La flota pesquera con puerto base en Galicia agudiza su caída con una treintena de barcos menos en el último año y una edad media de 37 años, de las más elevadas de Europa.
La comunidad gallega finalizó 2022 con un total de 4.244 buques operativos, según el censo que maneja el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Son casi un centenar menos que en 2020 y un millar menos que hace 15 años pues en 2008 la flota ascendía a 5.200
Tras esta bajada hay varios factores, la falta de relevo generacional y escasez de trabajadores y los recortes de cuotas de algunas especies y vetos por parte de la Comisión Europea como es el caso del arrastre o la que prevé para la de fondo.
Entre las modalidades de pesca, el informe del ministerio revela que la flota de palangre de fondo es la que más recorte sufre de un 3 y un 1,6% respectivamente.
El descenso de barcos operativos es generalizado en todas las comunidades y un total de 75 buques menos en el conjunto de España. Así, la flota de pesca nacional era de 8.657 unidades a cierre del año pasado, la mitad concentrada en los puertos gallegos. Del total, el grueso (6.700) son de artes menores, seguido del arrastre con más de 880 y el cerco con medio millar.
En cuanto a la edad, se sitúa en 37 años de media en el caso de Galicia, la más alta del país junto a la de Baleares y por encima de la media estatal (35 años) y europea (36 años). Cuatro de cada diez barcos gallegos tiene 40 años o más. El país de la UE que tiene la flota de pesca más numerosa es Grecia con 14.500 buques, seguida de Italia con 12.180, España con 8.600 y Portugal con 7.700. El Registro Europeo de Buques asciende a 74.247 barcos operativos.
COMENTARIOS DE AEMC
La contaminación de las aguas más próximas a la costa, incluidas las playas, es patente. Las llamadas “banderas azules “son posiblemente un buen disfraz, pero un falso indicador. La nata blanquecina que flota y forma regueros sobre las aguas marinas más próximas - hay quien las confunde con la espuma- son muestra de lo que aflora de una columna de agua que acumula guarrería variada. Hay depuradoras que no depuran, emisarios rotos que vierten aguas mal depuradas o sin depurar a escasos metros de la costa. Industrias que largan vertidos tóxicos amparándose en la impunidad que le otorgan quienes son los responsables de vigilar y sancionar ese tipo de delitos medioambientales. Y muchos más focos contaminadores de origen terrestre y marino que ensucian sistemáticamente el hábitat marino. La vigilancia en la mar, o no es eficaz o simplemente no es operativa. El agua de lastre de los barcos no se controla eficazmente.
El esquilme del caladero nacional es y ha sido permanente a lo largo de décadas. Muchas lonjas se han pasado por el arco del triunfo las normas que debían de aplicar. El gran vocero del Noroeste, ahora follonero a nivel nacional, ha de tener una larga y nutrida experiencia de la nefasta gestión pesquera durante su largo periodo al frente de la Xunta de Galicia.
Barcos pesqueros mal diseñados, reformas a gusto del consumidor, inspecciones gratificadas, algunos capitanes marítimos que no eran ni capitanes ni tienen idea de mar, pero que prevarican con buenas formas, amparados desde Madrid. En fin, todo mosaico de políticos y políticas del neoliberalismo cínico y corrupto que domina bajo distintas siglas el panorama político español.
El resultado final es contundente. Caladeros destrozados, pescado contaminado, muchas empresas ruinosas, pescadores esclavizados, pescado de granja, precios prohibitivos para muchos bolsillos. Excedente de trabajadores de la pesca, pero falta de relevo generacional. Siniestralidad que alcanza niveles de temeridad, investigaciones que ocultan las verdaderas causas de los accidentes, complicidad del asociacionismo amarillo. Tolerancia con el modelo degenerado que invade, salvo excepciones. el sector pesquero. Y para darle continuidad al desastre, se premia a los ideólogos, promotores y altos gestores del modelo. Es la España de “tatanchundi Lertxundi”: variada. atolondrada, servil y ¡Presente¡.

