Sería un editor más valiente que yo quien se jugara el cuello al decir hacia dónde se dirigirán los mercados navieros en 2026. La década de 2020 ha sido más difícil de predecir que el esbozo de un discurso de campaña de Donald Trump, y el año pasado fue especialmente loco.
Así que, en lugar de decirles qué sucederá con las tarifas de flete en los próximos 12 meses, aquí hay algunas cosas que sucederán el próximo año y que darán forma a la suerte de la industria.
El año 2025 dejó claro que la globalización no termina, sino que se está redireccionando. Las exportaciones chinas viajan a mayores distancias hacia nuevos mercados, incluso mientras los volúmenes con destino a EE. UU. se desploman. El nearshoring, el friendshoring y el comercio sur-sur ya no son tendencias marginales. Para el transporte marítimo, esto implica una demanda diferente de toneladas-milla, diferentes jerarquías portuarias y mayor volatilidad en las rutas tradicionales.
El Mar Rojo sigue siendo un factor impredecible. Una reapertura en 2026 liberaría un exceso de capacidad latente, especialmente en contenedores.
La IA, los gemelos digitales, la gestión energética y los informes de emisiones dejarán de ser piloto. En 2026, la tecnología que no pueda mostrar resultados mensurables (ahorro de combustible, cumplimiento normativo, tiempo de actividad) tendrá dificultades para atraer inversión. Gastar para ahorrar ya no es un eslogan; es una prueba de detección.
En materia medioambiental, el RCDE UE amplía su alcance y coste el próximo año, mientras que FuelEU Maritime lo restringe. Al mismo tiempo, las medidas globales de la OMI —el Marco de Cero Neto, en peligro— podrían desaparecer el próximo octubre. Existe otra normativa de enorme importancia, aunque poco debatida, que entrará en vigor el 1 de enero: el Mecanismo de Ajuste en Frontera de las Emisiones de Carbono (CBAM) de la Unión Europea.
A partir de 2026, el CBAM comenzará a imponer costos de carbono a las importaciones de bienes con alto contenido de carbono, como acero, cemento, aluminio, fertilizantes e hidrógeno, con base en las emisiones inherentes a su producción. Si bien el transporte marítimo no está sujeto a impuestos directos bajo el CBAM, las repercusiones en el comercio marítimo, las decisiones sobre rutas y el despliegue de flotas podrían ser profundas.
En 2026 no se trata de apostar por una sola subida o bajada. Se trata de navegar en un mercado naviero más regulado, politizado y basado en datos, donde las estrategias tradicionales son menos fiables. La flexibilidad, la credibilidad en el cumplimiento normativo y la claridad estratégica serán más importantes que la sincronización del ciclo.
Contenido
Página principal: Por qué el aumento de la cartera de pedidos de hoy no es como 2008
Comentario del editor : Las fuerzas no negociables que configuran el destino del transporte marítimo en 2026
Revisión de diciembre de 2025
Revisión anual de 2025
Mercados
Mercados de petroleros Mercados de graneles secos
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mensual del corredor
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Entrevista: Chakib Abi Saab Opinión
sobre los datos : Un año mixto


