etc. Se dificultan y se encarecen.
7.- Se incrementan las situaciones de riesgo para la navegación, para las personas, para los bienes y para el medioambiente.
8.- No se consigue mayor seguridad, sino todo lo contrario.
Resolución: A la vista de cuanto antecede, La Asociación Española de la Marina Civil, dirigirá un escrito al Presidente del Comité de Seguridad Marítima y al Secretario General de la OMI, a la Agencia Europea de Seguridad Marítima, exponiéndole nuestra oposición al nuevo “adosado Finisterre”. Esta Asociación insiste en que tras el accidente del Prestige, la seguridad marítima continúa bajo mínimos, dando la sensación de que hay demasiadas ataduras y “compromisos” para evitar que un nuevo Prestige vuelva a sangrar las arcas del Estado y mostrarnos ante el mundo como un país tercermundista. Bastará darse un paseo por la Dirección General de la Marina Mercante o por la Capitanía Marítima de La Coruña para comprobar en manos de quien estamos.

