Javier Fernandez. Debate sobre el Estado d elaRegión. 15 de octubre 2014.

 

 

 

Ciertamente, hay que tener una confianza superlativa en la prestidigitación para creer que se puede convencer a los asturianos de que los segundos peores presupuestos para el Principado en 15 años son dignos de encomio. Resulta tan burdo como lanzarse a prometer libros de texto gratis el mismo año que el Gobierno de Rajoy no dedica un solo euro de ayuda.

También echo de menos más implicación del Gobierno central con el desarrollo del puerto de El Musel: con la construcción de sus enlaces –que ya deberían ser una realidad-, el apoyo a la Zona de Actividades Logísticas, la puesta en marcha de la regasificadora y la continuidad de la autopista del mar entre Gijón y Nantes. Son todas cuestiones relevantes para Asturias y, de modo singular, para Gijón.

Este año también se ha conocido un informe de la Oficina Europea de Lucha Contra el Fraude que cuestiona diversos aspectos de la ampliación del puerto. Utilicé antes la expresión “cuestión de Estado” para referirme al problema demográfico. La recupero ahora para hablar de El Musel: para Asturias –y, desde luego, para Gijón- aprovechar adecuadamente el puerto es una cuestión de Estado, y el Gobierno central debe actuar con la altura de miras que le corresponde. La ampliación de El Musel era conveniente, está hecha y ahora debemos atarearnos, implicarnos en sacarle el máximo rendimiento posible para Asturias.

No tengo el vicio del agravio comparativo. Recurrir al victimismo es un truco fácil y, por lo normal, un vicio insolidario. Pero si oigo a una ministra palabras despectivas para los proyectos ferroviarios de Gijón y la veo aplicarse diligentemente en el avance de otros soterramientos, como Valladolid; si contrasto el desdén hacia El Musel con la atención a otros puertos atlánticos; si cotejo la inversión ferroviaria en Galicia con la prevista en Asturias; si hago todas esas comparaciones y siempre salimos mal parados, sería irresponsable que el Gobierno del Principado se callara. Gijón y Asturias exigen más respeto.