José A. Madiedo «Asistimos a un relajo en las normas de seguridad marítima»

 

20.04.14 - 02:43-

Son demasiados naufragios. Los expertos dan la voz de alarma tras los últimos accidentes acontecidos en las costas españolas, alertando de que quizás se trate de algo más que de una mera coincidencia. De esta opinión es el gijonés José Antonio Madiedo, ex director general y actual capitán de la Marina Mercante, quien hace hincapié en un preocupante relajo en las normas de seguridad que la nueva Ley de Navegación Marítima que tramita el Parlamento no tiene visos de solucionar.

-Hace poco más de un mes del accidente del 'Santa Ana', unas semanas del choque de 'Mar de Marín' en Vigo y ahora esto. ¿Qué está pasando con los pesqueros?

 

-La realidad es que tenemos menos flota y menos tripulaciones que en los años 70. Hemos bajado, por ejemplo, de 25.000 barcos a tener 10.000 actualmente. ¿Cómo es que habiéndose reducido drásticamente esa masa expuesta al riesgo se están disparando los accidentes? La respuesta más inmediata es que estamos asistiendo a un relajo en las normas de seguridad. Relajo que pasa por la legislación, por la formación, por el despacho de buques, por las inspecciones, por el mantenimiento... Es decir, por todo aquel abanico de aspectos que intervienen en la seguridad marítima que, al ir disminuyendo, hace que se incremente el riesgo. Y con él los accidentes. El problema es que no sólo hablamos de una nave que se hunde, colisiona o vara, sino de pérdida de vidas humanas.

 

-Es pronto para aventurar la posible causa del accidente, pero en lo que sí coinciden otros marinos es en que el día del accidente la mar estaba en calma, ¿qué pudo ocurrir?

 

-Hubo un tiempo en que los accidentes se silenciaban, luego hubo otro tiempo en que la culpa de todo la tenía el golpe de mar, después la tenía la vía de agua. En este caso, ninguno de esos supuestos se ha dado, puesto que la mar estaba en calma. No tenemos datos para pronunciarnos y sería una irresponsabilidad culpar a éste o a aquél. Pero lo más probable es que el barco tuviese carga sobre la cubierta y estuviesen tirando del saco, probablemente cambiando de rumbo para facilitar la metida del saco a bordo. Al sumar todos esos factores, el barco se iría inclinando y, al no tener fuerzas suficientes para recuperar la verticalidad, se dio la vuelta quedando con la quilla al sol.

 

-Tampoco se conoce a ciencia exacta lo que sucedió en el 'Santa Ana' ni en el 'Mar de Marín', aunque todo parece apuntar a un fallo humano, ¿a qué puede ser debido?

 

-En el caso del 'Santa Ana' lo que es evidente es que el barco salió con un rumbo que, a mi juicio, es demasiado arriesgado. En la mar nunca se puede uno fiar de las circunstancias. Siempre hay que dar un margen de seguridad, tratar de alejarse del peligro. Luego hay otro factor, que es el cansancio como consecuencia de un exceso de horas de trabajo, algo muy frecuente en la pesca. Cuando una persona tiene un agotamiento fisico, éste también afecta a la mente. Al patrón del 'Santa Ana' no lo encontraron en el puente, lo cual es sintomático. Probablemente no estaba allí, habría ido a tomarse un café para espabilarse. Y en el caso de Vigo, por lo que he podido saber, pasa tres cuartas partes de lo mismo. La fatiga de navegación es un factor absolutamente negativo que habría que corregir de forma inmediata. En los barcos debería haber un tacómetro, como hay en los camiones ,para que todo el mundo pudiese descansar las horas necesarias.

-¿Y a quién pueden o deben pedirse responsabilidades entonces?

-Esto es importante, pues parece que da la sensación de que la responsabilidad en estos casos es de la Administración española, o incluso de las capitanías marítimas, pero no es así. Estos barcos están abanderados en Portugal y, por tanto, es la Administración lusa la que tiene la responsabilidad de expedir los certificados que demuestren que el barco está condiciones de navegar y también a quien corresponde la investigación de los accidentes. Esto no implica que España no intervenga y colabore aportando documentos, declaraciones, planos, etc. En definitiva, todo esto requiere un nuevo marco legal que racionalice la dispersión de competencias que hay en este momento. Es lo que debería estar haciéndose ahora mismo en el Parlamento, donde está tramitándose una Ley de Navegación Marítima. Pero el texto que yo conozco vuelve otra vez a tiempos pretéritos. Así que, probablemente, seguiremos en la misma situación.

-El jueves finalizaba la campaña de xarda tras meses sin poder salir a faenar, ¿puede esto aumentar la presión por conseguir más pesca?

-Los pescadores son especialmente sensibles a las crisis, pues dependen de lo que pescan y, actualmente, están sufriendo una situación adversa. Siempre digo que quien tiene que aplicar la ley debe ser tolerante y consciente de esas dificultades. Pero una cosa es la tolerancia y otra la temeridad. Lo que nunca se debe rebasar es la frontera que hay entre ambas, porque si entramos en temeridad los resultados suelen ser siempre negativos. Los pescadores dicen «vamos a reducir tripulaciones» y todo el mundo lo entiende, pero el problema es que no se puede estar a misa y repicando. Si se está cobrando el aparejo no se está en el puente y luego vienen los problemas. Esto requiere diálogo, entendimiento, coordinación y comprensión hacia el que está en peor situación, que al final terminan siendo las familias que estos hombres dejan y, sobre todo, los niños.