La marina de recreo y la tecnoburocracia naval
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- Published on Thursday, 15 August 2024 07:09
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15 de agosto de 2024
En las costas españolas el desastre en la flota de recreo, provocado por una DANA, ha ocurrido tantas veces que resulta inverosímil que haya vuelto a repetirse. En esta ocasión, como en otras anteriores, se trata de una DANA (Depresión aislada en niveles altos) anunciada con tiempo suficiente por las autoridades competentes.
En esta ocasión en pleno mes de agosto en Baleares
Estamos en pleno verano, en Baleares. Se cuentan por centenares de barcos de recreo se encuentran disfrutando de la mar y del incomparable paisaje balear. Barcos españoles y extranjeros. Grandes yates de lujo y pequeñas embarcaciones de todo tipo. Unos amarrados en pantalanes, mientras que otros ocupan los espacios disponibles para el fondeo, en las calas o en las bocanas de los puertos, incluso invadiendo los canales de acceso a los mismos. Una buena fuente de ingresos.
La Marina Civil puede gestionarla cualquiera
Desde que el bipartidismo dominante ha entregado el mando de la Dirección General de la Marina Mercante a los tecnoburocratas navales, se ha registrado un proceso de degradación progresiva de la Marina Civil. Se han aplicado políticas conducentes a la eliminación de funcionarios con carrera náutica superior, capitanes de la Marina Civil, jefes de Máquinas y Oficiales Radiolectrónicos, para sustituirlos por ingenieros navales, que no son marinos ni tienen experiencia en mando de buques. Se desmantelaron las capitanías de los puertos menores y se han aplicado políticas marítimas irresponsables. El proceso alcanzó su cima con la esperpéntica catástrofe del petrolero Prestige, en el año 2002. Tras aquel suceso, que dejó a España en ridículo a nivel internacional, era de esperar que los grandes poderes del Estado adoptasen medidas eficaces para poner término a una situación a todas luces aberrante. Pero nada de eso ha ocurrido. Más bien todo lo contrario.
El bipartidos ha potenciado el modelo Prestige
Los sucesivos gobiernos del bipartidismo han potenciado y siguen potenciando el modelo Prestige.Es evidente. La retrograda ley de Puertos del Estado y de la Marina Mercante sigue vigente, aunque con varios parches y remiendos inútiles. En 2014 se promulgó otra ley, la de Navegación Marítima, queque ha sido otro fracaso para la Marina Civil. Como es fácil imaginar, ésta se seguido hundiendo en todos sus frentes. Pero el desastre no parece preocuparle lo más mínimo a los poderes del Estado. Y prueba de ello es que el bipartidismo sigue promocionando y encaramando más arriba a auténticos ineptos, que son capaces de ofrecer un espectáculo tan bochornoso como el caso del “Villa de Pitanxo”, con sus 21 muertes y una gestión absurda. Un caso digno de figurar en la historia de las aberraciones náuticas.
Degradación de la Administración marítima
Actualmente, hay muchos capitanes marítimos que no son capitanes con titulación superior náutica , ni tienen experiencia en el mando de buques; algunos tienen el título, pero carecen de experiencia en navegación, por lo que cuando tienen que enfrentarse a situaciones de emergencia, como las que son frecuentes en la mar, andan perdidos.
Se ha bajado el listón de las titulaciones de recreo.
Los títulos de recreo hace tiempo que se han convertido en un negocio próspero, como se pretende que lo sean la venta de embarcaciones y las empresas de navales que se dedican a inspeccionar barcos de recreo.
El negocio prima sobre la seguridad, pero la temeridad tiene consecuencias.
Tradicionalmente, ha habido entre los marinos de recreo capitanes y patrones que han sido grandes navegantes. De un tiempo a esta parte, muchos titulados de recreo debido a políticas de relajo y negocio, carecen de los mínimos exigibles para navegar con seguridad y hacer frente a las emergencias. En algunos puertos se pueden contemplar auténticas barbaridades con las motos de agua y bacanales a bordo de barcos fondeados.
Naturalmente, que sigue habiendo gente muy responsable y grandes navegantes de recreo.
El salvamento marítimo hace agua
No es necesario volver a insistir en la gestión deficiente de SASEMAR. Los resultados son evidentes.
Los destrozos de la DANA
Llega la DANA. Los vientos registrados, según AMET, no superan los 90/km; pero, de repente, la mar se levanta, se pasa de la calma a la agitación, las rachas de viento arrecian con fuerza, se confabulan los elementos, la visibilidad disminuye drásticamente, los rociones te ciegan, se genera la confusión y una cierta impotencia. Los barcos de recreo no aguantan sobre el ancla y son arrastrados violentamente. Colisionan con otros barcos próximos, varan en la playa cercana o van directamente sobre los bajos o las rocas o quedan a la deriva. Se genera una situación de caos e incluso de pánico. Algunos marinos y marineros generosos y valientes cogen sus embarcaciones y se lanzan a prestar ayuda, a evitar que el desastre sea mayor.
Autoridades voluntariosas, pero en general, poco eficientes
Por su parte, las autoridades, las competentes y otras que no lo son tanto, cuando intentan reaccionar, ya es tarde. Algunos como ya hemos dicho, no son profesionales de la Marina Civil. No son gentes formadas para afrontar con solvencia situaciones de emergencia. Son tecnoburócratas. Uvas de un racimo de colegas y amiguetes, un racimo que tiene su cepa en la Secretaría General de Transporte marítimo y Aéreo, y en la Dirección General de la Marina Mercante, ambos organismos dependientes del Ministerio de Transporte, en Madrid. Son el producto de la aberrante política marítima que desde hace años respalda de forma irresponsable el actual gobierno de España. Una política que ha dado continuidad a la practicada por Mariano Rajoy durante su último mandato. Aquella marcada por la ideología ultra conservadora y “capitanofóbica”. Un modelo para el que parece ser más importante el sectarismo practicante que el conocimiento y la profesionalidad náutica. Como si la Marina Civil fuese un simple instrumento, un objeto de cesión y truque. Un sector marginal. El gobierno debería tener presente en sus decisiones que los únicos titulados superiores en Náutica son los Capitanes y Licenciados de la Marina Civil.
Falta de previsión total
Es obvio que, en este caso, la falta de previsión ha sido total. No se han reforzado con eficacia las condiciones de seguridad, ni se han dispuesto medios de remolque y rescate necesarios para hacer frente a una situación totalmente previsible. Un pescador estuvo durante muchas horas desaparecido ala espera de rescate. Menos mal que la temperatura del agua es elevada y tuvo donde agarrarse.
Conclusiones
El balance es muy negativo: desaparecido temporal, heridos graves, pánico y un evidente desprestigio para los puertos afectado por lo ocurrido. Un balance muy negativo al que habrá que sumar los numerosos accidentes registrados en los últimos años en la flota civil española, y los desastres registrados en las nuestras costas, incluidos los fracasos con los pesqueros y las pateras. Y lo más grave es que el actual gobierno, ante una situación como esta, mantiene en sus sillas a quienes han demostrado reiteradamente su impericia e incapacidad para gestionar la Marina Civil. ¿Por qué?

