La Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT) inspecciona las cuentas de la Rula de Avilés

 

 

 

EL Comercio 20 de abril 2015

La Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT) inspecciona las cuentas de Nueva Rula de Avilés en una gigantesca investigación contra el fraude fiscal que afecta a todos los barcos que han desembarcado en las instalaciones avilesinas, además de aquellos comercializadores que han realizado operaciones. Aún no han trascendido los datos de las sanciones, pero en el cantil ya se habla de armadores que pueden afrontar sanciones de hasta 200.000 euros.

La investigación es dirigida desde Gijón y la lleva un equipo de no menos de veinte personas que está rastreando todo vestigio de dinero negro en la pesca asturiana. No es la primera vez que se analiza un sector de una manera tan escrupulosa. En el pasado, campos como la ganadería, tanto de carne como leche, han sufrido fiscalizaciones igual de exigentes.

El inicio de esta inspección fue casual, según diferentes testimonios recogidos por este diario. Dentro de su trabajo habitual, los inspectores de la Agencia fiscalizaron distintos minoristas de pescado. En los diferentes trabajos se percataron de la presencia de facturaciones en B de una forma habitual. Más que la existencia de esa caja B, lo que despertó la curiosidad fue la presencia de otra serie de coincidencias que desembocaron en la Rula de Avilés, la mayor lonja de Asturias en la que se concentra el 80% de las descargas de la flota asturiana.

La inspección en las oficinas de Rula de Avilés se inició en junio del pasado año. El personal de AEAT se presentó para hacer una investigación rutinaria solicitando toda la documentación para poder comprobar los pagos de IVA e Impuesto de Sociedades desde 2009 hasta 2012. Eso implicaba analizar toda la historia comercial de Rula de Avilés. La empresa fue creada por la Autoridad Portuaria y Principado de Asturias como accionistas mayoritarios, con la Cámara de Comercio de Avilés y la Cofradía de Pescadores Virgen de las Mareas con una presencia minoritaria, para la gestión de la nueva lonja, iniciando sus actividades comerciales en mayo de 2009.

Los inspectores comenzaron a recabar información y a analizarla. De hecho, en estas fechas aún continúan solicitando documentación. Entre todo el material aportado hubo un dato que les llamó especialmente la atención: en las hojas donde se pesaba el pescado desembarcado aparecían líneas en blanco.

Una de las características de la lonja avilesina es que se encuentra completamente informatizada. El ordenador registra las cajas depositas en la cinta por la que salen a la cancha, donde aguardan los vendedores. En la hoja aparece toda la información sobre la captura: tipo de especie, cantidad, hora de desembarque, nombre del barco... Posteriormente se rula, se adjudica el precio de venta y se vuelve a anotar.

Explicaciones vagas

Pues bien, los inspectores de la Agencia Tributaria sospecharon al comprobar dos elementos. El primero fueron las citadas líneas en blanco. Las explicaciones de Rula de Avilés no resultaron convincentes.

Primero se dijo que se trataban de errores del sistema informático. Pero eran demasiados y se repetían en el tiempo, cuando lo razonable es que, de ser un fallo en el sistema, se hubiese solucionado en unos meses.

Así que ante los nuevos requerimientos de explicaciones, desde Rula de Avilés se aludió a las visitas de escolares y de turistas. Las líneas simulaban las ventas con las que ilustrar a los visitantes. Pero la explicación tampoco convenció a los técnicos cuando vieron que los datos de los días y horas difícilmente coincidían siempre con las hipotéticas visitas de escolares o turistas.

Además, un tercer elemento terminó por alimentar las sospechas de los técnicos de AEAT

Y es que el volumen de pesca descargada no correspondía con la pesca vendida. Se descargaba mucho más de lo que se vendía. Si las líneas en blanco respondían a fallos en el sistema o eran simulaciones su peso debía ser cero. Sin embargo, los datos de la pesca indicaban que en la cancha entraba un determinado volumen de capturas y salía otro menor.

