La CNMC vigila durante tres años a Baleària tras advertir de riesgo de monopolio en Canarias

Por Javier Moreno

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Competencia obliga a mantener frecuencias y capacidad, controlar precios, invertir 25 millones en la flota y recuperar la ruta Morro Jable-Las Palmas tras la compra de activos de Armas.

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) mantiene bajo vigilancia la compra por Baleària de los activos de Naviera Armas en Canarias después de concluir que la operación, sin correctoras, podría generar una situación de monopolio en el transporte marítimo regular de pasajeros y mercancías entre las Islas y la Península.

La concentración fue autorizada en marzo, pero sometida a un amplio paquete de compromisos que permanecerán vigentes, con carácter general, durante tres años.

 

La CNMC obliga a Baleària a mantener capacidad y frecuencias, controlar sus precios, invertir 25 millones de euros en la flota adquirida, conservar la plantilla procedente de Armas y reactivar la conexión marítima entre Morro Jable y Las Palmas de Gran Canaria.

El expediente continúa abierto en fase de vigilancia.

Riesgo de monopolio entre Canarias y la Península

El diagnóstico de Competencia fue especialmente contundente en el mercado que conecta Canarias con la Península.

La CNMC concluyó que la adquisición de los activos de Armas por Baleària generaría una situación de monopolio en el transporte marítimo regular de carga rodada y pasajeros en esa conexión si no se introducían medidas para preservar la competencia.

En el tráfico interinsular, Baleària pasa a ocupar la posición competitiva que mantenía Armas.

El organismo identificó varios riesgos para usuarios y empresas: reducción de frecuencias, deterioro de la calidad del servicio e incrementos de precios.

Competencia demostró que la nueva estructura del mercado podía incentivar la supresión de expediciones menos rentables o una reducción de la calidad por encima de las obligaciones mínimas establecidas en las rutas sujetas a Obligaciones de Servicio Público.

También señaló riesgo de aumentos de precios en el transporte de mercancías y en las rutas de pasajeros sin estas obligaciones, entre ellas la conexión entre Huelva y Canarias.

Desaparece uno de los dos licitadores historicos

Otro de los problemas detectados afecta directamente a las futuras licitaciones públicas.

La compra supone la desaparición de uno de los dos operadores que históricamente habían concurrido a los concursos para prestar servicios marítimos sometidos a Obligaciones de Servicio Público en Canarias. 

La CNMC advierte de que la operación podía acabar así no solo con competencia dentro de determinadas rutas, sino también con parte de la competencia para conseguir los contratos públicos que garanticen las conexiones.

Para autorizar la operación, Baleària tuvo que presentar una batería de compromisos que Competencia considera suficiente para mitigar esos riesgos.

Frecuencias y capacidad durante tres años

Uno de los principales compromisos obliga a la naviera a mantener la capacidad y las frecuencias actuales en la conexión Península-Canarias cuando estos superen los mínimos exigidos por las Obligaciones de Servicio Público.

La medida trata de impedir que la desaparición de Armas como competidor provoque una reducción inmediata de la oferta disponible.

Baleària también deberá someter a seguimiento los precios que aplica.

La vigilancia resulta especialmente relevante para el transporte de mercancías, donde la CNMC identifica expresamente un riesgo de encarecimiento tras la concentración.

25 millones para renovar la flota

La autorización incorpora además un compromiso de inversión de 25 millones de euros durante tres años para mejorar los barcos procedentes de Armas.

Baleària deberá tomar medidas destinadas a renovar la flota y adaptar los buques adquiridos a sus estándares operativos y ambientales. 

El paquete incluye igualmente medidas para mejorar la experiencia de los pasajeros, entre ellas conectividad avanzada a Internet, mejoras en los sistemas de reserva y embarque y una mayor oferta de entretenimiento a bordo. 

La compañía tendrá que medir periódicamente la calidad mediante indicadores objetivos de desempeño.

Vuelve Morro Jable-Las Palmas 

Uno de los compromisos tiene una consecuencia directa para las conexiones entre islas.

Baleària deberá reactivar la ruta marítima entre Morro Jable, en Fuerteventura, y Las Palmas de Gran Canaria, una conexión que Armas había dejado de explotar. 

Competencia incluye esta obligación expresamente entre las medidas destinadas a reforzar la competencia en el mercado interinsular. 

La naviera también se compromete a mantener el volumen completo de la plantilla adquirida a Armas ya conservar la bandera española de los buques incorporados a la operación. 

Fin de la alianza con Fred Olsen en Huelva 

La CNMC obliga además a Baleària a disolver la comunidad de bienes mediante la que explotaba conjuntamente con Fred Olsen la línea Huelva-Canarias.

La compañía tampoco podrá suscribirse con otra naviera acuerdos horizontales con efectos equivalentes al que mantenía en esa ruta.

El objetivo es evitar que la concentración derivada de la compra de Armas coincida con fórmulas de cooperación entre los principales operadores que reduzcan todavía más la presión competitiva.

Una auditoria anual independiente

La vigilancia no queda limitada a las comunicaciones que realiza la propia empresa.

La CNMC ha establecido una auditoría anual que deberá efectuar un tercero independiente para comprobar el cumplimiento de los compromisos.

El expediente de vigilancia volvió a generar una resolución el pasado 12 de junio, cuando Competencia tuvo que aclarar los plazos aplicables para seleccionar a la entidad encargada de realizar esa auditoría.

Esto confirma que el control de la operación continúa activo meses después de su autorización.

Tres años decisivos para el mercado marítimo canario

La adquisición de Armas cambia de forma profunda el mapa de las conexiones marítimas de Canarias.

La CNMC no prohibió la operación, pero tampoco demostró que pudiera desarrollarse libremente: la autorizó después de una investigación en segunda fase y solo tras aceptar Baleària obligaciones sobre precios, frecuencias, capacidad, inversiones, empleo y calidad.

Durante los próximos tres años, por tanto, la evolución de las tarifas y de los servicios marítimos canarios no dependerá únicamente de las decisiones comerciales de las navieras.

Competencia mantiene abierto un expediente específico para comprobar que la concentración que ella misma demostró capaz de crear un monopolio no termine trasladándose a menos servicios, peor calidad o precios más altos para pasajeros y empresas.