LA MARINA CIVIL ESPAÑOLA Y SU APORTACIÓN A LA CREACIÓN DE LA ARMADA ESPAÑOLA

Redacción

Resulta obsesiva la pretensión de la Marina Militar Española de presentarse ante la opinión pública como la única y exclusiva Marina Española. Naturalmente, no hay razones filosóficas ni históricas para ello, puesto que la Marina de Guerra, la Armada Española, en términos históricos y bajo una perspectiva secular, es una recién llegada a la escena, y más aún lo son los marinos de guerra, cuyo origen está indisolublemente ligado a la creación de la Real Academia de Guardias Marinas de Cádiz, en 1717. La Academia Naval, ha celebrado de forma pública y notoria su trescientos aniversario en 2017.

Por sorprendente que pueda resultar, la idea de crear la Academia Naval, nace de un experimentado capitán de la marina civil, como lo era D. Andrés del Pes. Así lo reconoce el almirante D. Julio Guillén Tato: «Don Andrés de Pes (…) fue el iniciador de la fundación de una Academia para oficiales de la Armada» (Revista General de Marina) La enseñanza naval militar en España», febrero de 1919.

 

Se debe recordar asimismo que el primer director científico de la incipiente Academia Naval fue D. Antonio del Orbe, un capitán de la Marina Civil, director del Colegio de San Telmo, de la Marina Civil, centro educativo de la Marina en donde había impartido enseñanzas de las matemáticas, astronomía, navegación y artillería.

Se puede afirmar que cuando se crea la Real Compañía de Guardias Marinas, D. Antonio del Orbe acrisolaba en su persona todos empleos científicos que ya habían existido en la Casa de Contratación de Sevilla, que se ocupó de la formación, examen y expedición de los títulos acreditativos de pilotos y maestres y también del nombramiento de pilotos, almirantes y capitanes generales. Fue por tanto D. Antonio quien orientó el rumbo de la nueva Academia y marcó los contenidos científicos de la misma. Sus conocimientos y experiencias fueron elementos básicos para el asesoramiento de quienes tenían la capacidad de decisión y la oportunidad administrativa de plasmarlo en disposiciones de carácter legal, como así lo hicieron.

También fue destacado profesor de la Academia Naval, D. Pedro Manuel Cedillo, y Rujaque otro ilustre profesor, también capitán de la marina civil, que también había sido destacado profesor del mencionado Colegio de San Telmo de Sevilla.

El capitán Cedillo había sido alumno del Colegio de San Telmo, distinguiéndose por su capacidad intelectual y grandes dotes como marino. Fue autor de importantes obras náuticas.

La obsesión por ser exclusivos y excluyentes.

Son muchas las publicaciones de todo tipo en las que queda patente el empeño monopolizador de la Marina de Guerra, en ocupar la cúpula el espacio marítimo, en ser los marinos de guerra formados en la Academia Naval los genuinos representantes de la Marina Española, tanto de la civil como de la militar. Como ejemplo, bastará dar lectura a los conceptos que vierte y maneja el oficial de la marina militar JOSEF DE VARGAS Y PONCE en su publicación titulada:

Importancia de la historia de la marina española: Precisión de que se confíe a un marino. Plan y miras con que de orden superior la emprende.

El capitán de fragata don Josef de Vargas y Ponce, director de la Real Academia de la Historia.

Discurso presentado al sereno señor Príncipe Generalísimo Almirante, e

IMPRESO DE ORDEN DE S. A. MADRID EN LA IMPRENTA REAL, publicado en el año de 1807, para percatarse del espíritu y los fines que perseguía el bailo Valdés, en aquel tiempo máximo responsable de la Armada Española.

Solamente nos

Para este grupo de recopiladores de la historia marítima de España solamente existe una marina españolala que representa su marina militar o marina de guerra. En su largo viaje por la historia pretérita buscando raíces profundas en tiempos lejanos para legitimar su pretensión de revestir de puro militarismo naval el devenir de los hechos marítimos, pero se olvidan de algo tan principal como reconocer que la marina de guerra española tiene un origen de claro marchamo francés, que nace de la mano de Felipe V, por voluntad del rey Sol y que tiene como su primer almirante a un capitán de la Marina Civil, que después de actuar como corsario al servicio del Rey de Francia, pasó a ocupar la posición más alta de la Marina Francesa, convirtiéndose de ese modo en su principal referente.

