Muy bueno, lo tuyo
- Details
- Category: Seguridad marítima
- Published on Monday, 06 October 2014 06:53
- Hits: 1999
antón luaces 05.10.2014 | 00:28
Ul catedrático de Derecho Internacional Privado de la Universidad del País Vasco, Juan José Álvarez Rubio, fue contundente en su intervención en el seminario organizado por la Fundación Universidade da Coruña sobre seguridad marítima: "Jurídicamente hablando, de producirse hoy un caso como el del Prestige, estaríamos en las mismas circunstancias".
Así de simple. Así de claro. Así de rotundo.
Pero es que no se trata de una cuestión que atañe exclusivamente al aspecto jurídico del asunto: en este interesante seminario desarrollado en el salón de actos del castillo de Santa Cruz y con un envidiable tiempo de verano que hermoseaba todavía más la ría de A Coruña, se volvió a hablar, aunque un tanto sotto voce, de qué debería haberse hecho con el buque antes de proceder a alejarlo de la costa hasta el infinito y más allá, lo que uno -tal vez interesadamente- interpretó que, al no existir un indicador claro de cómo actuar en circunstancias similares, un nuevo caso Prestige haría que se repitiesen uno a uno los pasos que se dieron para concluir en el naufragio de ese ataúd flotante que era el petrolero de Bahamas.
Oportuno el seminario y muy interesantes las intervenciones de los profesores y catedráticos de distintas universidades asistentes, así como las de James Robinson, presidente del comité ejecutivo del Instituto Náutico, y Miquel Roca López, abogado maritimista.
En el ambiente, la sentencia de la Audiencia Provincial de A Coruña. Y el revoltijo de tripas, evidente cuando el catedrático de Derecho Penal de la Universidade da Coruña, Carlos Martínez-Buján Pérez, consideró que el político debe ser ajeno a las responsabilidades del caso siempre y cuando medie en sus decisiones un informe técnico. El que comete el delito es el técnico, dijo el profesor Martínez-Buján. Y lo que no faltaban, ni mucho menos, en los consejos previos a la decisión de alejar el Prestige de la costa coruñesa, fueron los informes técnicos. Ni las personas como tales técnicos cualificadas. Pero las instancias jurídicas eludieron en todo momento imputar a los técnicos y se centraron en la figura del director general de la Marina Mercante (que curiosamente también es un técnico) para, finalmente, hacer recaer en otro de los técnicos (Apostolos Mangouras, capitán del Prestige) la responsabilidad mínima de los hechos por desobediencia.
El penalista coruñés consideró que hay miles de personas condenadas por haber hecho menos daño del producido por el Prestige; pero en este caso no hay culpables. Y no los hay, concluyo, porque desde un principio la causa se encaminó a ese triste final de carencia de responsabilidades. Dicho de otro modo: los inicios de la causa misma en un juzgado de Corcubión, solo podían conducir a donde el magistrado de la Audiencia coruñesa lo llevó.
Muy bueno lo tuyo, sí señor. Los petroleros chatarra ya saben cuál es la ruta a seguir.


