Vuelca otro pesquero.

 

Guía de Virgen

 

El número de pesqueros españoles hundidos en los últimos meses alcanza niveles de escándalo, aunque los responsables del ministerio Transportes continúen instalados en la complacencia con la política marítima marcada por la extrema derecha en la última etapa de Rajoy.

En esta ocasión el hundimiento se ha producido en Llanes, Asturias. El barco hundido es el “Virgen de Guía” de 9,6 m, y de unos 20 años de antigüedad , que se dedicaba a la recolección de algas. El vuelco que precedió al hundimiento se produjo sobre la 19,45 de la tarde del viernes 30 de julio de 2021. No era la primera vez que se hundía. Las algas extraídas se depositaron sobre cubierta, por lo que es fácil imaginar el origen del vuelco.

Afortunadamente no hubo víctimas. Las cuatro personas que formaban la tripulación alcanzaron la costa a nado.

Salió en su auxilio una embarcación del Servicio de Bomberos, de Llanes, aunque la Guardia Civil pretende atribuirse un protagonismo que no le corresponde, pues tanto Salvamento Marítimo como la Guardia Civil una vez más llegaron tarde. Nada que deba resultar extraño. Salvamento Marítimo presidido por el Director General de la Marina Mercante hace tiempo que sufre las consecuencias de la nefasta política marítima heredada del binomio PP-Vox, caracterizada por la arrogancia propia de la ignorancia ejercida con soberbia.

La situación es insostenible. La Ministra no debería esperar un día más para iniciar la regeneración del sector de Marina Civil y garantizar la profesionalidad de los cargos responsables de la gestión marítima. La experiencia habida hasta la fecha con tecnoburócratas navales ha sido un auténtico fracaso en todos los frentes. El accidente del Prestige no fue un caso aislado, sino el producto de un modelo de gestión de fachada aparente pero interiormente carente de los conocimientos y experiencias mínimas exigibles a quienes, llegado el momento pueden resolver un problema grave o causar una auténtica catástrofe, como ocurrió con el Prestige. El Director General que dirigía la operaciones de rescate demostró no saber lo que era un rumbo. Y a  partir de ese dato, el caos. Y como ha quedado bien patente en los últimos accidentes el modelo sigue siendo el mismo. La Marina Civil no puede ser un pesebre para sectarismo influyentes en la política nacional.