Es por tanto el modelo francés, con sus principios filosóficos y graves deficiencias, los que deberían configurar y presidir la pauta de su discurso. Sin embargo, se opta por todo lo contrario, por aparentar lo que no se es, por reivindicar posiciones y trayectorias históricas vacías de fundamento.  Richelieu y Colbert sentaron las bases de la Marina militar francesa, pero lo hicieron con el debido respeto a su marina civil. No ocurrió lo mismo en España.

Un poco de humildad

Quizás ese empeño enfermizo en reducir a cenizas a la Marina Civil, borrándola de la memoria de la historia, se deba la falta de humildad para asumir de dónde vienen, quiénes marcaron sus primeros rumbos y quiénes les enseñaron y les formaron en las artes propias de la mar. Esa especie de soberbia les lleva a convertir a Colón en un almirante más de la Armada Española, a pesar de que saben o deberían de saber que nunca fue almirante de la Armada Española ni siquiera perteneció a la misma. Quizás esa  idea de haber sido elegidos por los Dioses para encarnar en España el poder marítimo es la que les legitima para asumir un protagonismo en el 500 aniversario de la primera vuelta al mundo que no les corresponde en modo alguno.

Revisar la versión oficialista.

Los poderes públicos, con la corona y el gobierno a la cabeza, deberían realizar un pequeño esfuerzo para revisar la versión oficialista de la historia marítima española y acabar de ese modo con unos planteamientos tan absurdos como prepotentes, que mantienen atenazado el desarrollo marítimo de este país desde hace siglos. No se trata simplemente de una cuestión de respeto por la Historia y de justicia hacia la Marina Civil y los marinos civil, que murieron por centenares en mares y océanos cuando ni siquiera existía la Armada Española, sino por remover los obstáculos que impiden desde hace más de tres siglos el normal desarrollo de la vida marítima española. El estrepitoso fracaso de España en la mar, se inició en la batalla de Trafalgar, en la que la Armada Española mostró su incapacidad, y aún no ha concluido.

Lo que se espera de los medios de comunicación

Los medios de comunicación social juegan un papel esencial en todos los procesos de cambio, y el que necesita España en el ámbito marítimo no ha de ser una excepción. Es loable el esfuerzo realizado por los medios en las últimas décadas y gracias a ellos se han dado a conocer asuntos marítimos antes ocultos o reservados para pocas personas. Por todo ello, les pedimos que sigan trabajando en la línea emprendida, que investiguen en la medida de sus posibilidades, que busquen la verdad y que contribuyan a poner fin a una situación tan indignante como lesiva para para los intereses generales de España. 

Apuntes Cronológicos.

1694.- Nombramiento de Francisco Antonio de Orbe como arqueador y medidor de naos de la Casa de la Contratación.

1700.-1 de noviembre muere, sin herederos, el rey Carlos II.

1700.- 16 de noviembre: Felipe d´Anyou deviene en rey de España, como Felipe V. 

1701.- Los mercaderes franceses, con su rey, Luis XIV, a la cabeza aprovecharon la debilidad de la marina española, para irrumpir y potenciar su presencia en los tráficos marítimos monopolizados por España. Sangran a la corona española dando protección a las flotas españolas, se instalan en los puertos caribeños, provocan a otras potencias competidores, crean una compañía real destinadas a introducir esclavos en el Nuevo Mundo, en la que le dan participación a Felipe V en el negocio del esclavismo.

1702.- 15 de mayo, Inglaterra, las Provincias Unidas y Austria declaran oficialmente la guerra a Francia y al nuevo reino de España

1706.- 22 de febrero Felipe V crea la Guardia de Corps, que en parte servirá de modelo para crear la Escuela Naval Militar.

1707.- Nombramiento de Francisco Antonio de Orbe como catedrático de Cosmografía interino de la Casa de la Contratación.

1707.- Nombramiento de Francisco Antonio de Orbe como artillero mayor interino de la Casa de la Contratación.

1713.- Tratado de Utrech.

1714.- Asedio a Barcelona.

1717, el 28 de enero, Patiño, es nombrado intendente general de la Real Armada.

