MARIN. EL PUERTO PESQUERO SE VA AL GARETE

 

lunes, 5 de enero de 2015

 

Por Angel G. Carragal

Diario de Pontevedra

05.01.2015/Pag. 12


Si el problema de los rellenos ilegales es un varapalo para el Puerto de Marín no deja de serlo tampoco el declive en el que se ve inmerso con la vertiginosa caída de las ventas de pesca fresca que viene registrando su lonja en los últimos años veinte años. Período comprendido entre 1995-2014.
 
En el año 95 las descargas de pesca fresca ascendieron a 8.262 t. mientras que las del último ejercicio (hasta el mes de octubre de 2014) fueron de 1.573 que podrían situarse, en el mejor de los casos, en las 1.900 t. una vez se conozcan los datos de noviembre y diciembre. Como podemos comprobar el ‘bajón’ es muy preocupante, lo que nos lleva a presagiar que de mantenerse este ritmo a la lonja de Marín le quedan pocos años de vida, no siendo exagerado decir que ‘se va al garete’. Para mayor inri las estadísticas nos dicen que este año comparado con el mismo periodo del anterior, el descenso ha sido de un 13,57 por ciento.
 
Como se ve la situación es delicada política y socialmente, sin embargo no parece preocupar a nadie. No hay quien levante la voz, ni los grupos políticos que conforman la Corporación Municipal, ni los extramunicipales, ni los colectivos que, como una singular plataforma vecinal creada recientemente, se dicen defensores del puerto. Ya me dirán de qué puerto, porque el de Marín no solo es la parte comercial -que también- sino que asimismo lo es la parte pesquera, un sector que aunque muy castigado, contribuye al desarrollo de la actividad económica y social portuaria que genera muchos puestos de trabajo, y que precisamente por el declive al que hacemos referencia, se están perdiendo como una sangría.
 
En este problema al igual que en el de los rellenos también hay responsables. ¿Quienes? Aquellos -presidentes y directivos- que teniendo la obligación de gestionar la buena marcha del puerto pesquero no lo han hecho de forma efectiva por que en su afán recaudatorio han desviado su atención e interés a otros sectores que le son más rentables. Ya en 1996 siendo presidente Tomás Iribarren, dentro de cuyo mandato comenzó el declive, los exportadores de pescado (Aexpemar) denunciaban esta lamentable situación advirtiendo de que si no se impedía el descenso la lonja caminaría a su extinción, advertencia que hicieron seguir a todos los presidentes que le sucedieron hasta el actual José B. Suárez Costa, con el que, lejos de evitarla, la caída se reafirma. Desgraciadamente a los exportadores no les faltaba razón. Mientras, y ante el desabastecimiento de la lonja, van cerrando sus empresas, marchándose a otros puertos o como mal menor realizando sus compras en lonjas externas incrementando así sus gastos de transporte. Sé que ahora es difícil el remedio dado que el deterioro ya está muy consolidado. Ahora bien, por dejar constancia del problema que no sea. ¡Ay Marín, Marín, cuán lejos estás del ‘nostra in mare fortuna’¡.