Monarquía, Iglesia e Inquisición contra C. Colón

 

Cristóbal Colón, el capitán de la Marina Civil que demostró la existencia de un Nuevo Mundo, hasta entonces negado por los poderes dogmáticos del siglo XV, fue pagado con la ingratitud y la crueldad.

Fernando El Católico, una vez consciente del lo que significó la gesta de Cristóbal Colón, maquinó sibilinamente para convertir en papel mojado lo firmado en las Capitulaciones de Santa Fe.

El obispo Juan de Fonseca fue el designado para ejecutar los planes del monarca. Colón, fue la víctima de la ignorancia, la arrogancia y la falta de escrúpulos de aquel personaje, que aunque era ignorante en la Ciencia de la Navegación, era lo suficientemente arrogante y cruel como para someter al capitán Colón a un trato vejatorio y destrozar su proyecto. La imagen de un Colón apresado y encadenado no se justifica. Los errores de Colón no guardan proporción con el castigo y la humillación a la que fue sometido. Bobadilla y Ovando superaron muy de largo los presumibles abusos cometidos por Colón con los indígenas. 

La Historia cuando presenta inconfundibles sesgos ideológicos, deja de ser Historia. Las historia de Colón y su gesta náutica requiere una revisión a fondo. Mirarse al espejo y tener la valentía de reconocerse de cuerpo entero será, presumiblemente, la mejor forma de evitar le leyenda Negra. La leyenda rosa, puede ser gratificante para unos pocos que pueden vivir de ella; para España y el resto de los españoles no deja de ser una hipoteca.