1717. Se crea en Cádiz la real compañía de guardiamarinas. —

1717.- 1 de abril, Patiño contrata los servicios de Don Francisco Antonio del Orbe, como primer director de la Academia Naval. Era hasta aquel momento director del Colegio de San Telmo de Sevilla. Se le contrató, «atendiendo a la inteligencia y circunstancias que concurren en [él] para la dirección y lectura diaria de Facultades de Matemáticas a los Guardias Marinas de la Armada. Fallece en Cádiz el 22 de octubre de 1723

1718.- 30 de abril se contrata a D. Lucas Valdés, procedente de la Casa de Contratación, para ser maestro de fabricación de instrumentos náuticos.

1734.- El 24 de diciembre de ese año se registra un incendio en el Real Alcázar de Madrid, y se quemaron los papeles del archivo de la Secretaría de Marina y con ellos los legajos con los documentos referentes a la fundación de la Real Compañía; de ahí como se narra la historia.

1748.- Las Ordenanzas Generales de la Armada de 1748, por las que se creó el Cuerpo de Pilotos de la Armada y en las que las competencias para el examen y otorgamiento de los títulos de pilotos y pilotines fueron trasladadas a la nueva figura del piloto mayor de la Armada, cargo detentado por un oficial de guerra.

Nota. ¿Por qué surge la necesidad de crear un cuerpo de pilotos, si en realidad la Academia naval, estaba destinada a formar marinos facultados para la navegación de altura?

 

1750.- 24 de noviembre don Rodrigo Pedro de Urrutia y de la Rosa, es primer guardiamarina que llega a ser nombrado Capitán. Había sido asentado en Cádiz el 18 de diciembre de 1726.

1751. Se nombra a Jorge Juan capitán de la compañía, quien en 1753 crea, integrado en la misma, el observatorio de Marina. —

1769. la real compañía de guardias marinas se traslada a la isla de León. —

1776. Se crean dos nuevas compañías, la de Ferrol y la de Cartagena. —

1813.- Por un decreto de la Regencia de 1813, se abolieron las condiciones de nobleza hasta entonces exigidas para sentar plaza de guardiamarina. Comenzaban a dar sus frutos las semillas sembradas con la Constitución liberal de 1812, y apenas un año más tarde se disponía la disolución -aunque de modo indirecto- del establecimiento, al ordenarse que no se despacharan más cartas órdenes para asientos de guardiamarinas. Casi inmediatamente fueron desapareciendo las de Ferrol y Cartagena, aunque hubo un esfuerzo -postrero coletazo- por levantarlas y se volvieron a refundir en una, en 1824, teniendo desde esa fecha un emplazamiento errante a través de la bahía gaditana, hasta que se eligió el Arsenal de la Carraca, donde arrastró una lánguida existencia, en una agonía de cuatro años para quedar definitivamente disuelta en 1828. (Pery Junquera)

1824. se suprimen las compañías de Cartagena y Ferrol, conservándose la de Cádiz. —

1825. se establece en el Arsenal de la Carraca el colegio real y Militar de caballeros guardiamarinas. —

1828. Se cierra el colegio por dificultades de la Hacienda. —

1841. Se crea la clase de aspirante de Marina. —

1845. El 1 de enero se inauguró el colegio naval Militar en San Carlos. 

1867. cierra el colegio por razones económicas y excesivo número de guardiamarinas. 

1871. El 1 de abril se inaugura en Ferrol la Escuela naval Flotante en la fragata Asturias. 

1907. Se clausura la Escuela naval Flotante y se suprime el ingreso de guardias marinas. 

1913. se inaugura la Escuela naval en San Carlos (san Fernando). —

1938. Se crea la Escuela naval Popular. 

1943. Franco inaugura la Escuela naval Militar en Marín.

La creación de la Real Compañía de Guardiamarinas en Cádiz

Finalizada la guerra de sucesión, Felipe V inicia una ambiciosa transformación integral de la Marina.

En 1717, el nombramiento de Patiño como intendente general de la Marina es el punto de arranque de la renovación de la Armada, siendo su primera prioridad la creación de la real compañía de guardias marinas para la formación del nuevo cuerpo de oficiales de Mar y guerra, que bien pronto se denominó cuerpo general. (tercer centenario de la creación de la Real compañía... 2017) 263 tercer centenario de la creación de la Real compañía... 2017 264 [agosto-septiembre.

