“A bordo de un barco o te cuidan como a una hija o te exigen el 200%”

DEVA MENÉNDEZ TELEÑA 
Investigadora de ciencia y tecnología náutica

“A bordo de un barco o te cuidan como a una hija o te exigen el 200%”

“Entre la gente de la mar aún persiste la falsa creencia de que las mujeres damos mala suerte”

Deva Menéndez Teleña, ayer, durante la charla que dio en la Semana de la Ciencia de Avilés. | Mara Villamuza

Deva Menéndez Teleña, ayer, durante la charla que dio en la Semana de la Ciencia de Avilés. | Mara Villamuza

La gijonesa Deva Menéndez Teleña obtuvo el grado en Náutica y Transporte Marítimo por la Universidad de Oviedo, donde también realizó un máster. Tras finalizar sus estudios quiso seguir investigando y se embarcó en un doctorado de Ingeniería Náutica, Marina y Radioeléctrica Naval, en la línea de contaminación biológica por incrustaciones en el Puerto de Gijón. Ayer, esta mujer rompedora de moldes participó en la Semana de la ciencia de Avilés, en cuyo marco dio una charla orientada a toda la ciudadanía sobre lo que es la Marina Mercante y la investigación en la Universidad, tratando el tema de que una profesión como la suya siempre estuvo ligada a los hombres pero reseñando que “ahora los tiempos han cambiado y también hay sitio para las mujeres”.

–¿Cuál es el papel de las mujeres en el desarrollo científico y tecnológico?

–En el campo de la investigación parece que todo está más igualado, pues como en casi cualquier trabajo las mujeres optan a las mismas posibilidades que los hombres. En el sector de la Marina Mercante, sin embargo, las mujeres solo representan el 2% de todos los marineros del mundo.

–¿Ha sufrido alguna vez durante su trayectoria laboral las consecuencias del llamado “techo de cristal”?

–Sí. No me dejaron entrar en una empresa por el hecho de ser mujer. En el sector marítimo, en la mar, perdura la falsa creencia de que las mujeres a bordo damos mala suerte. No podemos estar ni en los niveles más inferiores, ni de limpiadoras o cocineras.

–¿Tomó alguna medida al respecto?

–La verdad es que no. Al final es una empresa privada y ellos tienen la decisión final de quien contratan. Sería su palabra contra la mía. Simplemente podrían haber dado otra respuesta, como que les gustaba más el currículum de otra persona.

–¿Cómo le han tratado los compañeros de Universidad y de trabajo?

– Las nuevas generaciones están más concienciadas con la igualdad. Durante la carrera no tuve ningún problema ni con profesores ni con alumnos. A bordo hay como dos cuestiones: por un lado están los compañeros que te cuidan y te protegen como si fueras su hija y luego hay otros a los que tienes que demostrarles al 200% lo que vales para que te tengan en cuenta.

–¿Cuántas chicas había en su clase?

–Acabé la carrera en 2018. En mi año, de treinta personas solo dos éramos chicas. En alguna de las generaciones posteriores no había ninguna. Trabajé un tiempo en un gasero, un buque que transporta gas, y todos eran hombres menos yo.