La tragedia del Prestige se salda con una decepcionante sentencia que no señala a ningún culpable

 

  • La sentencia no contempla indemnizaciones por los daños y solo condena al capitán Mongouras a 9 meses de cárcel que no tendrá que cumplir (Sentencia, pdf)

                       

 

REPÚBLICA / PILAR GASSENT | Madrid Publicada el 13-11-2013

La sentencia del juicio por la mayor tragedia medioambiental de la historia de España se ha saldado con una condena de nueve meses de prisión para el capitán del Prestige, Apostolos Mongouras, que ni siquiera tendrá que pisar la cárcel debido a su avanzada edad, 78 años. Por lo demás, el fallo de la Audiencia Provincial de A Coruña absuelve a Mangouras, al jefe de máquinas del buque, Nikolaos Argyropoulos, y al exdirector general de la Marina Mercante José Luis López Sors, por los delitos contra el medioambiente por los que se les pedían penas de entre cinco y doce años de cárcel. La absolución de Sors implica la del Gobierno de la época, que hizo uno de los ridículos más clamorosos que se recuerdan por sus intentos de minimizar la catástrofe con declaraciones que han quedado para la historia, como aquella que acompañará a Mariano Rajoy, entonces vicepresidente de Aznar, durante toda su carrera política: “Se piensa que el fuel está aún enfriándose, salen unos pequeños hilitos, hay cuatro en concreto, regueros solidificados con aspecto de plastilina en estiramiento vertical”. Además, los responsables políticos del momento acompañaron sus desafortunadas comparecencias con decisiones que fueron muy cuestionadas, como la de alejar el buque de la costa dejando un reguero de contaminación (63.000 toneladas de fuel, 170.000 residuos, 2.900 kilómetros de costa y 1177 playas afectadas). La lucha de centenares de voluntarios contra el chapapote levantó entonces una oleada de solidaridad internacional. Hoy, once años después, la Audiencia Provincial de A Coruña ha dado carpetazo al asunto y ha dejado la factura sin pagar, reduciendo a papel mojado el principio constitucional de que ‘quien contamina paga’. Uno de los representantes de la Plataforma Nunca Máis, el escritor Manuel Rivas, expresa la decepción con estas palabras: "Este juicio tenía que haber sido ejemplar. Tenía que haberse celebrado hace años. Tenía que estar a la altura de lo que significó el movimiento de solidaridad y de conciencia no sólo en Galicia sino en toda España y en el mundo".

La sentencia de la Audiencia Provincial de A Coruña se resume en que no hay culpables del desastre y en que España no podrá cobrar las indemnizaciones millonarias que reclamaba por los daños ni deberá pagar por ellos. Sólo le queda la vía de iniciar otro proceso judicial contra la operadora y la aseguradora del Prestige, Universe Maritime y London P&I Club. Y esta segunda opción parece, a estas alturas, altamente improbable.

La sentencia reprocha que “el estado del buque era precario”, una previsión que solo se puede adjudicar a los técnicos”, aunque admite que estos no son unánimes sobre si los defectos del barco eran “muy evidentes”. A juicio del tribunal, “resulta difícil de creer que el capitán no avisara del estado del buque si corría peligro su propia vida”.

El fallo resulta un tanto confuso en cuanto a las condiciones en las que se encontraba el Prestige ya que, por una parte, dice que se realizaron inspecciones y reparaciones y que la entidad ABS certificó la habilidad del buque para navegar con normalidad y, por otro lado, asegura que el fallo estructural no tuvo ningún otro origen que las deficiencias de mantenimiento y control de conservación. Dichas deficiencias, continúa, no respondían a vicios que pudieran observarse directamente, sino que dependían de análisis técnicos complejos que no se efectuaron con la debida profesionalidad, eficacia y prudencia. Y es a esos ‘técnicos’ indeterminados y fantasmales a quienes responsabiliza de cualquier negligencia que se hubiera podido producir. Dado que “no se demostró que los acusados (el capitán Mangouras y el jefe de máquinas del buque) quisieran hundir el buque, ni que conocieran sus deficiencias estructurales ni las causas de estas”, el tribunal concluye que los tripulantes del ‘Prestige’ no actuaron dolosamente y su imprudencia relativa, en caso de existir, ni fue eficiente ni se demostró y en ningún caso fue grave.

En definitiva, y por lo que respecta a las causas del siniestro, la sentencia afirma que los informes periciales aportados en el juicio son “imprecisos y contradictorios” e incluso llega a tildar a algunos de “sorprendentes” como la tesis de que una ola gigante provocó la avería del buque, “que nadie vio y nadie registró”. Sin obviar el “ánimo de lucro” de los operadores de este tipo de buques, deja claro que el buque tenía los certificados de navegabilidad exigidos en su momento. En cuanto al papel de la armadora, el magistrado que ha leído la sentencia, Juan Luis Pía, ha matizado que cuando se produjo el siniestro no era posible exigir responsabilidades a “personas jurídicas” de acuerdo con la legislación española en ese momento.

