IMO /OMI. Marina Civil. La necesidd de actualizar conceptos.
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- Published on Friday, 10 July 2026 17:44
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AEMC
10 de julio de 2026

Buque escuela de la Marina Civil
Definir conceptos básicos con precisión y claridad es fundamental para el Derecho Internacional. Se han de evitar las ambigüedades jurídicas y garantizar que los Estados interpreten y apliquen los compromisos de manera uniforme, lo cual es esencial para el principio de pacta sunt servanda (los acuerdos deben cumplirse de buena fe).
Partiendo de las premisas anteriores, resulta contradictorio que las grandes organizaciones marítimas internacionales, como la Organización Marítima Internacional (OMI) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), impulsen de forma continuada la adopción de convenios e instrumentos jurídicos destinados a regular la actividad marítima y, al mismo tiempo, mantengan conceptos que han quedado obsoletos como consecuencia de la creciente especialización y de la evolución de la Marina Civil.
Buque civil, "HONDIUS". Cruceros turísticos
La flota de pesca, la de buques de Salvamento marítimo, las de buques históricos (galeón Andalucía, Nao Santa María, galeón San Juan) la flota de buques de Investigación oceánica, los buques de Recreo, los buques Hidrográficos y muchas más flotas, están integradas por buques civiles, no por buques mercantes. Sin embargo se mantienen conceptos totalmente desfasados y superados por las características reales de la flota actual.
Los buques cruceros, son un buen ejemplo del desfase que señalamos. La misión habitual no es realizar el transporte de personas entre dos o más puertos: su misión es realizar viajes de recreo, de ocio, por lo no deberían ser clasificados como buques mercantes. Las mencionadas organizaciones internacionales por la trascendencia de su misión, deberían utilizar los conceptos que utilizan en sus convenios, resoluciones, protocoles, etc. con propiedad y actualizarlos para adaptarse a la diversidad y realidad de la Marina Civil a nivel mundial.
Si existiesen discrepancias, - y a buen seguro que existen- se debería abrir un debate real sobre la evolución de la terminología marítima.
Es cierto que existe una gran diversidad de buques civiles cuya actividad no consiste en el transporte mercantil de mercancías ni en el transporte regular de pasajeros. Entre ellos se encuentran los buques pesqueros, oceanográficos, hidrográficos, de salvamento, hospital, escuela, de apoyo offshore, de recreo, prisión, históricos, deportivos y muchos otros. Todos ellos forman parte del ámbito marítimo civil, pero no encajan necesariamente en la idea tradicional de "buque mercante".
Desde el punto de vista jurídico, sin embargo, muchos ordenamientos nacionales e instrumentos internacionales han utilizado históricamente el concepto de marina mercante con un alcance más amplio que el significado literal de la palabra mercante. En numerosos contextos administrativos, la expresión ha servido para abarcar gran parte de la navegación civil profesional, incluso cuando la actividad principal no era el comercio en sentido estricto. Esa ampliación histórica del concepto es una de las causas de la confusión actual.
El caso de los cruceros es especialmente interesante. Tradicionalmente se incluyen dentro de la marina mercante porque explotan una actividad económica y transportan pasajeros, aunque su finalidad principal sea el turismo y el ocio. Desde una perspectiva funcional moderna, puede sostenerse que constituyen una categoría diferenciada de la navegación comercial clásica, del mismo modo que un buque oceanográfico o un buque de salvamento constituyen categorías claramente distintas.
La clasificación tradicional entre Marina de Guerra y Marina Mercante resulta anacrónica e insuficiente para describir la realidad marítima contemporánea. La Marina Civil comprende una pluralidad de sectores y flotas con funciones, regímenes operativos y finalidades muy diferentes, por lo que conviene emplear una terminología más precisa que evite identificar toda la navegación civil con la actividad mercantil.
Desde un punto de vista descriptivo, consideramos que nuestra posición es perfectamente defendible. De hecho, a medida que han crecido sectores como la investigación oceánica, la energía marina, el salvamento marítimo, el turismo náutico y las actividades recreativas, la distancia entre el significado literal de "mercante" y la realidad de muchas flotas civiles se ha hecho cada vez más evidente.
La cuestión de fondo es si debe mantenerse el uso histórico y jurídico de ciertos términos o si la terminología debería revisarse para reflejar mejor la estructura actual del sector marítimo. Hay argumentos sólidos en ambos sentidos, pero es indudable que la realidad marítima del siglo XXI es mucho más diversa que la que existía cuando se consolidaron muchas de las clasificaciones tradicionales.

