La falta de instalaciones adecuadas lleva las nubes de carbón a la ciudad de Gijón

AEMC 

Desde hace años el Musel se ha convertido en un puerto más sucio de lo que lo fue habitualmente. El negocio del transbordo de carbón traído de Rusia y reenviado a otros puertos, ha servido para enmascarar la inoperancia de la ampliación realizada a principios de este siglo. Se hizo una ampliación de infraestructuras sin que lo justificase la previsible evolución de los tráficos del puerto. Se realizaron estudios carentes de rigor y se sobredimensionaron las infraestructuras, que, naturalmente, había que pagar y amortizar. Los traslados de instalaciones "mineraleras" no se cumplieron. Los tráficos globales se estancaron. Eso sí, el hormigón y los proyectos millonarios hicieron su agosto a costa de los contribuyentes.

Las obras vinieron acompañadas por grandes escándalos, de los que existe abundante literatura en los medios. Sin embargo, la justicia no lo ha visto así, y ha sentenciado en consecuencia.

Contaminar es un delito.

Y quien contamina debe pagar, pero una cosa son las leyes y otra cómo se aplican .Y si quienes tiene que cumplirlas y hacerlas cumplir miran para otro lado. ¡Sabe Dios por qué¡ Y ellos, también; pues solo parece quedar la vía al pataleo, y, cuando toca, ir al médico.

Tolerancia irresponsable. Ayuntamiento cómplice

La tolerancia en este caso está superando los límites de lo razonable. Y hay quienes pretenden aliviar la situación con el apantallamiento de las pilas de carbón, algo así como tratar de parar los temporales haciendo castillos de arena en la playa. Una burla a la ciudadanía. Da la sensación que no hay respeto por los ciudadanos, y que el beneficio de unos pocos justifica las  cuantiosas pérdidas que se derivan de una situación indefendible. Gijón que es una ciudad hermosa, llena de vida, está asediada por los de siempre; por aquellos que se creen con poder suficiente para pasarse por el arco del triunfo las leyes y el respeto por sus congéneres. Lo que generan no es riqueza, sino pobreza - la situación decadente de Asturias lo demuestra- y  enfermedades. En otras palabras, contaminación y decadencia.

Un gran puerto

El puerto de El Musel es un gran puerto y merece otro tipo de gestión, otros horizontes, menos pasividad y no rentas parasitarias. Hay que dinamizar los tráficos, buscar nuevos horizontes, formar técnicos cualificados en las distintas áreas de actividad. Potenciar la Escuela de Marina Civil, las Facultades de Economía y Derecho. Hay que funcionar con otra energía y con otros esquemas. Hormigonar, contaminar y parasitar es una estrategia que solo conduce al fracaso y la progresiva paralización del puerto.

Si los tráficos de trasbordo van a continuar activos hay que dotarlos de instalaciones y medios de carga y descarga adecuados. Todo lo demás es simple componenda.