El fallo únicamente considera probado el delito de desobediencia del capitán al que atribuye el retraso en las operaciones de remolque del buque, en las primeras horas del siniestro, hasta tener la autorización del armador, cuestión de la que no se derivan responsabilidades civiles. Es por este delito por el que Mangouras ha sido condenado a nueve meses de cárcel que no tendrá que cumplir debido a lo avanzado de su edad.

Espaldarazo a la actuación del Gobierno

El tribunal, por otra parte, avala en su sentencia la decisión del Gobierno que presidía en aquél momento José María Aznar de alejar el buque de la costa: “Las autoridades españolas contaban con el asesoramiento correcto para valorar las hipótesis sobre la decisión de alejar o no el barco de la costa”. Reconoce que “la posibilidad de acercar el barco a la costa hubiera tenido también muchos riesgos para la zona” por lo que “se descartó llevar el barco a la costa por causas medioambientales”.

La absolución del ex director general de la Marina Mercante José Luis López Sors conlleva que el Gobierno español queda exento de hacer frente a cualquier responsabilidad penal, al entender que no provocó el desastre sino que trató de solucionarlo y evitar daños materiales y humanos. “Sorprende que se incrimine a quien trató de solucionar”, llega a decir la Sala en su sentencia. Por su parte, el magistrado Juan Luis Pía ha subrayado que no se puede atribuir responsabilidad penal alguna a López Sors porque “nadie puede señalar lo que se debería haber hecho”. “No hay acuerdo aún hoy sobre lo que se debería hacer si se repitiese la situación”, ha apostillado el presidente del tribunal de la Audiencia de A Coruña, quien ha recalcado que los informes técnicos son “contradictorios”.

López Sors había sido acusado como responsable del rumbo “errático” que siguió el petrolero durante seis días antes de hundirse y la sentencia precisa que no hubo ese supuesto “rumbo suicida”. Este ingeniero naval siempre ha defendido que no se podía arrepentir de lo hecho al entender que era lo correcto y suya es una frase que refleja el estado anímico, reconocido por él mismo, en el que se ha encontrado todo este tiempo únicamente por “cumplir” con su obligación: “no me imagino al director de los bomberos de Nueva York imputado por el 11-S”.

Unos daños de 4.000 millones que no asume nadie

El fiscal de Medio Ambiente del juicio, Álvaro García Ortiz, presentó durante el juicio un informe de la Universidad de Santiago de Compostela sobre el Coste económico y medioambiental ocasionado por el hundimiento del Prestige que cifraba los daños del vertido en 4.328 millones de euros (4.442 si se añade el daño en las costas francesas). Según este informe, el daño en el sector pesquero superó los 400 millones (incluidos los de imagen) y el del sector turístico rondó los 500. La Abogacía del Estado, que representa los intereses del Estado español, reclamó durante el juicio 2.152 millones de euros por daños (1.213 por el daño ambiental, 812 millones por hacer frente a la catástrofe y 128 para compensar los paros en el sector pesquero).

La aseguradora Mare Shipping ya dejó claro que aunque Mangouras fuera condenado no pagaría más de los 22 millones de euros que ya depositó en el juzgado de Corcubión en los primeros momentos de la catástrofe en virtud del Convenio de Responsabilidad Civil (CRC) por derrame de hidrocarburos de 1992. Al respecto, el fallo de la Audiencia Provincial de A Coruña dice que “procede oír a la entidad aseguradora Steam Ship Owners Mutual Insurance Asociation (The London P&I Club), sobre el destino de la suma de 2.777.986 euros consignada en este procedimiento y se dará cuenta para resolver lo procedente, de modo que si insistiese en su distribución o guardase silencio, se le hará saber que está a su disposición esa suma sin perjuicio de las medidas cautelares que a instancia de las partes pudieran afectar en su caso a tal consignación”.

¿Qué significa esto? Pues que será la sala quien deba decidir el destino de los 22,7 millones de euros y que caben tanto la opción de que esa cantidad vuelva a London P&I Club como que se decida un hipotético reparto entre afectados que asumieron gastos por reparación de daños. El abogado de la plataforma ‘Nunca Máis’, Pedro Trepat, no ha descartado que ese dinero pueda volver a ser reintegrado por la aseguradora. En el proceso, figuraban, como responsables civiles directos, la aseguradora London P&I Club y el Fondo Internacional de Indemnización de Daños Debidos a la Contaminación por Hidrocarburos (Fidac). Como responsables civiles subsidiarios, la propietaria del buque, Mare Shipping Inc; la operadora Universe Maritime, y el Estado Español.

El macrojuicio por la tragedia del Prestige, el de mayores dimensiones celebrado en Galicia, fue declarado visto para sentencia el pasado 10 de julio, después de ocho meses, 400 horas en 89 sesiones, y 204 declaraciones de testigos y peritos. Dadas sus dimensiones, con 2.128 partes personadas, 133 testigos, 98 peritos, 51 abogados y 21 procuradores, el macrojuicio se celebró en el recinto ferial de A Coruña y su coste superó el millón de euros.

