BUQUE ESPAÑOL CELANOVA ABANDONADO A SU SUERTE POR EL ARMADOR
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- Published on Monday, 11 May 2020 16:15
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El buque de bandera española “CELANOVA” se encuentra abandonado a su suerte por el armador también español GLOBALGAS S.A. con domicilio en Las Palmas de Gran Canaria.
De acuerdo con la información publicada por EQUASIS (European Quality Shipping Information System), se trata de un buque construido en el año 2003, especializado en el transporte de gases licuados a granel, con un peso muerto (capacidad de carga) de 7496 toneladas que realiza tráfico internacional.
De acuerdo con la misma fuente pública de información, el buque CELANOVA fue sometido a lo largo de su vida comercial a un total de 28 inspecciones por diferentes regímenes de inspección por los Estados del puerto. Dicho buque fue inspeccionado en puertos europeos por el Memorandum de Paris, aunque la mayor parte de las inspecciones fueron realizadas por parte del Memorandum de Viña del Mar. Algunas inspecciones fueron también llevadas a cabo por el Memorandum de Tokio, el Memorandum del Mediterráneo y el Coast Guard de Estados Unidos.
El buque CELANOVA se encuentra actualmente detenido por la Administración Marítima de Filipinas tras haberle practicado una inspección realizada en el marco del Memorandum de Tokio y tras haber comprobado que la tripulación no percibe sus salarios desde el mes de febrero de 2020. Este hecho es considerado como una deficiencia muy grave, constitutiva de la detención del buque, de acuerdo con lo previsto por el Maritime Labour Convention 2006 ratificado por todos los Estados Miembros del Memorandum de Tokio y asimismo por España. El Memorandum de Paris, del que España es signatario, tipifica igualmente dicha deficiencia como “muy grave” y constitutiva de la detención del buque.
De acuerdo con EQUASIS, el armador, gestor comercial y gestor del ISM (International Safety Management Code) es Globalgas S.A.
La sociedad de clasificación del buque de acuerdo con la información publicada por EQUASIS ES EL Bureau Veritas (BV). Si bien las competencias de la sociedad de clasificación no entran dentro del ámbito de los convenios internacionales sobre condiciones de vida y trabajo a bordo, no obstante no parece dignificante para una sociedad de clasificación clasificar y realizar las inspecciones previas a la emisión o renovación de certificados a un buque como éste, aunque es posible que a BV el armador le pague por sus gestiones.
Una vez más nos encontramos ante una situación de un buque cuyo armador, sin catadura moral alguna, hace dejación de sus responsabilidades y abandona a su buque y a su tripulación en un fondeadero en Filipinas a expensas de lo que pueda suceder a bordo.
Vivimos tiempos de confinamiento y amenaza debido a la pandemia por coronavirus que está afectando a todo el planeta. Si esta resulta angustioso para cualquier persona que se encuentra encerrada en su casa sin poder salir a riesgo de infectarse, cualquier lector se puede imaginar la situación en un buque con una tripulación que se encuentra lejos de su casa, en un fondeadero (sin poder salir), con la posibilidad de que el gasoil que alimenta los auxiliares para disponer de servicios mínimos a bordo se agote, con una cantidad y variedad de comida a bordo que desconocemos pero que podemos imaginar, a riesgo de que el agua potable se agote y con unas familias detrás que no reciben los salarios para poder subsistir.
Hace bastantes años, los españoles nos quedábamos perplejos que armadores de mala reputación dejaran abandonados a sus buques y tripulantes en puertos españoles. Eran tiempos en los que la Cruz Roja española y Cáritas iban a los buques a aprovisionar de comida a los tripulantes para poder subsistir. Esto mismo que en tiempos pasados hemos visto en nuestros puertos está ahora ocurriendo en un buque español. Nos preguntábamos entonces de que calaña, de qué pelaje podría ser un armador (empleador) para dejar a sus empleados abandonados a su suerte y sin percibir sus salarios. Ahora nos hacemos la misma pregunta, pero nos hacemos muchas más preguntas porque indudablemente los tripulantes de un buque son trabajadores a sueldo, ellos no se encuentran en Filipinas porque voluntariamente hayan decidido ir a pasar unas vacaciones, y por lo tanto nos preguntamos si estos hechos, constitutivos de delito por tratarse de una deficiencia muy grave, no deberían estar penados con la cárcel.
Hace unos meses hemos publicado un artículo titulado “la esclavitud que no se ve” haciendo referencia a la lejanía de las tripulaciones a bordo de los buques y los trabajos y salarios que perciben. En efecto, son trabajadores que en la mayor parte de los casos están lejos del mundanal ruido de las ciudades, que realizan viajes que duran semanas, incluso viajes de un mes o más, están ahí a bordo de los buques cada uno con sus funciones para que las mercancías lleguen a los puertos, son profesionales cualificados, han estudiado sus carreras y tienen sus especialidades, se preocupan de que todo funcione a bordo, son responsables, no abandonan jamás a su barco que es su casa durante largos periodos, pero efectivamente, apenas se les ve, y eso lo saben bien sus familias. Esas condiciones de trabajo tan vulnerables son las que los armadores sin escrúpulos como es el caso del armador del CELANOVA utilizan para hacer lo que quieren y cuando quieren, amparándose y escondiéndose detrás de un Estado de bandera que en estos momentos solo está preocupado por la pandemia.
Desde esta Asociación queremos hacer llegar a las administraciones responsables (Ministerio De Asuntos Exteriores, Dirección General de la Marian Mercante, Instituto Social de la Marina, ITF) un grito de llamada a la responsabilidad para que la tripulación del buque CELANOVA sea repatriada, cobre sus salarios y se le garantice los servicios mínimos que todo español debe tener: combustible, agua potable, medicamentos incluidas las vacunas obligatorias en zonas infecciosas, alimentos frescos y suficientes y salarios por el trabajo que realizan.
Esperamos que dichas administraciones, en especial el Ministerio de Asuntos Exteriores tome todas las medidas y acciones, incluídas las que sean necesarias contra el armador del buque CELANOVA para que la tripulación sea protegida y para salvaguardar la imagen de España en el Exterior. Si no fuera así y no se conociera motivo alguno para no llevarlas a cabo entenderíamos que el Gobierno es mancomunadamente responsable con el armador del buque de los perjuicios causados a los tripulantes.

