Pesqueros. Siniestralidad y tolerancia.

 

 

                                                                            Roto y hecho astillas. Foto Fuentes.

 

El pesquero “Hermanos Pampín”, de Fisterra quedó sobre las  las rocas de Ézaro

13 Diciembre 2013 –

 La imagen no puede tener más realismo. Sintetiza lo que está ocurriendo en el sector pesquero desde hace años. La tolerancia irresponsable de unos, la prevaricación sistemática de otros y la aceptación del riesgo irresponsable como forma de vida, dan resultados como el de la foto. Buscar en el golpe de mar al causante de tanto destrozo no es más que una actitud cínica de quienes no quieren asumir sus propias responsabilidades. Nada es fruto de la casualidad ni de extrañas fuerzas confabuladas contra los buques pesqueros. Golpes de mar los hay para todos, porque la mar es así, lo que ocurre que unos pocos se hunden o vuelcan o van a las piedras y otros siguen a flote. Existe una clara diferencia entre unos y otros, y esa la marca el sentido de la responsabilidad del que autoriza, del que construye, del que inspecciona, del que certifica, del que expide titulaciones y certificados, del que vigila, del que forma, del que tripula, del que manda el barco, etc. Cada uno forma parte de la cadena. Cada uno puede tener su cuota en el accidente. El error humano, salvo raras excepciones, nunca es ni soltero ni viudo, siempre tiene detrás una larga familia.

La tolerancia en busca del voto es una forma irresponsable de saltarse las normas a la torera para ganarse el favor de las urnas, pero no deja de ser una irresponsabilidad mayúscula. Y cuanto mayor es la tolerancia más accidentes se producen.

El coste de los accidentes no lo paga el seguro, lo pagamos todos. Nadie se queda particularmente con los “muertos”, los costes de las tragedias, de los accidentes, de las pérdidas, por una vía u otra, se repercuten en la sociedad.

La temeridad debería estar tipificada como delito. Las consecuencias no las sufre exclusivamente el armador, el seguro o el que pierde la vida o sufre lesiones, sino que las familias y los hijos son los más perjudicados, quedando su vida hipotecada.

Una sociedad que acepta elevados grados de riesgo a cambio de unos “patacones”, no es una sociedad sensata.

 En esta ocasión afortunadamente no hubo que lamentar víctimas.

 El pesquero “Hermanos Pampín”, cuyos restos hechos trizas vemos en la fotografía, tiene su base en el puerto de Fisterra.

 La embarcación, de 13,5 m de eslora, había zarpado de madrugada, poco tiempo antes de producirse el accidente.

Pece ser que Salvamento se enteró de lo ocurrido alrededor de las 7,40 de la mañana. Los cinco tripulantes del «Segundo Hermanos Papín» se han salvado por sus propios medios.

Se dice que la embarrancada se debió a un fallo de máquina.

Parece ser, asimismo, que cuando se produjo el accidente el barco se encontraba muy próximo al acantilado y estaba recogiendo el aparejo.  

 

Cap.José Antonio Madiedo Acosta

Ex-director General de la Marina Mercante