España es un páis marítimo marginal
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- Category: Marina Mercante
- Published on Monday, 26 January 2026 17:32
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Los resultados de las políticas aplicadas a un determinado sector no se miden por lo adornado de los planes y estrategias diseñadas y presentadas con un determinado horizonte, sino por los resultados obtenidos. En el caso de la marina mercante española, los datos son de sobra elocuentes como para NO tener que entrar en debates superfluos. La política marítima española de marina mercante, que no es lo mismo que la de transporte marítimo, en la que se incluyen también los servicios prestados por buques extranjeros, no merece más calificativo que de auténtico fracaso. Un fracaso que se gesta a principios de los años noventa del pasado siglo, y se identifica con la famosa ley de Puertos y Marina Mercante de 1992, actualmente (Real Decreto Legislativo 2/2011, de 5 de septiembre, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley de Puertos del Estado y de la Marina Mercante) .
La citada ley de Puertos, en lo relativo a la Marina Civil, - que incluye puertos, astilleros, marina mercante, pesca, marina de recreo, administración marítima, etc- representa, por encima de cualquier otra consideración técnico jurídica, una renuncia a una transición efectiva del modelo naval impuesto por la dictadura franquista a una nueva etapa democrática con pleno reconocimiento de la Marina Civil y de los marinos civiles. La ley se podría calificar en ese aspecto como un fraude político vendido a la sociedad como un gran avance democrático. Aunque, como dijimos en su momento, era fácil predecir el fracaso.
Años más tarde, en 2014, con el Partido Popular, en el Gobierno de la nación, aunque el Partido Popular tenía plena conciencia del deterioro que sufría la Marina Civil y el descalabro de sus flotas más importantes. Y sabía de los escándalos y la corrupción que invadía el sector portuario, y la impotencia del sector naval, impulsó la promulgación de la Ley de Navegación Marítima, que si bien era necesaria para enmendar y cubrir muchas deficiencias de la ley de Puertos y la sustitución del viejo Código de Comercio, se apostó de nuevo por apuntalar y potenciar los aspectos remanentes de modelo naval heredado del franquismo – lo que nada tenía de extraño viniendo del Partido Popular.
La Asociación Española de la Marina Civil opuso desde que conoció el proyecto de la nueva ley al nuevo intento de prolongar el franquismo naval. Pero el bipartidismo corrupto se impuso de nuevo y la ley fue publicada en el Boletín Oficial del Estado.
Han transcurrido más de tres décadas desde que el Reino de España abortase el proyecto de reforma marítima iniciado a finales de los años 80, y lo sustituyese por el bodrio de la Ley de Puertos. Y hace más de una década de la publicación de la ley de Navegación Marítima. El Reino de España como país marítimo está pagando un altísimo precio, en divisas y en ineficiencias, por la incapacidad manifiesta del bipartidismo y otros partidos para enmendar un rumbo que no tiene más destino que la ruina de España como país marítimo.
¿Cómo se puede esgrimir reiteradamente que estamos bajo la amenaza de guerra, en una situación prebélica, para justificar derroches en armas y gastos militares asociados y simultáneamente tener una dependencia total del favor de flotas extranjeras?. Un puro dislate.
Se puede especular con el valor de este tipo de tablas (UNCTAD), por no reflejar quienes son los verdaderos accionistas de los barcos que enarbolan las distintas banderas. Pero, aún en ese caso, el fracaso español queda patente. Y lo más grave es que la política marítima está en manos de auténticos ineptos y que la alternativa es aún más nefasta.
La opción de retornar al pasado próximo
Resucitar la UOMM (Unión de Oficiales de la Marina Mercante, la Liga Naval, los Flechas y Pelayos, las comandancias de Marina, la merlucita como tributo del pescador, los certificados de saldo, la gestión del accidente del petrolero "Urquiola", el esperpento de gestión del congelador "Marbel", la embarrancada del "Casón", o el espectáculo del "Castillo de Salas") sería volver a lo más profundo de la caverna.
Los marinos civiles deben de unir sus fuerzas, pero en ningún caso para comulgar con ruedas de molino.
(Este artículo ha sido corregido)

