J. S. Elcano, el obispo J. R. Fonseca y la construcción historiográfica de un “reo heroico”.
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- Category: Historia de la Marina Civil
- Published on Wednesday, 27 May 2026 18:48
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AEMC
La falacia naval continúa su delirante expansión ante el silencio de un Ministerio de Cultura al que los asuntos marítimo0, en general, le resultan lejanos.
Después de 48 años de régimen democrático, la Historia de la Marina Civil continúa lastrada por el rancio militarismo naval decimonónico.
La asignatura de Historia de la Marina Civil ha sido erradicada de las Escuelas Superiores de la Marina Civil.
A poco que se investiguen las versiones oficiales sobre la Historia de la Marina Civil afloran los vacíos, las incongruencias, los arreglos, la tendenciosidad naval e incluso la falta de rigor y fundamento.
Juan Sebastián Elcano, que culminó como capitán de la Marina Civil la primera vuelta al mundo, nunca perteneció a la Armada Española.
Juan Rodríguez Fonseca, que hizo una espectacular carrera religiosa y acumuló una gran fortuna, estaba estrechamente vinculado a la Inquisición. No existe constancia documental que acredite que fue formalmente nombrado por la corona para dirigir los asuntos relacionados con el Nuevo Mundo.
La figura de J. R. Fonseca ha sido ensalzada por la historiografía dominante, principalmente a partir del siglo XIX. Sin embargo, hay argumento serios para considerar que su gestión fue negativa para el desarrollo de los aspectos náuticos, esenciales para el éxito de las exploraciones y las conexiones recíprocas con el Nuevo Mundo.
Washington Irving criticó duramente al obispo Juan Rodríguez de Fonseca en su célebre obra histórica "Historia de la vida y viajes de Cristóbal Colón" (1828).
En su investigación, Irving retrata a Fonseca —quien dirigía los asuntos de las Indias— como un personaje vengativo, intrigante y el principal enemigo del Almirante. El autor estadounidense señala que Fonseca entorpeció constantemente los planes y los viajes de Colón por motivos personales y diferencias de criterio. Actualmente son cada vez más los historiadores que critican las actuaciones de este personaje.
A poco se profundice en la figura de J. S. Elcano y su relación con el obispo Fonseca, sale0 a flote la inconsistencia de la narrativa naval dominante.
La biografía tradicional de Juan Sebastián Elcano presenta una secuencia narrativa muy poderosa:
- armador arruinado,
- perseguido por la justicia,
- condenado por vender su nao a extranjeros,
- obligado, por su delito, a elegir entre ir a galeras o embarcar con Fernando de Magallanes,
- y finalmente redimido mediante la primera circunnavegación del mundo.
Sin embargo, cuando se examinan críticamente las fuentes, aparecen importantes vacíos documentales, contradicciones internas y construcciones narrativas posteriores.
1. Lo documentalmente seguro
Sí existen documentos supuestamente auténticos que prueban:
- que Elcano poseyó una nao;
- que la perdió (que la tuvo que vender a sus acreedores para saldar sus deudas) en relación con sus deudas;
- que la nave terminó vinculada a mercaderes extranjeros (duque de Saboya);
- y que posteriormente (finalizada la vuelta al mundo) recibió un perdón regio.
También parece bastante probable su participación en la expedición de Francisco Jiménez de Cisneros a Orán en 1509. La citada expedición se dice que fue organizada por Juan Rodríguez de Fonseca, aunque nada tenía que vver con la Carrera de Indias.
Asimismo, es indudable el enorme poder político administrativo del obispo Juan Rodríguez de Fonseca sobre:
- las armadas,
- la contratación marítima,
- las empresas africanas,
- y la Carrera de Indias.
2. El gran vacío documental
El principal problema historiográfico es que NO se conservan:
- el supuesto asiento original entre Fonseca y Elcano;
- un contrato detallado de financiación;
- una sentencia judicial completa;
- el expediente procesal íntegro;
- ni la presunta condena formal “a galeras”.
Todo ello ha sido reconstruido indirectamente a partir de:
- supuestas reales cédulas,
- referencias posteriores,
- inferencias históricas,
- y, sobre todo, de compilaciones narrativas falaces del siglo XIX, a las que se les dio apoyo histórico en el siglo XX e incluso en el XXI.
La consecuencia es importante:
muchos elementos hoy repetidos como “hechos ciertos” son en realidad hipótesis plausibles, pero no demostradas.
3. La cuestión de Fonseca y Orán
La historiografía suele dar por supuesto que:
- Elcano sirvió en la expedición del cardenal Cisneros a Orán en 1509
Que la Corona no le pago a Elcano por los servicios prestados.
Eso es razonable dentro del funcionamiento del sistema naval castellano.
Pero no existe constancia documental directa de:
- Que hubiese un asiento nominal entre Juan R. Fonseca- J. S. Elcano;
- ni de que Fonseca contratase personalmente con él en términos hoy verificables.
Lo que sí parece evidente es que:
- Fonseca controlaba el aparato burocrático que organizaba estas expediciones;
- y que los armadores privados asumían enormes riesgos económicos al servicio de la Corona.
- La expedición del cardenal partió de Cartagena el 13 de mayo de 1509.
