De ocurrencia naval en ocurrencia gubernamental, hacia el fracaso total.

 Las obsoletas ocurrencias de Maura y de la tecnoburocracia  ya no sirven ni para curar las antiguas enfermedades navales. El fracaso de España en la mar no parece tener retroceso.

La pesca artesanal muere victima de las vías de agua, las varadas, el abandono, los vuelcos e los incendios. La política pesquera del esquilme, de la falta de modernización y del apoyo real al sector pesquero potencian su entierro. La contaminación invade las costas ante la pasividad tolerante de los responsables directos. 

La flota civil española se sigue desangrando ante la inoperancia de un gobierno insensible e incapaz de comprender la realidad marítima española. 

Las políticas tecnoburocráticas impuestas por el Partido Popular de Rajoy y sus inflitrados de VOX, han sido tristemente asumidas por el gobierno de Pedro Sánchez. Y como no podría ser de otro modo, los resultados han sido nefastos.No es menester volver a recordarlos. El fracaso es palpable en todo el ámbito marítimo.

Lo de la guardia civil de la mar y su falta de medios provoca la hilaridad para cualquiera que piense que se puede pasar de patrullar entre trigales a perseguir a narcotraficantes. Además de otros lastres anexos.

España es actualmente un país marítimo de tercer nivel, una Marina civil que sufre de desprofesionalización progresiva, un país carente de una flota propia adecuada a sus necesidades estratégicas, un país marítimo anímicamente nostálgico del modelo borbónico dieciochesco; militarizado y competencialmente fragmentado, que deriva en manos de auténticos tecnócratas ignorantes de la realidad marítima. Les sobra arrogancia y osadía, pero les falta lo esencial: la formación náutica, la experiencia y el conocimiento. 

España, en la mar, podría ser el mejor exponente de la decadencia europea.

Que tres años después del escandaloso hundimiento del "Villa del Pitanxo" sigan ocupando sus poltronas los responsables de una situación marcada por la irresponsabilidad de las administraciones marítimas y los abusos de algunos navieros  es sintomático.

Incumplimiento flagrante

Que no se haya emitido aún el informe reglamentario, acorde con la legislación vigente, sobre el referido accidente es muy elocuente. 

La España naval sigue varada en el río Pisuerga a su paso por Valladolid.

Algunas organizaciones de marinos civiles parece que se han entregado irresponsablemente, siendo cómplices agradecidos del sistema. 

El fracaso es total y completo.