Historia de la Unión de Oficiales de la Marina Mercante
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- Category: Historia de la Marina Civil
- Published on Monday, 08 December 2025 22:52
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EL fascismo maítimo y el retroceso de los marnos cviles historicamente han sido las ddos caras de una misma moneda( AEMC)
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Juan Zamora Terrés
Este artículo trata de una organización que para muchos marinos supuso una luz de esperanza en el oscuro túnel del franquismo. Por sus orígenes falangistas y su trayectoria, sumisa a las instituciones de la dictadura y aferrada con uñas y dientes al sindicato vertical, la Unión de Oficiales de la Marina Mercante Española (UOMM) constituye un ejemplo de las miserias de aquel régimen. LOS ORÍGENES DE LA UOMM1 En octubre de 1962, al calor de la esperanzadora noticia de la creación del Sindicato Nacional de la Marina Mercante, 2 un grupo de oficiales, algunos de paso o de vacaciones en Madrid y la mayoría estudiantes en las academias de Marina Mercante y en la Escuela Oficial de Telecomunicación, se reunían en el local de los «grupos del mar de FET y de las JONS»,3 de la calle Alcalá, para discutir los problemas del sector.
La Escuela Oficial de Telecomunicación era entonces, y hasta 1964, cuando los estudios pudieron cursarse en las escuelas oficiales de náutica, el centro donde se formaban los radiotelegrafistas de la Marina Mercante. El talante de aquel grupo de marinos, que siguieron viéndose varios días en el mismo local (a pesar de que habían sido muchos años de silencio, de aislamiento, de indiferencia, de escepticismo y no se podía pretender que aquellas profundas heridas se cerraran con un par de reuniones), quedó claro en la primera decisión que tomaron: pedir audiencia al ministro secretario general del Movimiento, José Solís Ruiz, un andaluz risueño conocido como «la sonrisa del régimen», porque queríamos darle las gracias por la creación del Sindicato. Nada de incomodar al ministro con peticiones razonables o al menos para exponerle algunos problemas laborales y profesionales: simplemente querían darle las gracias y ponerse a su disposición para lo que hiciera falta. Con tan sumisa voluntad, sólo esperaban del ministro unas palabras amables, unos buenos deseos y las palmaditas en la espalda que no deben negarse a nadie. Pero el ministro Solís, que durante la entrevista rechazó todas las llamadas telefónicas que le solicitaban, les soltó una de esas arengas cuarteleras plagada de sonoros términos (lucha,dificultades, responsabilidad, desánimo), para no decir nada. Sin embargo, Ruiz Catarineu no tiene ningún rubor en escribir que lo que el Ministro nos había dicho aquella mañana del 6 de noviembre de 1962 era precisamente lo que todos sentíamos. Algún problema debieron de tener con los «grupos del mar de FET y de las JONS», quizás por tanto sentimiento ministerial, para que el mismo grupo de oficiales, a los que se unieron la mayoría de nuestros compañeros de la Reserva Naval destinados en la Subsecretaría y algunos compañeros que trabajaban en empresas marítimas o en otras actividades terrestres, siguieran reuniéndose durante unas semanas en los sótanos de una casa regional, donde establecieron su primer cuartel general. Allí formaron la primera Junta Rectora Provisional: presidente, Manuel Álvarez de Linera, vicepresidente, Emilio Ruiz Catarineu, y secretario, José Manuel Somavilla. Allí, con la colaboración del asesor jurídico sindical, Manuel Lera García, estuvieron preparando nada menos que el anteproyecto de Reglamento y el organigrama de lo que nosotros pensábamos entonces que había de ser nuestro Sindicato Nacional de la Marina Mercante. Confiesa Ruiz Catarineu, pecando de subjetividad, que el grupo carecía de experiencia sindical y corporativa, lo cual era cierto en su caso, pero no en el de otros. Así, trabajando continuamente, llegamos al día de la toma de posesión por el excelentísimo señor don José Luis de Azcárraga y Bustamante de la presidencia de nuestro Sindicato Nacional, en la Casa Sindical, el 29 de noviembre de 1962. Por la tarde de ese día, el presidente nacional les invitó a asistir a la reunión que había convocado con los vocales nacionales de Marina Mercante del Sindicato de Transportes y Comunicaciones. ¡Qué reunión! Aquella tarde nos explicamos la inoperancia y falta de autenticidad de la mayor parte de quienes decían haber representado durante tantos años a nuestra Marina Mercante en el seno del Sindicato de Transportes y Comunicaciones. Pues allí se llegó a preguntar al Presidente de nuestro Sindicato Nacional, señalando hacia toda la Oficialidad allí presente, que ¿quiénes éramos? y ¿por qué estábamos allí? Aquella reunión, que debió de ser un mazazo para la vanidad de Ruiz Catarineu, y la entrada del nuevo año 1963, que conllevó una drástica reducción del grupo inicial, produjo un gran desaliento.
Teníamos la impresión de que nuestros horizontes se alejaban, y que una niebla espesa y constante como en la mar iba cerrando todos los caminos por los que nosotros entendíamos que debíamos seguir. No obstante, el 31 de enero de 1963, el presidente del Sindicato Nacional les convocó para comunicarles que consentía aquella gran esperanza que tantos años habíamos soñado, nuestra primera agrupación profesional, la creación de la Unión de Oficiales de la Marina Mercante. Añade Ruiz Catarineu una coletilla que en los años sucesivos repetirá hasta la saciedad: «en aquellos momentos hubiéramos querido ver a nuestro lado a algunos de los compañeros que tanto habían luchado con nosotros desde la reunión de octubre (de 1962)». Para celebrarlo, previa invitación del secretario del Sindicato Nacional, se apuntaron a un cursillo de Formación y Acción Social, a pensión completa, en Cuelgamuros, valle de los Caídos, del 18 al 27 de febrero. Aprovecharon el cursillo para preparar el primer borrador de los estatutos provisionales de la UOMM, posteriormente aprobados en la I Asamblea Nacional, pero que nunca llegaron a ser oficialmente reconocidos por la autoridad competente, como era preceptivo.
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Juan Zamora Terrés