- En Boletín de la Academia de Historia se publica que Cisneros adelanto los costes de la expedición. La expedición estaba formada por 100 baros y unos 16000 militares. (Boletín RAH septiembre–diciembre 2019, pag. 496)
Por ello, vincular estructuralmente el caso de Elcano al sistema administrativo dirigido por Fonseca es razonable;
4. La construcción narrativa del “reo”
Aquí aparecen las mayores incongruencias.
La tradición historiográfica —muy influida por Martín Fernández de Navarrete— acabó configurando una imagen casi novelesca:
- Elcano como proscrito; cometió un delito o un crimen.
- Que fue condenado a “galeras”; o
- a embarcar con Magallanes;
- y finalmente fue perdonado por Carlos I, tras el éxito de la vuelta al mundo. (redimido por la gloria).
Pero esa narrativa presenta problemas serios.
a) No existe sentencia conocida de que Elcano fuese condenado a galeras
No se conserva:
¿Cuándo, dónde y ante qué tribunal fue juzgado Elcano?
¿Existe una sentencia firme y formalmente acreditada?
Lo cierto es que no hay ni,
- condena,
- auto judicial,
- ni registro penal completo.
Existe un perdón regio posterior, pero ello no demuestra automáticamente una condena efectiva a galeras.
b) Incompatibilidad con el cargo de maestre
Elcano embarca como maestre de la nao Concepción.
El maestre era:
- persona de confianza.
- un oficial técnico,
- responsable de carga,
- de la tripulación
- de fletamentos
- de aprovisionamientos
- de las cuentas,
- de la disciplina,
- y operación comercial del barco.
Resulta difícil conciliar esa función con la imagen de:
- un reo común;
- o un condenado pendiente de cumplimiento penal inmediato.
c) El problema del motín y de la confianza regia
Durante la expedición de Magallanes :
- J. S. Elcano participa plenamente en la estructura de mando;
- sobrevive al motín de la bahía de San Julián;
- y termina asumiendo responsabilidades como capitán de la nao Vitoria.
Posteriormente:
- la propia Corona le concede honores;
- escudo de armas;
- recompensas;
- y el mando, como capitán general, de una nueva expedición.
Todo ello resulta poco coherente con la imagen simplificada de un delincuente naval peligroso.
5. El papel problemático de Navarrete
La figura del marino de guerra, Martín F. Navarrete resulta central.
Su obra fue una recopilación valiosa:
- Fue oficialmente comisionado y autorizado para reunir documentación dispersa;
- Recopilo textos esenciales;
- y contribuyó en gran parte a la historiografía naval española moderna.
Pero también:
- manipuló documentos históricos;
- introdujo criterios interpretativos;
- reconstruyó secuencias narrativas;
- y en algunos casos alteró el sentido diplomático de textos fundamentales, como las Capitulaciones de Santa Fe.
Por ello, muchas narrativas posteriores sobre:
- Colón,
- J. R. Fonseca,
- Magallanes,
- y Elcano,
han heredado construcciones historiográficas decimonónicas más que reconstrucciones estrictamente documentales.
6. Conclusión
La historia tradicional de Elcano presenta junto a un núcleo documental decimonónico:
- una nao,
- deudas,
- conflicto jurídico,
- transferencia a extranjeros,
- y perdón regio.
Pero alrededor de ese núcleo se construyó posteriormente una narrativa heroica y dramática que presenta importantes debilidades y dudas más que razonables:
- ausencia de documentación procesal completa;
- vacíos cronológicos;
- contradicciones funcionales;
- y dificultades para conciliar la condición de supuesto reo con el alto grado de confianza técnica y política que recibió dentro de la expedición de Magallanes.
En consecuencia, la imagen de Elcano como:
“galeote condenado que embarca forzado”
parece responder más a una elaboración historiográfica posterior que a una realidad documental plenamente demostrada.
Lo que emerge con mayor claridad es otra cosa:
- la extrema precariedad del sistema de comercio marítimo castellano dirigido por J. R. Fonseca;
- la dependencia de armadores privados;
- la corrupción y el fuerte control burocrático e inquisitorial ejercido por el entorno de Fonseca;
- y la tendencia de la historiografía nacional conservadora posterior a rellenar los silencios documentales mediante relatos heroicos coherentes, pero no siempre rigurosamente probados.
- ANEXO
El uspuesto perdón:
«por quanto por parte de vos Juan sebastian delcano capitan de la nao vitoria, una de las çinco naos que enbiamos al descubrimiento de la espeçieria me es fecha relaçión que vos siendo maestre de una nao de dozientos toneles nos seruystes en lebante y en africa y como no se vos pago el salario que hauiades de hauer por el dicho seruicio tomastes dineros a canbio de unos micardos (sic) vasallos del duque de saboya y que despues por no les poder pagar les vendistes la dicha nao y por quanto por leys y estableçimientos destos reynos vos no podiades vender la dicha nao a los suso dichos por ser estranjeros de otros reynos, en lo qual cometistes crimen e me suplicastes e pedisteis por merçed vos perdonase el dicho delito o crimen [...]»13.
«Real Cédula de perdón de Carlos I a Juan Sebastián de Elcano por haber vendido una nao a extranjeros. Valladolid, 13 de febrero de 1523», en AGUINAGALDE, Francisco de Borja. «El archivo personal de Juan Sebastián de Elcano»,

