Cuetos: "Seguimos sin una normativa clara ante el hundimiento de buques peligrosos"

El profesor, dedicado al estudio de la seguridad marítima, critica la falta de puertos refugio por "el miedo de los políticos a tomar medidas impopulares"

10.01.2014 | 05:20

                        José Manuel Cuetos, en un pasillo de la Escuela Superior de la Marina Civil de Gijón.Juan Plaza

 

Gijón, Eloy MÉNDEZ

José Manuel Cuetos saca a flote las carencias que perviven en la seguridad marítima española a pesar de siniestros tan funestos como el hundimiento del petrolero "Prestige", hace más de once años, frente a las costas gallegas. "Seguimos sin contar con una normativa clara que especifique cómo actuar ante estos casos y, además, los dirigentes que tenemos rehúyen medidas necesarias, como la selección de una serie de puertos refugio en el litoral para buques peligrosos a la deriva, por tratarse de medidas que contarían con el rechazo de buena parte de la población de esas zonas", asegura este catedrático de Construcciones Navales. "La gestión de una situación de estas características debería dejarse en manos de los técnicos y no de los políticos. Pero eso será imposible mientras mantengamos una estructurura administrativa como la actual", remata el gijonés, que compagina el estudio de medidas para prevenir la contaminación oceánica ante derrames de hidrocarburos con otras líneas de investigación, como el desarrollo de materiales poco propensos al desgaste por el rozamiento o la creación de generadores para la producción de energía undimotriz y maremotriz.

El docente formó parte hace meses del grupo de especialistas que elaboró un plan de actuación en las costas andaluzas ante posibles emergencias en barcos cargados con mercancías peligrosas, por encargo del gobierno de esa comunidad autónoma. "A nivel nacional no contamos con una normativa nítida que especifique cómo debemos actuar en estas situaciones", lamenta Cuetos, que se muestra especialmente preocupado por la ausencia de medidas en el litoral cantábrico. "Sería necesario seleccionar una serie de puertos del Norte donde realizar determinadas reformas para poder introducir buques con estos problemas, llegado el caso. ¿Pero qué político va a tomar esa decisión, sabiendo la contestación social que encontraría por parte de muchos colectivos, como pescadores o ecologistas?", se pregunta. "Estos asuntos deberían caer exclusivamente en manos de los técnicos. Eso sí, siempre con unas leyes que respaldaran su actuación pasara lo que pasara y que les exculpara de responsabilidades penales si actúan de acuerdo a ella", remata Cuetos.

Cuetos participa ahora en un proyecto europeo que trata de localizar a todos los grupos de países de la Unión dedicados al estudio de la seguridad marítima. "Es imprescindible unificar criterios a nivel comunitario. Un paso decisivo para avanzar realmente en esta materia", sostiene. Porque está convencido de que las autoridades nacionales apenas han aprendido de desastres como el "Prestige". "Como mucho, los políticos se han dado cuenta de que es mejor derivar responsabilidades. Pero actuaciones concretas apenas se han producido", razona.

En paralelo a las investigaciones sobre seguridad marítima, el profesor acaba de rematar, junto a otros tres especialistas universitarios, un proyecto para la empresa de ingeniería Idesa dedicado al desarrollo de generadores marinos off-shore. Es decir, mecanismos que sean capaces de aprovechar la fuerza de las olas y de las mareas para producir energía. "Se trata de un sistema muy complejo y que, a día de hoy, todavía ofrece dudas sobre su posible aplicación. Aún se tiene que avanzar mucho para optimizar su desarrollo", explica Cuetos. No obstante, se muestra convencido de las posibilidades que ofrecen las renovables, sector que ha sufrido un importante parón por culpa de los recortes. "El principal problema al que nos enfrentamos a día de hoy es la falta de financiación. Un ejemplo es la estación que la Universidad quería construir en la costa asturiana para experimentar con este tipo de tecnología y que, finalmente, no se hará por falta de dinero", lamenta.

Los ajustes en materia científica también afectan al grupo de investigación de tribología, que dirige el catedrático Esteban Fernández Rico y al que Cuetos pertenece desde hace más de dos décadas, poco después de que los estudios náuticos quedaran integrados en el ámbito de la institución académica asturiana. El gijonés está especializado en el desarrollo de recubrimientos antidesgaste mediante el empleo de tecnología láser. Para ello, experimenta con materiales diversos, como aleaciones metálicas, carburos o cerámicas, empleados en múltiples aplicaciones, muchas de ellas en el sector náutico, como hélices o motores de barcos. "Nuestro objetivo es conseguir sustancias que sufran lo menos posible el deterioro que produce el uso de mecanismos", explica.

Para ello, los investigadores disponen de un láser de CO2 y otro "nd-yag" en un laboratorio de la Escuela Politécnica de Ingeniería de Gijón y de un tercero de diodo, en el campus de Mieres. "Proyectamos sobre una superficie los materiales para ver su comportamiento ante el desgaste y seleccionamos los que mejor funcionan, en combinación con otros", relata Cuetos. "Somos un grupo multidisciplinar formado por una docena de profesores pertenecientes a tres áreas de conocimiento que hemos conseguido importantes avances desde hace tiempo", comenta.

Porque Cuetos acumula experiencia docente e investigadora. Tras acceder al sistema universitario como asociado a finales de los ochenta, obtuvo la plaza de titular y, después, logró convertirse en catedrático, único profesor con esta categoría en las siete Escuelas de Marina Civil de España (La Coruña, Asturias, Cantabria, País Vasco, Barcelona, Cádiz y Tenerife), tras la reciente jubilación de un colega. Hace apenas un mes recibió un homenaje en su centro de Gijón, junto a otros cuatro compañeros, por su cuarto de siglo en las aulas. "La Educación Superior, en general, y los estudios náuticos, en particular, viven un trance difícil por la falta de incorporación de jóvenes debido a las restricciones de plazas", advierte. "Una situación que podemos pagar caro a corto plazo", concluye, acostumbrado a tener la vista puesta en el horizonte.