Los siglos XV y XVI fueron los siglos de los marinos civiles

 

 

"La náutica fue capital en el proceso expansivo europeo y alcanzó el estatus requerido en España durante la época de los grandes descubrimientos, consecuentemente fue soporte de la acción colonizadora y de la relación euro-ultramarina. Diez años después de iniciarse el proceso surgió la Casa de Contratación en cuya sede el aparato administrativo fue necesario pero la actividad técnica fue imprescindible y continua. Los avances geográficos, cartográficos y náuticos se dieron con un grado de simultaneidad exigido por el devenir de los acontecimientos tras una década verdaderamente prodigiosa, 1492-1502; fue en progreso continuado a impulsos de la comunicación en los espacios marítimos y el control de los territorios continentales. Las incipientes rutas o Carreras de las Indias se consolidaron y llegaron a tener una importancia política, económica, cultural y defensiva de primera magnitud y los “sabios” de la Casa jugaron un papel clave en todo lo referente a los ámbitos incorporados a la Corona1 . Desde el principio se mostró que una cultura homogénea con una náutica desarrollada, con navíos suficientes y puertos situados oportunamente constituían un poder sólidamente establecido que permitieron un control del medio, una colonización potente y una reordenación del territorio, un verdadero “orden mundial” (nunca lo es tanto); y llegó a ser el caldo de cultivo para el desarrollo de acciones singulares admirables y hasta sobrecogedoras, asimismo brotaron todo tipo de secuelas de la más variada índole. El centro neurálgico se estableció en Sevilla que fue la capital del Nuevo Mundo; aquella urbe recibió un impulso definitivo con el descubrimiento del Nuevo Mundo y la subsiguiente erección de la institución mencionada, después de una larga trayectoria histórica de la ciudad con sus Reales Atarazanas y el Almirantazgo2 . La dotación a la capital con este monopolio vino a relanzar su tradición mercantil y también marinera dando lugar al desarrollo de una intensa actividad náutica, de tráfico, de movimiento de personas y mercancías, de establecimiento de funcionarios y de incremento de una población abigarrada que le"

(Párrafo tomado del Estudio crítico de ALONSO DE SANTA CRUZ, del que es autor Mariano Cuesta Domingo, catedrático de Historia de la Universidad complutense)

https://core.ac.uk/download/pdf/71642862.pdf

COMENTARIOS DE AEMC

Así de sencillo, así de claro. Sin embargo, la Armada Española, La Academia de Historia, El Archivo de Indias, El Ministerio de Cultura, muchos catedráticos de Historia, y otros centros  se siguen resistiendo a dar el paso, a reconocer que fueron los capitanes y pilotos de la Marina Civil de los siglos VV, XVI e incluso XVII los verdaderos artífices de los avances científicos y los descubrimientos realizados por flotas y buques que enarbolaban la bandera de la España de aquel tiempo.  ¿Por qué seguir desfigurando la imagen y la identidad académica y profesional de los capitanes y pilotos que hicieron posibles aquellas memorables gestas náuticas, ocultando su verdadera cualificación científica y académica bajo la denominación genérica de navegantes? Navegante era todo aquel que navegaba, incluso quienes no formaban parte de la tripulación. 

¿Por qué seguir titulando como cosmógrafos  a quienes eran pilotos o capitanes especializados en cosmografía?

¿Por qué seguir negando a la Marina Civil y a los Marinos civiles?

Ya no estamos en tiempos de dictaduras, de filtros inquisitoriales, de censuras eclesiásticas y militares.

¿Es que la Historia de la Marina Civil ha de seguir sometida a las pautas y criterios ideológicos de determinados  sectarismos?

Lo que se está haciendo con el V Centenario de la primera Vuelta al Mundo de los capitanes Magallanes-Elcano es un claro ejemplo de militarización y adulteración de la Marina Civil.

Magallanes y Elcano nunca fueron marinos pertenecientes a la Armada Española, simplemente porque esa Armada (con mayúscula), no había nacido.

La armada de Magallanes era una armada, no La Armada Española.

Es un auténtica vergüenza que un gobierno que se dice de izquierdas y progresista consienta que ya avanzado el siglo XXI, sigamos mentalmente perturbados por académicos trasnochados, capelos cardenalicios empeñados en convertir la ciencia en "fe ciega" y sables nostálgicos de un pasado que no tuvieron ocasión de vivir.