Vive en un barco desde 2019 y gasta solo 5.000 euros al año, aunque tiene una gran pega

 

 

 

Compró “la casa de sus sueños” en un puente canal británico y se afincó ahí.

 Vive en un barco desde 2019 y gasta solo 5.000 euros al año, aunque tiene una gran pega
Raquel Díaz Herreros · 10:00 22/2/2025
Actualizado: 10:00 22/2/2025
 
 Desde 2019, Elizabeth Earle ha convertido un barco en su hogar, navegando por los canales de Gran Bretaña con una vida que combina aventura y simplicidad. Escritora e ilustradora autónoma, Earle tomó la decisión de abandonar las cuatro paredes de una casa convencional y apostar por una existencia flotante que le permite moverse a su antojo. No es un caso aislado: se estima que alrededor de 15.000 británicos han adoptado este estilo de vida, motivados por el ahorro económico, la libertad de movimiento o el deseo de vivir de manera más independiente.
 
Los desafíos de la vida flotante

Pero la vida en el agua no es tan idílica como podría parecer. En sus primeros meses, Earle se enfrentó a condiciones extremas: su barco carecía de ducha, tenía que usar un balde como inodoro y soportaba temperaturas heladas en invierno. Con el tiempo, logró renovar su embarcación, lo que le permitió venderla por una suma considerable y adquirir un barco más amplio y cómodo. Hoy, disfruta de las ventajas de vivir en contacto con la naturaleza, aunque no sin enfrentar ciertos desafíos, según Sky News.

 

Autonomía y gestión de recursos

Uno de los mayores retos es la gestión de los recursos básicos. En invierno, el carbón se vuelve indispensable para calentar el barco, pero quedarse sin suministro implica cargar sacos de 25 kilos a través de senderos embarrados. Además, la seguridad es una preocupación constante, especialmente al caminar sola de noche. El acceso a baños es otro punto crítico: los barcos suelen contar con inodoros de bomba o compostaje, y para ducharse, Earle opta por acudir al gimnasio, lo que le permite ahorrar agua.

¿Es realmente una opción más económica?

A nivel económico, vivir en un barco puede parecer más asequible que una casa tradicional, pero sigue implicando costos considerables. Earle gasta alrededor de 5.700 euros al año en facturas, lo que incluye seguro, gas, diésel y una licencia de navegación. Sin embargo, no todos los propietarios de barcos encuentran esta opción tan económica. Algunos, como Tracey Essery, consultora de sostenibilidad de 63 años, han invertido más de 100.000 libras en su embarcación y pagan hasta 600 libras mensuales en gastos.

Una comunidad flotante

Para muchas de estas personas, la recompensa va más allá de lo económico. Maxine Brown y su esposo, quienes también viven en un barco, destacan la sensación de comunidad que han encontrado en el agua. “Cuando vivíamos en una casa, no conocíamos a nuestros vecinos. Aquí, en el barco, siempre hay alguien dispuesto a ayudar”, explican. Su plan es continuar con este estilo de vida incluso en la vejez, disfrutando de la tranquilidad que proporciona un ritmo de vida más pausado y en contacto con la naturaleza.

Una decisión que cambia la vida

No obstante, la vida en un barco no es para cualquiera. Requiere planificación, esfuerzo y estar dispuesto a renunciar a ciertas comodidades. Para quienes buscan un cambio radical y una existencia más libre, esta opción puede ser tan desafiante como gratificante. “Solo tienes una vida”, reflexiona Maxine. “Si tienes la oportunidad, hazlo”.

Raquel Díaz Herreros