Así se expresaba Patiño, en abril de 1718, en una carta a Andrés de Pez (5): «viendo la nobleza de España sin carrera, poco aplicada a seguir ninguna, y en una crianza que no la distinguía de la plebe, y conociendo que sus genios eran a propósito para cualquiera facultades a que se dirigiesen, se pensó a reducirla a términos en que pudiese aprovecharse la buena disposición de su material; y no se propusieron otros más proporcionados que el recogerla en una compañía con nombre de guardias Marinas siguiendo la máxima de otros príncipes» (6). Patiño analizó el sistema de formación de los futuros oficiales de las dos primeras potencias navales de la época y se decidió por uno mixto entre la teórica en tierra de los Gardes de la Marine y el práctico de los Midshipmen a bordo. La estructura de la real compañía de guardias marinas era doble. Por un lado estaba la compañía propiamente dicha, una unidad militar mandada por su capitán (oficial general) (7), auxiliado por un teniente (cF) y un alférez (tn) (8), todos del cuerpo general, si bien los primeros mandos fueron de Ejército, también contaba con un capellán, dos músicos y un tambor. Y la Academia, para la formación científica y humanística, con sus maestros: el primero, de Matemáticas, era el director de la Academia (9). también había profesores de cosmografía, náutica, Artille- (5)

 

Andrés de Pez (1657-1723). Hijo de una familia de origen vasco. Su padre era capitán de la marina civil. Andrés del Pes nació en Cádiz en 1657. Siendo muy joven se inició en la navegación con su padre. Según consta en su hoja de servicios, ha navegado durante 20 años, 6 meses y 18 días, de los cuales estuvo cautivo durante 20 meses y 23 días. Navegó como marinero, alguacil de agua. Fue nombrado capitán de un buque que fue en busca de una flota de galeones del cargo del general D. Juan de Chavarri y de otro barco del mismo que estaba. El 20 de noviembre en busca de los galeones del cargo del general D. Pablo de Contreras con pliegos de su majestad y en el camino fue apresado por los turcos habiéndole echado a pique y llevándole cautivo a Argel, en donde ha estado cautivo 20 meses y 23 días, hasta que se rescató de su hacienda y después se presentó en dicha armada en 15 de agosto de 1662 y se embarcó en ella. Y se hizo a la mar convoyando los galeones de Juan de Chavarri

 

Don Andrés de Pes, embarcó como general (capitán) de la armada de Barlovento, fue a Nueva España el año de 1697 y trabó combate con los franceses en el que perdió su Almiranta en la costa de Santo Domingo. Fue arrestado y nombrado general don Francisco de Buitrón y Mújica, que trajo esta flota el año de 1705?. Pes volvió a ir a Nueva España en 1706 y regresó en 1707: pasó también a la misma provincia en 1708 y se restituyó en 1710. (AGI)

Es evidente que se trata de un hombre que ha dedicado la mayor parte de su vida a la navegación, siendo piloto, capitán, almirante y capitán general de varios buques, hasta que el último periodo de su vida lo dedica a la política desempeñando importantes cargos y llevando a cabo grandes proyectos.

Francisco Antonio de Orbe,

El primer director de la Academia fue Francisco Antonio de orbe, último piloto mayor de la Casa de Contratación de Sevilla, quien acumuló en su persona ambos cargos. 

Cedillo y Rujaque, Pedro Manuel. Sevilla, 1676 – El Puerto de Santa María (Cádiz), 1761. Marino y matemático.

Piloto mayor de la Carrera de Indias, realizó sus estudios de Náutica y de Matemáticas en el Real Colegio Seminario de San Telmo de Sevilla. En este mismo centro desempeñó las labores de maestro de Matemáticas y escribió, para uso de sus alumnos, el Compendio del Arte de Navegación. En 1724 se trasladó a la Academia de guardias marinas de Cádiz, fundada en 1717, donde impartió las mismas asignaturas, fue propuesto jefe de estudios y llegó a ser su director. Para este cargo fue nombrado y se le formó asiento el 5 de octubre de 1728. El rey le concedió reforma el 9 de enero de 1753. Para la enseñanza en la Academia escribió su Tratado de cosmografía y náutica, en el que intercaló su compendio de navegación, añadiendo lo que sobre esta materia había aprendido de otros autores nacionales y extranjeros.