En el banquillo de los acusados se sentaron el capitán del Prestige, Apostolos Mangouras; el jefe de máquinas del buque, su compatriota Nikolaos Argyropoulos, y el ex director general de la Marina Mercante José Luis López Sors, que se enfrentaban a penas de cárcel de 5 a 12 años. Siempre ha estado claro que ninguno de ellos entraría en la cárcel aunque fueran condenados, ya que tanto el fiscal de Medio Ambiente de Galicia, Álvaro García Ortiz, como los letrados de las diversas acusaciones particulares así lo habían solicitado, además de superar todos ellos los 70 años.

 

  1. kroker dice:

13 noviembre, 2013 a las 17:13

Yo la conclusión que saco de todo esto es que, el descrédito de los Tribunales españoles está llegando a cotas insoportables para la ciudadanía.

  1. Lucano dice:

13 noviembre, 2013 a las 16:44

Vaya pais de pandereta, aqui no saldan sus cuentas con la justicia mas que los robaperas y los pocaropa. Mira la BP si pago lo del golfo de mejico, mira los del exsonvaldes si pagaron o no.
A estos politicastros se les caga en la boca hasta el presidente de mi comunidad de vecinos, vomiteras me dan

  1. antonio de valencia dice:

13 noviembre, 2013 a las 16:16

tambien tiene bemoles, llamarse prestige donde la justicia se ha cubierto de chapapote y manchados sus administradores. un caso de los que no tienen nombre.

  1. Valentina dice:

13 noviembre, 2013 a las 16:03

Lo más divertido y trágico del caso es que como nos recuerda “Tiranosaurio” el hoy poderoso presidente de España Mariano Rajoy fué quien calificó las ingentes cantidades de petróleo vertido al mar ya las costas de “SU” tierra gallega eran “hilillos de plastilina”.
Y,¿os extrañaís que medio mundo se ria de España y la mire con conmiseración y a veces con desprecio?

  1. Emilio dice:

13 noviembre, 2013 a las 16:00

Para los que aún dudaban de la decadencia de este país, de su descomposición, he aquí una sentencia no por esperable menos decepcionante. Esta es la Justicia española. Una manifestación más: una costa cementada, humedales desecados, parajes arrasados por el pico y los campos de golf, trasvases de agua franquistas, patrimonio histórico, artístico y natural arruinado… Si las instituciones políticas estaban desprestigiadas, viene a sumarsella que ya apuntaba maneras: la justicia inmoral de este país de pandereta, corrupción y populista. Punto final, cuando te empujan al abismo de frente, hay que volverse y caminar de frente contra la impostura.

  1. Tiranosaurio dice:

13 noviembre, 2013 a las 13:25

¡Toma ya!. Al final ha quedado todo en “unos insignificantes hilillooos de plastilinaaa!, un tal D.Tancredo Rajao dixit.

  1. pAtxIkInhO dice:

13 noviembre, 2013 a las 12:21

¿?. La botella es de leche, lo pruebas es leche, es del color de la leche, le haces un análisis que determine lo que es y es leche; ah! pero el lechero dice que es pintura blanca. Lógico es pintura blanca porque quién dice lo que es , a quién paga el lechero para que diga lo que es, dice que es pintura blanca. Cómo no se me había ocurrido antes!. Luego de miles de horas de juicio, trabajadas, barcos, personas, dinero perdido y se hace caso al notario que paga el propietario del barco. ¿Cómo las auditorias que pasaban los bancos con las hipotecas basura, preferentes,…?. ¿Las mismas que se niegan a firmar a hora que son responsables de lo que firman?. Veña, veña, dalle, dalle que libras…

  1. money, money dice:

13 noviembre, 2013 a las 12:19

En su día, cuantas protestas fueron desactivadas, a base de subvenciones a determinados afectados; ahora como contrapartida, (la justicia como es tan lenta en el Estado) pues se resuelven con éstas resoluciones (presuntamente justas)
Saludos.

  1. Emilio Keller Soria dice:

13 noviembre, 2013 a las 12:04

El hundimiento del Prestige no ha sido la provocación del mayor desastre ecológico ocurrido e investigado de los últimos años en España.
Lo ha sido, el provocado por la empresa pública Minas de Almadén y Arrayanes SA, por su emisión a la atmósfera de ingentes cantidades de Mercurio sublimado, durante la presidencia en su Consejo de Administración, de entre otros el del ínclito Juan Francisco Martín Seco y como entre todos sus presidentes suman un gran poder político y económico, han tenido capacidad para prostituir a la Sala Tercera del Tribunal Supremo, y de esta forma se ha podido ocultar esta brutal salvajada, puesta al descubierto al cerrarnos la Unión Europea las Minas de Almadén, y como es natural, de esta imposición europea, Juan Francisco Martín

10. RISITAS NERVIOSAS dice:

12 noviembre, 2013 a las 22:58

Y, por supuesto, la gentuza tipo Cascos y demás parentela…libre como el viento para medrar y joder la vida al personal y al medio ambiente. Son residuos tóxicos que hay que reprocesar, son más peligrosos que el chapapote, y…siguen y siguen y siguen. Mostrencos indecentes.