LOS SUPERYATES Y LAS TITULACIONES DE RECREO
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- Published on Monday, 16 December 2013 05:20
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Superyate Azzam, de 180 m de eslora
El 22 de octubre de 2013, los astilleros Lürsen de Bremen hacían entrega del superyate Azzam a sus propietarios.
Lürsen había empleado casi cuatro años en construir este superbarco destinado a la navegación de recreo. Este nuevo yate tiene 180 m de eslora y 20 metros de manga, y la potencia de sus maquinas propulsoras es de 94.000 HP., lo que le permite navegar a una velocidad de 30 nudos por hora.
Ignoramos quienes serán el capitán y el jefe de máquinas de este superyate que supera en eslora, potencia y velocidad a muchos buques mercantes y a muchos de los cruceros actuales, pero estamos convencidos que no será ni un patrón de yate ni un jefe de máquinas de recreo – titulación que se supone será la próxima en crearse.
Si se implantan definitivamente las titulaciones profesionales que convierten en profesión a las titulaciones de recreo, será de esperar que en los próximos años este tipo de barcos sea diseñado y construidos por ingenieros navales de recreo; que el cuidado del pasaje y de la tripulación sea confiado a un médico de yate, y el jefe de máquinas sea también un aficionado convertido en profesional.
Nadie duda que entre los capitanes y patrones de yate, hay algunos que son grandes navegantes, pero de ahí a convertirse en una nueva profesión y estar facultados para ejercer el mando de barcos que distan mucho de aquellos yates que alcanzaban como mucho esloras de 30 m, hay un buen trecho.
Todo debe tener un límite y una razón de ser. Y cuando esos límites se adulteran y se superan, caemos en lo aberrante.
En los tiempos que corren duplicar profesiones, o lo que es más preciso, facultar una versión devaluada de las que ya existen, no tiene base alguna, salvo que lo que se esté tratando de consolidar es la existencia de una sociedad clasista que desea crear su propio coto cerrado y reservado a determinadas elites náuticas.
Son decenas los marinos civiles que llevan décadas ejerciendo profesionalmente en grandes yates por todo el mundo. Son Capitanes y Jefes de máquinas que han completado una carrera superior, y han realizado sus largas prácticas obligatorias de navegación. Sin embargo, estos profesionales pronto podrán ser sustituidos por patrones y capitanes de yate, a los que graciosamente e irresponsablemente se les ha convertido en una nueva profesión náutica. España de forma irresponsable dio el primer paso, y ahora pretende justificar que debe dar el siguiente, como lo han hecho quienes la imitaron.
La OMI, la OIT, EMSA, la UE, y los gobiernos tolerantes con este tipo de aberraciones, con qué autoridad están exigiendo más cursillos y más requisitos profesionales a los marinos civiles, mientras permanecen en silencio viendo como se expiden por la puerta de atrás titulaciones profesionales a troquel.
Confundir los legítimos intereses de la marina de recreo con los de otros negocios académicos próximos , en más de una ocasión enturbiados por la venta y falsificación de titulaciones, y, en algunos casos por la presumible certificación de unas prácticas truculentas no es precisamente un acto de heroísmo político, sino más bien una irresponsabilidad mayúscula.