Hasta el momento no han trascendido los datos, pero consultando la web de la Dirección General de Pesca y la estadística recogida por la Autoridad Portuaria reflejan lo que puede estar pasando.

En 2012, la Dirección General de Pesca señalaba que en Avilés se habían descargado 12.798.209 kilos, con un valor de venta de 28.160.340 euros. Sin embargo, para la Autoridad Portuaria se habían descargado 12.830.000 kilos, con un valor en primera venta de 17.346.650 euros.

En 2013, un año que en principio no está siendo investigado, y según la Dirección General de Pesca, se descargaron 12.927.219,49 kilos con un valor de 27.953.645 euros. Las cifras de la Autoridad Portuaria vuelven a ser diferentes. Eleva el volumen de la pesca descargada hasta 13.344.149 kilos y el valor de primera venta lo estima en 28.201.467 euros.

Si estos son los datos que se pueden conseguir de forma pública a través de una sencilla búsqueda en la web, es fácilmente comprensible que la información que aparecía ante los inspectores invitara a pensar que había irregularidades en la gestión de la lonja avilesina. Así que, después de dos meses de arduo trabajo, se decidió solicitar autorización judicial para realizar un registro policial en las oficinas de Nueva Rula.

Registro policial

La entrada policial se realizó en septiembre de 2014, dos meses después del inicio de la inspección. Los funcionarios de la Agencia Tributaria llegaron a las oficinas acompañados por efectivos de la Guardia Civil. El despliegue, según narra un testigo, fue espectacular, «de película». Entraron en las oficinas dando la orden de que todo el mundo levantase las manos de los teclados y se separasen de forma inmediata de los ordenadores. Acto seguido, copiaron toda la información de esos ordenadores. No quedó ningún disco duro sin ser replicado. Todo aquello que estuviese informatizado desde 2009 hasta ese momento estaba en posesión de la Agencia Estatal de Administración Tributaria.

En el mercado del pescado, la lonja es un punto clave, el lugar de encuentro de los barcos y los distribuidores. En caso de que existiesen movimientos en B aportaría numerosa información, porque por ella pasan todos los actores de la cadena. El hilo podría llevar desde los armadores que autorizan sus descargas en dinero negro a los comercializadores que cometen el fraude, y desde ellos a los minoristas finales.

Desde septiembre a marzo, casi la práctica totalidad de una planta del moderno edificio del que la Agencia Estatal de Administración Tributaria dispone en Gijón se destinó a analizar y cotejar toda la información recogida. La designación de Gijón como base de la investigación fue casualidad. Allí empezaron las primeras investigaciones y se mantuvieron.

A todos los barcos

El caso es que la información que iban analizando sorprendió al personal de la Agencia Tributaria. Las líneas en blanco no eran pruebas ni simulacros: correspondían a las ventas descargadas, pesadas y vendidas, pero no declaradas. La existencia de dinero en B no es ajena al mundo de la pesca. Aunque en los últimos años el nivel de fraude se ha reducido tanto por las exigencias legales como por la presencia de grandes comercializadoras que sólo facturan de forma legal, es un sector donde tradicionalmente había una bolsa importante de dinero negro.

Sin embargo, esa sospecha tomaba forma real en los ordenadores de la Agencia Estatal de Administración Tributaria, que se encontraban ante el que consideran el caso de fraude mejor documentado de España. Pocos inspectores no sonríen cuando se les pregunta por Rula Avilés. Con toda esa información disponible y contrastada, el siguiente paso fue tomar la decisión de llamar a todos los implicados. Eso supone una inspección a todos los barcos que han vendido en Avilés desde 2009, como mínimo 70 embarcaciones.

Las citaciones se conocieron antes de Semana Santa. Ya ha pasado por las oficinas de Gijón la mayor parte de la flota con base de Cudillero. La semana pasada comenzaron a ir los barcos de Avilés. Y también la que comienza mañana.

Los comercializadores también están siendo reclamados para presentar su documentación y contrastar todos los datos. Aún queda trabajo para varios meses, ya que se dispone de toda la documentación.