Cuando se cumplen tres años de la entrada en funcionamiento de la regasificadora de El Musel, Ecoloxistes n’Aición d’Asturies considera que existe ya una perspectiva suficiente para evaluar si la infraestructura ha cumplido el objetivo excepcional con el que fue autorizada tras la invasión rusa de Ucrania.
La puesta en marcha de la planta fue presentada por el Gobierno como una medida estratégica para reforzar la seguridad energética de Europa y facilitar el suministro de gas al resto de Estados miembros. Esa justificación permitió activar una instalación que permanecía inactiva desde su construcción y reconocerle un régimen económico singular, cuyos costes continúan siendo soportados por el conjunto del sistema gasista y, en última instancia, por todos los consumidores.
Sin embargo, tres años después, los datos acumulados de explotación muestran una realidad muy distinta.
Desde su entrada en servicio han descargado en El Musel 39 buques metaneros, incluida la carga inicial, con un volumen total de 6.110.815 m³ de gas natural licuado (GNL).
Balance de los tres primero años de funcionamiento de la regasificadora de El Musel (julio 2023 a julio de 2026)
De ese volumen:
- 4.974.106 m³ (81,4 %) fueron regasificados e inyectados directamente en la red gasista española.
- 291.668 m³ (4,8 %) se distribuyeron mediante cisternas.
- 451.231 m³ (7,4 %) fueron cargados nuevamente en buques.
- El resto, del orden del 6 %, permanece actualmente almacenado tras la reciente descarga del metanero Castillo de Caldelas, manteniendo la planta en un nivel de existencias próximo a su capacidad máxima de operación.
Es decir, más de cuatro quintas partes del gas descargado terminaron abasteciendo el mercado gasista español, mientras que la actividad de recarga de buques ha sido meramente testimonial.
Las cifras de carga de buques son igualmente reveladoras.
En tres años únicamente se realizaron siete operaciones de carga. Sin embargo, dos de ellas no constituyeron operaciones comerciales de suministro, sino la carga de pequeñas cantidades de GNL destinadas exclusivamente a la puesta en frío de los metaneros, una maniobra técnica necesaria para acondicionar los tanques del buque antes de recibir el cargamento.
Descontadas estas dos operaciones técnicas, el volumen realmente cargado equivale aproximadamente a tres metaneros completos.
Además, solo uno de esos cargamentos tuvo como destino otro Estado miembro de la Unión Europea, Croacia.
El resto fueron cargas parciales: dos con destino a Argentina y Egipto y otras dos que, tras completarse en la República del Congo, terminaron siendo descargadas en las terminales españolas de Huelva y Cartagena. En consecuencia, tampoco pueden considerarse operaciones destinadas a reforzar el suministro energético del resto de Europa.
Para Ecoloxistes n’Aición, estos datos evidencian que la solidaridad energética europea utilizada para justificar la puesta en marcha de El Musel apenas se ha materializado en la práctica.
Paradójicamente, la mayor parte del gas descargado ha terminado siendo regasificado alegando la necesidad de controlar el denominado boil-off gas (BOG), el gas que se evapora de forma natural durante el almacenamiento del GNL.
Precisamente por ello resulta imprescindible conocer si se han ejecutado las inversiones comprometidas para reducir ese fenómeno, cuándo entraron en funcionamiento, cuál ha sido su eficacia real y qué comprobaciones han realizado el Ministerio para la Transición Ecológica y la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia sobre el cumplimiento de esa condición.
La organización ecologista recuerda que la autorización de la planta y el reconocimiento de un régimen económico singular respondían a una situación extraordinaria derivada de la crisis energética provocada por la guerra de Ucrania. Tres años después, resulta obligado evaluar si esa justificación sigue siendo válida a la vista de los resultados obtenidos y del servicio efectivamente prestado.
Por ello, Ecoloxistes n’Aición considera imprescindible que se haga público el balance económico completo de estos tres años, detallando:
- El importe total de los costes regulados reconocidos a la planta.
- Los servicios efectivamente prestados al sistema gasista.
- El grado de cumplimiento de todas las condiciones técnicas impuestas para su autorización, especialmente las relativas a la reducción del boil-off gas.
- Y la evaluación de si siguen concurriendo las circunstancias excepcionales que justificaron el régimen económico singular concedido a la instalación.
Tres años después de la puesta en marcha de la regasificadora de El Musel, existe ya una perspectiva suficiente para evaluar si la infraestructura ha cumplido la finalidad excepcional con la que fue activada. Los datos de explotación muestran que esa finalidad —contribuir al suministro energético del resto de Europa tras la invasión rusa de Ucrania— apenas se ha materializado, mientras la instalación continúa funcionando bajo un régimen económico singular cuyos costes siguen siendo asumidos por el conjunto de los consumidores. Este balance resulta especialmente pertinente al cumplirse el tercer aniversario de una decisión que fue presentada como una respuesta excepcional a una crisis energética también excepcional.
Por todo ello, Ecoloxistes n’Aición solicita al Ministerio para la Transición Ecológica y a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia que hagan público el balance económico y operativo de estos tres años, revisen la continuidad del régimen económico excepcional concedido a la planta y acrediten el cumplimiento de todas las condiciones técnicas impuestas para su puesta en funcionamiento, en particular las relativas a la reducción del boil-off gas.


