The World: El arte de la negociación nuclear
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- Category: Energía y Combustibles
- Published on Tuesday, 28 April 2026 14:52
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Buenos días a todo el mundo. La guerra en Irán ha acaparado los titulares durante dos meses. Sin embargo, ahora que hay un alto al fuego, la atención se ha desplazado del campo de batalla a la mesa de negociaciones. Resulta que la diplomacia estilo Trump se parece mucho a la guerra estilo Trump. Implica mucho instinto visceral y mensajes contradictorios, a menudo escritos en MAYÚSCULAS. También implica muchos giros de 180 grados, como por ejemplo este fin de semana, cuando Steve Witkoff y Jared Kushner tenían programado ir a Pakistán pero al final no fueron. No siempre es fácil seguir los diversos giros de la trama, pero hay un punto de referencia útil para evaluar si al final esta guerra produce un resultado favorable para Estados Unidos: cualquiera que sea el acuerdo al que Donald Trump llegue con Irán, ¿será mejor que el acuerdo nuclear al que le dio la espalda en 2018? En esta edición escribo sobre por qué eso podría ser difícil. También: Los retos de alcanzar un acuerdo ‘MUCHO MEJOR’ con IránLa última vez que Estados Unidos llegó con éxito a un acuerdo con Irán, hicieron falta casi dos años, decenas de reuniones y un ejército de diplomáticos, expertos nucleares y agentes de la CIA, tanto en la mesa de negociaciones como en el terreno nacional. Eso fue hace 11 años, cuando el presidente Barack Obama firmó el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA, por su sigla en inglés). Tenía 160 páginas, incluía cinco anexos técnicos que detallaban los límites del programa nuclear iraní y en gran medida cumplía lo que prometía. Este es el acuerdo que Trump echó abajo en 2018. Ahora promete algo “MUCHO MEJOR”. Pero lo hace con negociadores mucho menos versados en la materia, en un momento en que Irán ha encontrado una nueva y poderosa ventaja en el estrecho de Ormuz y el propio Trump está sometido a la presión del tiempo para poner fin a la guerra y a sus desastrosos efectos sobre los precios del combustible antes de las elecciones intermedias este otoño. La decisión de desechar el acuerdo nuclear de Obama llevó a Irán a enriquecer a niveles mucho más altos, lo que podría decirse que encaminó al mundo hacia la guerra actual. Trump sabe que los resultados de esa guerra serán juzgados por el acuerdo que venga después. Sin embargo, mejorar el acuerdo de Obama en este momento es un desafío considerable. Esa podría ser una de las razones por las que las negociaciones se han estancado incluso antes de haber empezado realmente. La clave está en los detalles Hablé con David Sanger, nuestro corresponsal de la Casa Blanca y de seguridad nacional, quien cubrió las negociaciones del JCPOA. Ese acuerdo tenía un objetivo principal: impedir que Irán pudiera construir una bomba nuclear al menos durante un año. Para ello, obligaba a Irán a aceptar tres condiciones principales a cambio del alivio de las sanciones:
La prueba ahora es si Trump puede hacer algo mejor en circunstancias muy distintas y con un equipo negociador muy diferente. El principal negociador de Obama siempre llegaba a la mesa con un nutrido grupo de expertos. El principal experto en Irán de la CIA estaba a menudo en la sala. También estaba el secretario de Energía, un experto en diseño de armas nucleares. El equipo de Trump no cuenta con un séquito de expertos. Hasta ahora, los principales implicados en las negociaciones limitadas han sido el vicepresidente JD Vance; el yerno de Trump, Jared Kushner, y su enviado especial, Steve Witkoff. Los dos últimos aprendieron sus habilidades para negociar en el sector inmobiliario de Nueva York. Abbas Araghchi, actual ministro de Asuntos Exteriores de Irán, era negociador adjunto en la época de las negociaciones del JCPOA. David recordó cuán familiarizado estaba con el programa nuclear iraní. “Conocía hasta el último detalle”, me dijo David. “Witkoff y Kushner son personas inteligentes y aprenden rápido, pero son relativamente nuevos en esto. El equipo iraní tiene una amplia experiencia”. Irán también tiene mejores cartas ahora. Su control sobre el estrecho de Ormuz significa que se resistirá a ceder más de lo que podría haber cedido antes de la guerra, me dijo Erika Solomon, nuestra jefa del buró de Irán. Los iraníes ya rechazaron las dos exigencias principales de Estados Unidos que habrían representado mejoras frente al acuerdo anterior: se negaron a entregar su arsenal nuclear y a suspender indefinidamente el enriquecimiento. Por ahora, tras dos rondas de conversaciones frustradas, la gran pregunta es si ambas partes volverán a reunirse, y cuándo. 100 armas nucleares El JCPOA sí se quedó corto: no limitó la capacidad de Irán en materia de misiles. No impidió que Irán financiara a sus grupos aliados. Además, habría expirado en 2030. Trump se aferró a estas deficiencias cuando retiró a Estados Unidos, pues aseguró que era un “Camino garantizado hacia un Arma Nuclear”. Pero fue después de que Estados Unidos abandonara el acuerdo cuando Irán aumentó sus niveles de enriquecimiento. En el momento en que Estados Unidos se retiró, los diseñadores de armas de Irán tenían muy poco combustible nuclear para construir una sola bomba: de acuerdo con los requisitos del acuerdo, lo habían enviado casi todo a Rusia. Actualmente, según los inspectores internacionales, Irán no solo tiene cerca de media tonelada de uranio casi apto para bombas enterrado bajo los escombros de los ataques estadounidenses del año pasado. También tiene un total de 10 toneladas de uranio, con distintos niveles de enriquecimiento. Si se les purifica más, escribe David, “es suficiente para construir hasta 100 armas nucleares”. (Lee aquí su nota completa, en español). Irán enriqueció prácticamente todo ese uranio en los años posteriores a que Trump abandonara el acuerdo de Obama. Otros acontecimientos en la guerra:
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