EL ATLÁNTICO CIVIL: LA VERDADERA NATURALEZA DE LAS FLOTAS DE INDIAS EN EL SIGLO XVII

AEMC

Durante siglos se ha repetido una idea equivocada: que las grandes flotas españolas que cruzaban el Atlántico en los siglos XVI y XVII eran expediciones militares dirigidas por generales del ejército o por mandos de una supuesta “Armada” ya organizada. Sin embargo, la realidad histórica es muy distinta y, en muchos aspectos, más moderna y sorprendente.
La Carrera de Indias —el sistema que unía Sevilla con América— fue, ante todo, una gigantesca empresa marítima civil, regulada con criterios profesionales avanzados y gobernada por marinos especializados, no por militares.

                                                            

Réplica de dos buques historicos de la Marina Civil Española 

Este artículo ofrece una síntesis clara de los tres pilares que sustentan esa visión civil:

  1. el mando de las flotas,
  2. la naturaleza de la Casa de la Contratación,
  3. y el sistema de titulaciones profesionales que regulaba la navegación atlántica.
 

1. El capitán general: un mando náutico civil, no un general militar

En el siglo XVII, el responsable máximo de una flota de Indias era el capitán general de la flota.
Aunque hoy el término pueda confundirse con un rango militar, en aquel tiempo no designaba a un general del ejército, ni a un miembro de una Armada organizada como cuerpo militar permanente (que no existía todavía en términos modernos).

El capitán general era un marino profesional con amplia experiencia en navegación atlántica, comercio, disciplina de a bordo y gobierno de convoyes. Entre sus funciones estaban:

  • dirigir la navegación del conjunto,
  • imponer la disciplina civil de la flota,
  • coordinar las escoltas militares cuando las hubiera,
  • garantizar el cumplimiento de las Ordenanzas,
  • velar por la seguridad de las mercancías, los pasajeros y la correspondencia real.

La esencia de su autoridad era, por tanto, náutica y administrativa, no militar.

Esta estructura resultó altamente eficaz y permitió que el sistema de flotas se mantuviera durante más de dos siglos, convirtiéndose en la ruta marítima más segura del mundo moderno.

 

2. La Casa de la Contratación: el cerebro civil del Atlántico

Fundada en 1503, la Casa de la Contratación de Sevilla fue un organismo revolucionario para su tiempo.
Contrario a lo que a menudo se cree, no era una institución militar, sino un organismo civil del Estado con competencias técnicas, administrativas, judiciales y científicas.

Allí trabajaban:

  • pilotos mayores,
  • cosmógrafos y cartógrafos,
  • contadores,
  • escribanos,
  • veedores y oficiales del comercio,
  • catedráticos de náutica y matemáticas.

Desde sus salas se formaron generaciones de pilotos; se recopilaron derroteros, se elaboraron mapas, se registraron mercancías, se juzgaron litigios marítimos y se centralizó la información del Atlántico.

La Casa actuó como:

  • Escuela náutica del Imperio,
  • Reguladora de profesiones marítimas,
  • Centro cartográfico más importante del mundo,
  • Aduana y tribunal marítimo,
  • Autoridad técnica sobre navegación y seguridad.

Ninguna potencia europea disponía en el siglo XVI o XVII de un organismo tan completo.

 

3. Titulaciones profesionales: una Marina Civil adelantada a su tiempo

Quizá el aspecto más moderno del sistema atlántico español sea su régimen de titulaciones obligatorias.
Para cruzar a Indias como piloto, maestre o capitán era imprescindible poseer una licencia profesional expedida por la Casa de la Contratación.
La navegación no se dejaba al azar ni a la improvisación.

El examen incluía:

  • astronomía aplicada a la navegación,
  • uso de instrumentos (astrolabio, ballestilla, cuadrante),
  • cartografía,
  • cálculo de altura y latitud,
  • lectura y corrección de derroteros,
  • meteorología y mareas,
  • conocimientos de derrota atlántica y del Caribe,
  • experiencia previa certificada.

El piloto mayor —una figura técnica de altísimo prestigio— dirigía las pruebas y examinaba la competencia científica de los aspirantes.

Este sistema hacía que los pilotos y maestres de la Carrera de Indias fueran, probablemente, los marinos civiles mejor formados de la Europa moderna. Mientras otras potencias confiaban la navegación a la experiencia práctica o a mandos ocasionales, España había creado un cuerpo profesional civil, riguroso y regulado.

 

Un Atlántico civil, ordenado y profesionalizado

De la unión entre:

  • un mando civil especializado (capitán general),
  • una institución civil reguladora y científica (Casa de la Contratación),
  • y un sistema de titulaciones profesionales obligatorio,

emergió la que fue, durante más de dos siglos, la ruta oceánica más estable, segura y técnicamente avanzada del mundo.

Este enfoque explica por qué la Carrera de Indias logró lo que ninguna otra potencia consiguió:
el movimiento anual de decenas de barcos, miles de personas y toneladas de metales preciosos a través de 8.000 kilómetros de océano, con pérdidas sorprendentemente bajas para la época.

La historia naval hispánica no puede entenderse sin reconocer su profunda y olvidada naturaleza civil: una marina profesional, organizada, científica y moderna, donde la experiencia técnica prevalecía sobre la militarización.

Restituir este hecho es, hoy, una tarea necesaria para comprender la verdadiera magnitud de la Marina Civil en la formación del mundo atlántico.

En el siglo XVII no había ingenieros civiles. No había un solo galeón diseñado por un ingeniero naval. Los galeones eran diseñados por marinos civiles.

Estudiar la historia de la Marina Civil con rigor, profesionalidad y autoridad.   

La sociedad civil debe de asumir el protagonismo que le corresponde en este asunto.

Las Enseñanzas Superiores de la Marina Civil deberían recuperar de forma inmediata la asignatura de Historia  de la Marina Civil. Son los centros universitarios más cualificados para analizar con el rigor que nace del conocimiento específico y de la cualificación técnica para tener una visión integral de aspectos tales como: diseño de buques, astilleros, navegación, estiba, tripulaciones, cartografía, cosmografía, derroteros, puertos, estiba, fletamentos, meteorología, dotaciones, vida a bordo, artillería, rutas de navegación, etc.

Se debe crear un Museo de la Marina Civil.

Los Museos Navales tienen una misión militar y un marco histórico definido.

Los españoles tiene el derecho a conocer su historia marítima y la auténtica historia de su Marina Civil.

El gobierno de Pedro Sánchez y el ministerio de Cultura deberían poner término a la larga etapa de marginación y humillación de la Marina Civil. El discurso progresista resultará falaz mientras los hechos demuestren que se sigue anclado en un pasado diseñado por los Borbones y su desastrosa gestión de los asuntos marítimos.  

Las Cortes Generales deberían abordar este asunto con el rigor, la amplitud y la importancia que merece. Los partidos políticos de izquierdas no deberían seguir ignorando y despreciando la realidad marítima española.

Tdas las organizaciones vinculadas a la Marina Civil deben actuar como es su deber ante una situación que les concierne plenamente.