Las narcolanchas se pasean por Sevilla
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- Category: Seguridad marítima
- Published on Wednesday, 29 January 2025 20:38
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Diario de Sevilla
Al menos cinco embarcaciones de petaqueros fueron vistas este martes por el Guadalquivir a la altura de la Cartuja
Huyen del temporal y encuentran refugio en la capital, donde la Guardia Civil no tiene barcos
Al menos cinco narcolanchas remontaron este martes el Guadalquivir hasta Sevilla capital y se pasearon a plena luz del día por el río a la altura de la Cartuja. Cualquier persona que pasara durante la mañana y a mediodía por alguno de los senderos de la orilla del Guadalquivir, o cruzara alguno de los puentes sobre el río, pudo avistar perfectamente las gomas de los narcotraficantes, todos ellos encapuchados para no ser grabados ni identificados. Y también ver cómo en la orilla había policías y guardias civiles impotentes, que poco o nada podían hacer para acabar con esta imagen que da una sensación de impunidad y de descaro absolutas.
Las cinco embarcaciones eran de petaqueros, como se les conoce en el argot a las personas que abastecen de combustible a las lanchas en las que viaja la droga. Desde los puentes sobre el río podía verse que en las gomas había garrafas de gasolina y bolsas, presumiblemente cargadas de agua y víveres. Cierto es que ninguna de ellas llevaba droga, pero sólo faltaría ya que las embarcaciones cargadas de fardos de hachís o de cocaína se pasearan impunemente por el Guadalquivir.
En Sevilla no hay embarcaciones del instituto armado, más allá de las zodiacs del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS). Y desde el asesinato de dos guardias civiles en el puerto de Barbate hace casi un año, este tipo de embarcaciones no se utilizan en la lucha contra el narco. Así que, en la isla de la Cartuja, lo único que pueden hacer las Fuerzas de Seguridad del Estado es hostigar algo a las lanchas con el helicóptero y controlar sus movimientos desde tierra. Durante todo el día hubo presencia de la Policía Nacional y la Guardia Civil en las orillas del Guadalquivir, no sólo en Sevilla capital, sino también en poblaciones situadas más arriba como La Algaba. Los petaqueros se pasearon río arriba y río abajo en la cara de estos agentes, impotentes ante la situación. Llegaron incluso, cuentan algunas fuentes, a poner música a los policías.
Después de eso han pasado narcolanchas por Sevilla, pero generalmente de noche en busca de un lugar para alijar de manera discreta. El panorama ha cambiado sensiblemente en los últimos años, y especialmente en los últimos meses. A mediados de los dos mil, el Guadalquivir se convirtió en un lugar idóneo para la entrada del hachís procedente de Marruecos, en el que los narcos encontraron unas condiciones ideales como alternativa a las playas del Campo de Gibraltar, fuertemente vigiladas. La propia orografía del río, con una vasta extensión de terreno llano y con numerosos canales y meandros, lo hacía un lugar perfecto para traer droga y descargarla en poblaciones como Isla Mayor o Lebrija, donde se ubicaban las guarderías desde las que luego seguía su ruta por carretera en cantidades mucho más pequeñas.
Con los años siguientes fueron remontando más el río hasta llegar a localidades como La Puebla, Coria o Gelves, donde el paso de narcolanchas es frecuente desde hace ya bastantes años. Pero ahora se ha producido un cambio importante. Desde hace unos meses, el río no sólo es ya una vía de entrada del hachís, sino que todo apunta a que se ha convertido en una verdadera autopista de entrada en Europa de la cocaína procedente de Colombia.
Pruebas de ello son los dos alijos históricos que se han encontrado en el último mes en las inmediaciones del río.El 27 de diciembre, la Guardia Civil encontró en una finca de Coria del Río siete toneladas de cocaína, soterradas en contenedores de transporte marítimo. A principios de enero, la Policía Nacional y la Guardia Civil se incautaron de casi tres toneladas más de la misma droga, que se ocultaban en unas naves aledañas a un restaurante del poblado de Colinas, perteneciente a La Puebla del Río. En ambos casos fueron detenidos los encargados de guardar la droga, que iban fuertemente armados. Se han intervenido cuatro fusiles AK-47, los conocidos como kalashnikov, armas de guerra que proceden de los Balcanes o de la antigua UniónSoviética y acaban en manos de los narcos. En el caso de La Puebla, los arrestados contaban con formación paramilitar.
A estas dos operaciones hay que unirles un alijo en el Caribe que abortó la Armada francesa el pasado 10 de enero, cerca de Martinica. En un barco mercante se intervinieron nueve toneladas de cocaína. En él iban tres colombianos y un sevillano. La droga tenía como destino el Guadalquivir, el mismo río por el que desde ayer se pasean las lanchas de petaqueros.
COMENTARIOS DE AEMC
El Guadalquivir tiene en Sanlúcar su boca de entrada y salida.
Por lo que se está viendo el problema no era el tamaño de las lanchas de la Guardia Civil.
El gobierno debería abordar la caótica situación que hay en los asuntos marítimos en toda su extensión y actuar con la responsabilidad y eficacia que le compete.

