«La solución a los accesos a El Musel debe ser política, no está en el Defensor del Pueblo»

EL COMERCIO

«Gijón necesita un liderazgo muy definido, a tiempo completo. Más allá de nombres concretos, lo importante es que haya un proyecto sólido, con una visión a medio y largo plazo, que no se limite a gestionar el día a día»

Daniel Fernández

Daniel Fernández

Gijón, Sábado, 4 de abril 2026, 22:59

No sólo el peaje del Huerna es el motivo de tensión entre el Gobierno de Asturias y el Ministerio de Transportes. Los accesos a El Musel, también. Un proyecto comprometido por el PSOE en las pasadas elecciones y que, a día hoy, sigue paralizado y sin soluciones a corto o medio plazo.

–¿Qué avances deben producirse este año en los accesos al Musel?

–El objetivo prioritario es avanzar de forma decidida en el desdoblamiento del tramo Lloreda-Veriña, que es una actuación clave para reorganizar los tráficos en el entorno de Gijón y mejorar la conexión con el puerto de El Musel. Hablamos de una intervención que tiene un impacto directo en la movilidad diaria de la ciudad y en la competitividad de uno de los principales nodos logísticos del norte de España. Tiene una dimensión estratégica porque permite sacar tráfico de zonas urbanas, mejorar la seguridad vial y optimizar los tiempos de transporte para las empresas. Por eso insistimos en que no es una obra más, sino una pieza fundamental dentro del conjunto del sistema viario.

–¿Se está utilizando políticamente este conflicto en Gijón?

–Es evidente. Es decir, la propia acusación de que haber licitado esa obra se hizo con fines políticos es un uso político. Pero bueno, entiendo que son las reglas del juego.

–El uso político es bidireccional, ¿no?

–Nosotros sabemos que ahí hay una deuda con la zona oeste de 300 millones y lo que tenemos que hacer es ponernos de acuerdo en qué queremos hacer, hacer una propuesta. Nosotros la hemos hecho y también nos ha generado algunas respuestas. Y yo me niego a pensar que que el gobierno de una ciudad de casi 300.000 habitantes diga que no puede hacer nada. Yo que tengo menos competencias, entiendo que puedo hacer y que aunque no tenga competencias tengo una responsabilidad.

Años de espera

–Pero las soluciones no llegan. Y son muchos años de espera.

–Es cierto, y lo que necesitan no es un intercambio de reproches, sino avances concretos. Nuestro planteamiento ha sido siempre intentar aportar soluciones, incluso en ámbitos donde no tenemos la competencia directa, porque entendemos que la ciudadanía no distingue de quién depende cada cosa, sino quién es capaz de resolver los problemas.

–¿Qué le parece que la alcaldesa de Gijón haya acudido al Defensor del Pueblo para pedir amparo por los accesos de El Musel?

–Es una herramienta legítima y forma parte de los mecanismos institucionales que existen para canalizar quejas y reivindicaciones. Pero siendo realistas, su recorrido es limitado en términos de resolución efectiva. Puede servir para dar visibilidad a un problema o para reforzar una posición, pero la solución no va a venir por esa vía. La solución tiene que ser política o, en su defecto, judicial. Por eso creemos que es más útil centrar los esfuerzos en esas dos direcciones.

–El PSOE de Gijón busca candidato. ¿Se plantea dar ese paso?

–No es una decisión que dependa exclusivamente de mí, sino que corresponde al ámbito orgánico del partido, donde se valoran distintos perfiles y se toma la decisión de forma colectiva. Dicho esto, creo que Gijón necesita un liderazgo muy definido, a tiempo completo, con una implicación total en la ciudad y con capacidad para entender sus dinámicas sociales, económicas y urbanas. En mi caso, llevo más de veinte años viviendo en Gijón, lo que me ha permitido conocer bien la ciudad, pero también soy consciente de que mi mirada sigue estando muy influida por mi origen en el medio rural, en Cangas del Narcea. Eso no es necesariamente negativo, pero sí implica que hay que tener un respeto profundo por la especificidad de Gijón. Más allá de nombres concretos, lo importante es que haya un proyecto sólido, con una visión a medio y largo plazo, que no se limite a gestionar el día a día, sino que sea capaz de plantear hacia dónde debe ir la ciudad en los próximos años.

–¿Ve complicado mantener el Gobierno en Asturias?

–No lo veo en esos términos. Nosotros partimos de una posición clara: dependemos de nuestro propio trabajo. Si somos capaces de hacer bien las cosas, de explicar nuestras políticas y de conectar con la ciudadanía, tendremos opciones de continuar.

–El Partido Popular insiste en que habrá un cambio de ciclo.

–Si el cambio político depende de que llegue a acuerdos con Vox, estamos ante un escenario que debería preocupar a cualquier demócrata. No se trata solo de quién gobierna, sino de con quién y para qué.

–¿Le preocupa el crecimiento de Vox en Asturias?

–Sí. Estamos hablando de una formación que cuestiona principios básicos del sistema democrático y que introduce discursos que generan división y confrontación. Que ese tipo de planteamientos tenga espacio institucional es algo que debe hacernos reflexionar como sociedad. No deberíamos normalizarlo ni asumirlo como algo inevitable.