Algunas de sus obras, como el Compendio del Arte de Navegación (¿1730?) el Vocabulario marítimo (1762 y 1772) y el Tratado de Cosmografía y Náutica (1745), tuvieron varias reediciones, algunas incluso posteriores a la muerte del autor.

Obras de: Compendio de la arte de navegación que saca a la luz pública su autor Don [...], Maestro de dicha Arte en el Real Colegio Seminario de San Telmo, extramuros de la ciudad de Sevilla. Dedicado a los muy Ilustres Señores Mayordomo, u Diputados de la Universidad de Mareantes, y dicho Real Colegio, Sevilla, Por Lucas Martín de Hermosilla, Impresor, y Mercader de Libros en Calle de Génova, 1717; Tratado de Trigonometría aplicada a la navegación, así por el beneficio de las tablas de los senos y tangentes logarítmicos como por el uso de las dos escalas plana y artificial [...] Dedicada al Señor Don José Patiño, Caballero del Orden de Alcántara, del Consejo de su Majestad en el Real de Órdenes, Intendente General de la Marina de España, etc., Sevilla, Imprenta Por Lucas Martín Hermosilla, 1718; Vocabulario marítimo y explicación de los vocablos que usa la gente de mar en su ejercicio del arte de marear, Sevilla, 1728; Tratado de Cosmografía y Náutica, compuesto por D. [...] Director por S. M. de la Real Academia de Caballeros Guardia Marinas de esta ciudad de Cádiz. Dedicado al Marqués de la Ensenada [...], Cádiz, Imprenta Real de Marina y Casa de la Contratación D. Miguel Gómez de Guiranm, 1743.

 

Bibl.: M. Fernández de Navarrete, Disertación sobre la historia de la náutica y de las ciencias matemáticas que han contribuido a sus progresos entre los españoles, Madrid, Imprenta de la Viuda de Calero, 1846;

M. Fernández de Navarrete, Biblioteca marítima española, Madrid, Viuda de Calero, 1851; S. García Franco, Historia del arte y ciencia de navegar. Desenvolvimiento histórico de los cuatro términos de navegación, Burgos, Instituto Histórico de Marina, 1947;

H. Capel, Geografía y matemáticas en la España del siglo XVIII, Barcelona, Oikos-Tau, 1982; R. Arroyo Ruiz-Zorrilla, Apunte para una historia de la enseñanza de la náutica en España, Madrid, Centro de Publicaciones del Ministerio de Transportes, Turismo y Comunicaciones, 1989;

M. A. Iglesias, Estudio Comparativo, desde el punto de vista matemático, de textos náuticos españoles del siglo XVIII, Leioa, Universidad del País Vasco, 2001. María Asunción Iglesias Martín. Publicado por la Real Academia de Historia

La Real Compañía de Guardiamarinas de Cádiz, la primera en su género, nacida de la idea de un distinguido gaditano al que se ha ido olvidando poco a poco, el jefe de Escuadra don Andrés del Pes, distinguido capitán de la marina civil, caballero de Santiago y gobernador del Consejo de Indias. El Intendente Patiño, Secretario del Despacho de Marina, no desdeñó las sugerencias y empeño del ilustre marino y así en 1717 -dentro del proceso restaurador de la Marina borbónica, se creó la Real Compañía de Guardiamarinas que sentó sus raíces en Cádiz, en el llamado castillo de la Villa, que luego cambió el nombre por el de castillo de Guardiamarinas, edificio ofrecido por la ciudad que vio con buenos ojos el establecimiento en ella de tal semillero de futuros oficiales.

(LA FORMACIÓN DE UN EDUCADOR, EL MARQUÉS DE LA VICTORIA Y LA REAL COMPAÑÍA DE GUARDIAMARINAS)

José CERVERA PERY

(Coronel Auditor, Director de la Revista de Historia Naval)

 Comentario de AEMC

Sirvan estas notas como estímulo a los estudiantes de Marina Civil, que deben penetrar y navegar por parajes históricos cuyos derroteros han sido adulterados, y por ser parte esencial de su historia profesional, merecen ser explorados y dados a conocer con honradez, con datos y pruebas contrastados, con el afán de ofrecer al mundo marítimo una versión más ponderada de la historia marítima de España. Y sirvan también de reflexión y propósito de la enmienda para quienes por respeto a sí mismos y a España deberían enmendar el rumbo de sus narraciones egocéntricas y falaces.